Silvia Fuentealba comenzó hace
cuatro años con este emprendimiento que ha tenido positivos resultados, gracias
al interés de la gente por integrar como mascotas a estas aves de cautivante
belleza.
Su descripción apunta a una de
las habilidades que tendría el faisán, una poco comercializada ave, que
precisamente ella se ha encargado de acercar a la comunidad mediante su
particular emprendimiento.
La ñublensina ya suma cuatro años
con su criadero ubicado en Los Colihues, comuna de Chillán Viejo, lugar en que
con sólo dos parejas comenzó una apuesta que le ha traído positivos
resultados.
Una decisión que podría llamar la
atención, pero que para ella tiene un sentido claro. “Es algo diferente. Toda
la gente cría gallinas, pero a mí me gustan las cosas diferentes”, asume.
Así es como con convicción fue
dándole forma a su proyecto, instalando gallineros y aumentando su oferta que
se sostuvo en una buena respuesta. “Llegué a tener como 80. Ahora tengo 40. No
puedo tener más por el mercado y porque necesito resolución sanitaria del
Servicio de Salud, pero me piden demasiadas cosas y yo estoy empezando. Me
cortan altiro las alas. Pero el SAG viene dos veces al año a sacarles muestras
y hasta el momento ningún problema”, asegura.
El sabor de su carne es uno de
los aspectos más apetecidos. “No sé si ha comido zorzal, es súper sabroso. A
esa carne se parece”, comenta Fuentealba.
Sin embargo, su mayor atractivo
tiene que ver con su figura. “Lo están usando harto ahora para ornamentación.
Los compran en pareja para tenerlos como mascotas, para eso es lo que más se
vende”, aclara. Un interés creciente que se sostiene en la belleza de esta ave.
“Lo que más le llama la atención
a la gente son los colores, la cola y que la hembra es más opaca que el macho.
Pero igual en la hembra, cuando llega el mes de septiembre, la pluma café
oscura se empieza a colocar verdosa,
porque empieza la época del celo. Y al macho le salen unos cachitos hacia
arriba. Eso también le llama la atención a la gente. Se sorprenden que
cambien”, resalta esta mujer que inició este emprendimiento como una
terapia.
Así es como ofrece la pareja en
27 mil pesos, mientras que el macho vale 15
mil y la hembra 16 mil 500 pesos. “La hembra es la que más buscan, hasta
vienen de Santiago. Es que los tengo publicados en Yapo y Mercadolibre. Uno
tiene que usar la tecnología para darse a conocer”, precisa.
Eso si, son varios los cuidados
que tiene en el lugar para que estas
especies puedan llegar en buenas condiciones al público. “Los primeros 15 días
requieren muchísimo cuidado. No pueden pasar frío, hay que darles harto huevo.
También lombrices. Pasando esas fechas, hay que tenerles alimento para aves y
agua”, comenta.
Luego los cuidados disminuyen,
pero cada dueño deberá estar atento a su alimentación y seguridad. “Para
empezar la gente tiene que tener una buena jaula, ojalá de un metro por uno y
medio de largo. Este gallinero tiene dos metros de alto y cuatro de largo. En
tiempo de invierno necesitan más cuidado, así que es conveniente encerrarlos,
recomienda.
Igualmente, en periodos húmedos
es necesaria mayor atención. “Son de zonas cálidas, así que hay que cuidarlos
más. En todo caso, la persona que lo quiera cuidar, teniendo una buena jaula,
no tendrá problemas. Después del mes no necesitan el huevo y empiezan con trigo
partido, maíz, avena y alimento normal. Ojalá hojas de acelga, lechuga y pasto
verde. Eso les ayuda a la pigmentación”, concluye.
