Una nueva ley aprobada en marzo por el Senado podría cambiar el juego para la agricultura chilena. Según Nicolás Suazo, abogado experto en aguas de Garnham, la Ley de Desalinización no solo regula plantas desaladoras, sino que abre la puerta para recuperar acuíferos agotados y aumentar la disponibilidad de agua continental. "Al recuperarse acuíferos, va a existir disponibilidad del recurso hídrico, principalmente para la agricultura", sostiene el especialista en un contexto donde el sector concentra más del 70% del consumo de agua nacional.
Una ley que ordena lo que ya existe
Chile tiene más de 30 plantas desaladoras en funcionamiento, pero operaban sin un marco específico claro. La nueva normativa viene a regularizar esto. "La ley te da un marco estratégico, general, de cómo se va a tratar la desalinización", explica Suazo, aclarando que luego los reglamentos bajarán a lo operativo. Lo importante es que la ley crea una Estrategia Nacional de Desalinización con participación de actores públicos y privados, y fortalece el rol de la Dirección General de Aguas en la evaluación de proyectos.
Certeza jurídica para proyectos millonarios
Uno de los mayores beneficios es la seguridad que otorga. "Cambia porque proporciona certeza jurídica a los proyectos", señala el abogado. Esto es crítico porque la desalinización requiere inversiones enormes y planificación a largo plazo. Sin claridad normativa, los inversionistas se retracen. Con la ley, la infraestructura comienza a tomar forma. La normativa también prioriza el consumo humano y saneamiento, pero permite múltiples usos en las plantas de sal, aprovechando mejor cada gota.
El impacto en el mercado del agua
Si hay más agua disponible, el mercado se mueve. Suazo subraya que "al existir mayor disponibilidad, va a existir una dinámica en la economía y nosotros en Chile tenemos un mercado de derechos de agua, por lo tanto, el impacto es directo". Más oferta significa precios diferentes para los derechos de agua en zonas donde hoy son escasos, lo que podría aliviar la presión económica sobre productores agrícolas y abrir oportunidades para nuevos proyectos productivos.
Los desafíos todavía están en el camino
No todo es automático. La ley requiere reglamentos que definan aspectos técnicos como la calidad del agua según cada uso. Además están los desafíos ambientales, costos energéticos y la necesidad de infraestructura para transportar agua desde la costa hacia zonas productivas. Agilizar procesos como la constitución de servidumbres para ductos también será fundamental.
Coordinación entre organismos y participación territorial
La implementación exigirá coordinación amplia: Dirección General de Aguas, Superintendencia del Medio Ambiente, gobiernos locales. "Cada territorio es distinto y requiere un análisis diferente", enfatiza Suazo. Por eso, las mesas de trabajo a nivel de cuenca aparecen como espacios clave para que agricultores, empresas y autoridades incidan en la gestión del recurso. "El desafío es el diálogo y mesas de trabajo", sostiene el abogado.
Una herramienta, no la solución total
Suazo es claro: "la desalinización no viene a solucionar todo por sí sola, pero sí entrega certeza y garantías para la inversión". En un contexto de escasez hídrica persistente, la ley marca un antes y después en cómo Chile gestiona su recurso más crítico. El futuro productivo del agro dependerá de cómo cada zona participe en este nuevo escenario.
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📌 PUNTOS CLAVE
- 💧 Ley de Desalinización aprobada en marzo ordena regulación de plantas desaladoras
- 🌾 Podría recuperar acuíferos y aumentar disponibilidad de agua para la agricultura
- ⚖️ Otorga certeza jurídica para inversiones millonarias en infraestructura hídrica
- 🗣️ Requiere coordinación territorial y participación en mesas de trabajo por cuenca
FUENTE: reporteagricola.cl
TAGS: desalinización chile, ley desalinización, agua agricultura, acuíferos, crisis hídrica, derechos de agua, Dirección General de Aguas, seguridad hídrica, viticultura, sequía
