Padres llegaron hasta las afueras del edificio la mañana de este martes, donde se
encontraron con efectivos policiales que desalojaban el lugar.
Indignados y casi sin palabras llegaron esta mañana más de 100 padres y profesores hasta el frontis del Internado Nacional Barros Arana (INBA) para verificar personalmente el nivel de daños sufridos por el edificio y que fueron avaluados en más de $ 400 millones. Todo, en medio del caos producido a partir de las 6 de la mañana por 30 encapuchados que irrumpieron y amedrentaron a dos guardias para volver a tomarse el colegio.
"Esta situación es muy lamentable, porque el liceo es un patrimonio y ver esta cantidad de daños no tiene nombre. No hay para cuándo se retomen las clases", sentenciaban casi unánimemente los apoderados en la entrada de calle Santo Domingo. El establecimiento tiene 1.800 estudiantes y pasada la medianoche de hoy había sido desalojado por primera vez por las fuerzas policiales. Cuatro horas después, un grupo sin identificar buscó retomarlo.
El vicepresidente del Centro de Padres, Pablo Repetto, dijo que "como apoderados, ordenamos y pintamos todas las salas del colegio y hoy todas están rayadas y destruidas de nuevo, al igual que los nuevos casilleros. Entendemos que existan reclamos por la falta de infraestructura y que hay que arreglar muchas cosas, pero la educación de calidad no se demostró acá, porque lo único que se hizo fue destruir el lugar".
No fueron los únicos reclamando. Casi a la misma hora un grupo de exalumnos llegó al recinto para manifestar su rechazo a la movilización y aseguraron que presentarán una querella por los daños ocasionados en el establecimiento. "Nos parece penoso, estamos muy tristes, por eso nos hemos organizado un grupo importante de exalumnos, un verdadero hijo del Barros Arana no hace los destrozos que ellos han hecho",dijo uno de ellos.
Y agregó que "vamos a presentar una denuncia por ciertos bienes que son monumentos nacionales que se han destruido, que hay algunos desaparecidos que entiendo se los robaron y los exalumnos vamos a empezar a tomar acciones para que vuelva el respeto al Barros Arana. No nos parece que es la forma en que protesten, apoyamos al movimiento estudiantil, pero no en esta forma violenta".
Con perros policiales
Mientras, los apoderados permanecían en el exterior dando muestras de la molestia que les causaba esta nueva toma, en las inmediaciones del INBA se apreciaba un importante grupo de Fuerzas Especiales de Carabineros. Diez vehículos policiales, entre patrullas, buses y lanzaaguas, estaban estacionados justo afuera de la entrada principal. Al interior del añoso edificio, un escuadrón especial, acompañado de perros, rastreaba las instalaciones en busca de los 30 encapuchados.
Mientras, los apoderados permanecían en el exterior dando muestras de la molestia que les causaba esta nueva toma, en las inmediaciones del INBA se apreciaba un importante grupo de Fuerzas Especiales de Carabineros. Diez vehículos policiales, entre patrullas, buses y lanzaaguas, estaban estacionados justo afuera de la entrada principal. Al interior del añoso edificio, un escuadrón especial, acompañado de perros, rastreaba las instalaciones en busca de los 30 encapuchados.
Alrededor de las 10 de la mañana, el grupo de Carabineros logró ubicar solo a tres estudiantes, quienes luego de ser detenidos en las cercanías de la cancha de fútbol fueron conducidos a un cuartel policial.
"El uso de cuatro perros policiales se hizo necesario por la propia protección de los estudiantes en el interior del colegio, ya que este es un edificio que está instalado en 7,5 hectáreas y con 17 mil metros cuadrados habilitados. Hay muchos lugares donde pueden haber estado escondidos los delincuentes y, por otro lado, los estudiantes", explicó el jefe de la zona metropolitana oeste de Carabineros, general Rodney Weber, al finalizar el procedimiento policial.
El policía justificó "plenamente" que uno de los Carabineros haya desenfundado su pistola de servicio durante esta acción al interior del INBA y señaló que "fue una medida de autoprotección pues los 30 delincuentes al ingresar al establecimiento intimidaron y agredieron a los dos guardias".
—¿Qué responsabilidad que cabe a los padres de estos alumnos?
