Ante el repliegue de la industria procesadora, que hoy opta por la rentabilidad de la azúcar cruda importada, el Gobierno no puede ser un mero espectador de un funeral productivo. Pero esta decisión, con lo dura que ha sido para muchos compatriotas, abre una ventana de oportunidad única para dinamizar la economía rural de Ñuble.
La reconversión de la que se está hablando no debe ser una huida desesperada hacia un solo cultivo (como el avellano o el cerezo), sino una diversificación inteligente que combine rubros agrícolas y pecuarios de retorno rápido, bajo el enfoque de sostenibilidad y tecnología.
La responsabilidad de los lideres gremiales y autoridades de todo nivel es encabezar una transición soberana hacia la diversificación productiva inteligente.
1. El
Fracaso del Monopsonio y la Urgencia de una nueva mirada.
Durante
décadas, la dependencia de un único poder comprador sumió a miles de
agricultores en una vulnerabilidad estructural. Hoy, la crisis nos obliga a
romper con la inercia del monocultivo extensivo. La respuesta no es buscar
"una nueva Iansa", sino democratizar y diversificar la matriz
productiva. Exigimos que las autoridades nacionales dejen de ver a Ñuble como
un "proveedor de commodities" y comiencen a verla como un Hub de
Innovación Agroalimentaria y actúen en consecuencia.
2.
Diversificación Estratégica de rubros: El Nuevo Mosaico Productivo
Proponemos
una reconversión que no apueste todas las fichas a los frutales de largo
aliento, cuyo retorno es tardío y sus mercados hoy están saturados. Ñuble
necesita dinamismo y liquidez inmediata. Para que la economía regional no
dependa de un solo poder comprador, proponemos una reconvención basa al menos
en cuatro ejes de retorno ágil:
- Soberanía de Semillas y
Hortalizas de Valor: Transformar el suelo remolachero en el mayor polo
de multiplicación de semillas y horticultura de precisión de la
zona centro sur.
- Eje Agrícola de Ciclo Corto
(Horticultura de Especialidad): Reemplazar las hectáreas de remolacha
por contratos de multiplicación de semillas y hortalizas de
cuarta gama (procesadas). Estos rubros ofrecen retornos en menos de 6
meses y aprovechan la excelente sanidad vegetal de Ñuble.
- Eje Pecuario de Precisión,
Ganadería Regenerativa e Integración Pecuaria (One Health): El futuro
de Ñuble, no es solo vegetal. Los suelos de las zonas de riego liberadas
son ideales para intensificar la producción ganadera donde la ovinocultura y avicultura industria
de libre pastoreo presentan buenas perspectivas. Bajo un manejo
inteligente, estos sistemas pueden certificar "Bienestar Animal"
y "Huella de Carbono Neutra", accediendo a mercados premium que
hoy demandan proteína limpia.
- Nuevos Cultivos Industriales:
El Cáñamo Industrial (Hemp) surge como un rotador de suelo
extraordinario que requiere menos agua que la remolacha y entrega retornos
anuales en fibra y grano para la industria alimentaria.
3. El Estado como Facilitador, no como
Benefactor
Esta crisis
no necesita bonos de subsistencia; sin que instrumentos de fomento con
coraje político. Los instrumentos actuales deben ser reorientados de
inmediato:
- CORFO y la Industrialización en
Origen: No basta con producir; hay que procesar. El instrumento IPRO
debe transformarse en un fondo clave de la reactivación regional ya que
permite financiar activos fijos (ejemplo: maquinaria de packing, galpones
de climatización para hongos o salas de procesos lácteos caprinos etc).
Cubre hasta un 40-50% de la inversión. Podría ser usado de co-inversión
para plantas procesadoras asociativas, devolviendo el poder a los gremios
y quitándoselo a los monopsonios.
- Ley de Riego y CNR: El agua
que la remolacha deja de consumir debe ser blindada para la
diversificación y no para la expansión forestal. Exigimos concursos
especiales para la tecnificación de pequeña escala que incluyan Inteligencia
Artificial como estándar de eficiencia. Además de concursos especiales
para obras de acumulación y conducción, permitiendo que el agua liberada
por la remolacha se redistribuya eficientemente en huertos de alta
densidad.
- INDAP 4.0: (Programas de
Riego y PDI): Fundamental para que el pequeño productor de remolacha
transforme su sistema de riego por inundación en riego tecnificado con
energía solar, reduciendo costos operativos desde el día uno. Además,
el indap tiene la flexibilidad suficiente para financiar asesorías y
capacitación a los productores en gestión de datos y agrotecnología,
preparándolos para ser los gestores de la agricultura inteligente del
siglo XXI.
- SENCE (Bono Capacitación):
Para nivelar las competencias de los trabajadores agrícolas en el uso de tecnologías
de precisión e Inteligencia Artificial, preparándolos para la
"Agricultura 4.0".
4.- El Rol
de la Tecnología: IA para la Nueva Gestión
Una sólida
dinamización y eficiencia productiva vendrá de la mano de la incorporación de
la tecnología de precisión disponible. La implementación de sensores IoT y
modelos predictivos (IA) permitirá que el agricultor de Ñuble pase de ser un
"productor de materia prima" a un "gestor de sistemas
biológicos". Esto reduce drásticamente el uso de agroquímicos y agua,
haciendo que la pequeña y mediana escala productiva sea competitiva frente a
grandes inversionistas que pueden pretender comprar los medios de producción
que quedar un tiempo sin uso claro.
5. Un
Llamado a la Unidad Gremial
A los gremios
agrícolas les decimos: la era de la defensa de rubros aislados ha muerto. La
crisis de la remolacha es el síntoma de un modelo agotado. Nuestra fuerza debe
estar en la asociatividad para la comercialización. Debemos exigir al
Gobierno un Plan Maestro de Reconversión de Ñuble que incluya garantías
estatales para créditos de transición y seguros agrícolas que cubran la
volatilidad de la nueva matriz diversificada.
Conclusión
La Región de Ñuble tiene la tierra, el agua y la sabiduría ancestral. Lo que nos ha faltado es una visión política que no se rinda ante las pizarras de precios internacionales. El fin de la remolacha es el nacimiento de un Ñuble diverso, tecnológico y soberano. La crisis de la remolacha se puede transformar en el impulso que Ñuble necesitaba para sacudirse la inercia. Con el apoyo de los instrumentos de fomento actuales y una mirada audaz hacia la diversificación pecuaria y agrícola, podemos construir un valle resiliente. El futuro de Ñuble está en la inteligencia aplicada a nuestra tierra. Para ello necesitamos lideres capaces de conducir este proceso. Las autoridades tienen la palabra: o financian la innovación, o gestionan el abandono.
Luis Antonio Arriagada Vallejos

Valoro mucho el ejercicio de escribir y abrir este tipo de debates, porque muchas veces temas tan relevantes para regiones agrícolas terminan reducidos a slogans políticos o discusiones demasiado superficiales, cuando en realidad merecen una mirada bastante más profunda. Comparto la idea de avanzar hacia una matriz productiva más diversificada y moderna para Ñuble, aunque creo que también hay factores estructurales de competitividad que ayudan a explicar esta decisión, especialmente considerando la búsqueda de mayor autonomía productiva de la empresa tras su adquisición y el aumento de producción propia del insumo, lo que probablemente apunta a reducir costos y ganar escala frente a mercados cada vez más competitivos. En ese contexto, el desafío no parece ser solo reemplazar un cultivo, sino fortalecer la competitividad regional en términos más amplios, incorporando tecnología, infraestructura, asociatividad y capacidad de agregar valor localmente.
ResponderEliminar