—Yo no soy nadie para darle consejos a los padres. Yo soy padre igual que todos, pero les aseguro que en mi casa mis hijos me obedecen.
Por Catalina de Améstica
Por Catalina de Améstica
"Nos ha faltado ser más duros para condenar los hechos de violencia"
Presidente de CCAA de Los Salesianos Alameda
Presidente de CCAA de Los Salesianos Alameda
Marcelo Correa, quien además es coordinador nacional de la Cones, admite que "el movimiento estudiantil atraviesa por un momento difícil".
"Salvaje e inaceptable". Esos son los calificativos con que Marcelo Correa, coordinador nacional de la Cones (que agrupa a los secundarios), usa para describir el ataque que el jueves pasado afectó a la Iglesia de la Gratitud Nacional, donde un grupo de encapuchados destruyó una imagen de Cristo en plena Alameda.
El repudio, dice, no es solo porque ese hecho "está completamente alejado del movimiento estudiantil".
También porque el muchacho de 16 años es —desde marzo— el presidente del centro de alumnos del colegio Los Salesianos de Alameda, cuyo templo es precisamente la iglesia atacada.
A esto se suma la destrucción (ayer) de parte del Internado Nacional Barros Arana en medio de una toma estudiantil. "Esto no puede seguir, no puede ser que algunos aún no entiendan que esta no es la manera de cambiar la educación. Es inaceptable, no puede seguir la violencia de esta forma", dice.
Agrega que "el movimiento estudiantil atraviesa por un momento difícil y, como dirigentes, tenemos que estar a la altura. Nuestro desafío es recuperar la transversalidad y la fuerza del movimiento, reponer el foco en la lucha educacional y el sentido convocante. La ciudadanía está esperando una condena sin matices a estos hechos de violencia"
—No se entiende que pese a todo estos hechos, mañana convoquen a una nueva marcha estudiantil
—El primer llamado es que todos nos hagamos responsables de nuestros actos, desde la policía hasta los estudiantes. Y segundo, pedirle a nuestros compañeros que por favor no vayan encapuchados. Como dirigentes debemos hacernos la autocrítica que ha faltado ser más duros para condenar los hechos de violencia. No puede ser que en una marcha de miles de personas haya un grupo pequeño haciendo desmedros y nadie los pueda controlar. Y nosotros como estudiantes debemos salir con un discurso potente para decir claramente que condenamos la violencia y que la consideramos nefasta.
—¿Les ha faltado energía para hacerlo?
—Sí. Cuando algunos dirigentes hablan de que estos hechos son aislados, no es suficiente. Tenemos que salir de manera más firme a condenar a los encapuchados.
Del PC a RD
Del PC a RD
Marcelo (promedio 6,3) recuerda que tenía 14 años cuando se encontró con un panfleto en la calle que le llamó la atención. "Pedía educación de calidad, entonces me empecé a informar y terminé militando en las Juventudes Comunistas. Estuve muy poco allí, no me sentí cómodo, pero aprendí lo disciplinados que son", cuenta.
A poco andar creó el "Frente Estudiantil Salesianos Alameda", con el cual comenzaron a vincularse con las demandas educacionales nacionales. El año pasado, estando en 2 medio, fue electo presidente del Centro de Alumnos de su colegio (ha sido el más chico en ese cargo) "y salimos a la calles. Ahí me eligieron coordinador nacional de la Cones y desde diciembre que milito en Revolución Democrática".
Dice tener una postura muy clara sobre los encapuchados: "Si vamos a luchar por mejorar la educación, debemos hacerlo con la cara descubierta y sin piedras en las manos. Si miles de estudiantes lo hacemos, ¿por qué no podemos exigirle al resto que también lo haga?"
—¿Qué autocrítica se hacen como dirigentes?
—Ser más claros con Carabineros al decirles que queremos parar a estos grupos, que trabajemos en conjunto. Nosotros no queremos más destrozos, queremos retomar la conexión con la ciudadanía. Claramente esta fue la gota que rebasó el vaso, y espero que el movimiento estudiantil haya entendido que hay que salir fuerte a decir que estos hechos no pueden seguir ocurriendo. Si queremos un cambio en la educación, tenemos también que parar este tipo de cosas. Y tenemos que desarrollar una política más creativa para reinstalar el tema educacional.
Por Jéssica Henríquez D.