Hasta en $11.000 se puede transar un kilo de avellana chilena en el retail.
La demanda a nivel nacional se estima en
alrededor de 30.000 toneladas al año. Esta nuez, pese a tener un alto
potencial comercial, aún no se ha desarrollado en un ciento por ciento y
debe competir con frutos secos que están mucho más avanzados productiva
y comercialmente.
Las iniciativas ligadas al fruto de la
Gevuina (Hermosa flor" en mapudungún), especie conocida como el avellano
chileno por su semejanza con el avellano europeo, han ido creciendo y
cómo no, si se trata de un árbol nativo conocido desde los tiempos de
los mapuches prehispánicos y cuya baya posee un alto valor alimenticio.
Hasta ahora la mayor parte de la oferta
existente en el mercado proviene de recolectores, quienes se internan en
los bosques en busca de los frutos; sin embargo, se evidencia un
aumento en el interés por domesticar la especie y establecer huertos
productivos.
PLANTACIONES
En La Araucanía los vecinos de Lastarria, en la comuna de Gorbea, notaron cómo esta especie retrocedía dando paso a las plantaciones forestales. Frente a este fenómeno, José Durán, visionario productor de avellana chilena en el sector rural de Pidenco Alto, apostó una década atrás por plantar dos hectáreas con árboles de avellano chileno que tras ocho años le dan una cosecha 80 mil kilos en la temporada.
En La Araucanía los vecinos de Lastarria, en la comuna de Gorbea, notaron cómo esta especie retrocedía dando paso a las plantaciones forestales. Frente a este fenómeno, José Durán, visionario productor de avellana chilena en el sector rural de Pidenco Alto, apostó una década atrás por plantar dos hectáreas con árboles de avellano chileno que tras ocho años le dan una cosecha 80 mil kilos en la temporada.
"Gorbea no alcanza a cubrir la demanda
de avellana, por lo que tuve que comprar en otras comunas como Cunco y
Loncoche para poder cumplir con el compromiso de 8 mil kilos tostados la
temporada pasada", explicó la productora Alejandra Espinoza, quien
junto a José Durán trabajan las dos únicas tostadurías en Pidenco Alto
debiendo sortear dificultades como el aislamiento del sector, la escasez
de fruto fresco y la natural complejidad del manejo del avellano para
reproducirlo en huertos.
"Lo ideal es que pasemos de la
recolección (silvestre) de avellanas a la producción de quintas que nos
permitan contar con frutos de calidad y un volumen que asegure cumplir
con los compromisos para la temporada, porque los productores de
avellanas ya no damos abasto...", agregó Alejandra, quien hace 5 años
decidió dejar de lado su vocación de profesora de matemáticas en Gorbea
para aventurarse a trabajar un huerto de 3 hectáreas plantadas con
avellano chileno.
Algo similar ocurrió en Trovolhue en la comuna de Carahue, donde María Sonia Neira, dueña de la tostaduría La Familia implementó su huerto, el que incluso ha sido materia de estudio gracias a la realización de giras técnicas, en las que agricultores aprenden de su experiencia.
Algo similar ocurrió en Trovolhue en la comuna de Carahue, donde María Sonia Neira, dueña de la tostaduría La Familia implementó su huerto, el que incluso ha sido materia de estudio gracias a la realización de giras técnicas, en las que agricultores aprenden de su experiencia.
COSECHA
En el documento "Resultados y lecciones en Producción de avellanas chilenas como recurso para productores rurales", elaborado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) se establece que la maduración del fruto tarda alrededor de un año, pasando del color verde al rojo y finalmente a un breve pardo amarillento que señala la madurez. Posteriormente se torna negro, en paralelo al proceso de abscisión y caída del fruto que ocurre entre los meses de febrero, marzo y abril.
En el documento "Resultados y lecciones en Producción de avellanas chilenas como recurso para productores rurales", elaborado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) se establece que la maduración del fruto tarda alrededor de un año, pasando del color verde al rojo y finalmente a un breve pardo amarillento que señala la madurez. Posteriormente se torna negro, en paralelo al proceso de abscisión y caída del fruto que ocurre entre los meses de febrero, marzo y abril.
La recolección se efectúa de forma
manual por familias rurales; tras lo cual el producto se almacena en
sacos de 50 a 70 kg, efectuándose la venta en bruto a acopiadores a pie
de camino o a procesadores artesanales de localidades cercanas.
En Chile, se recolectan cerca de 30.000
toneladas de fruto al año, que se destinan a la producción de avellana
tostada. En la recolección participan entre 25.000 y 30.000 personas. En
general se trata de campesinos que poseen una economía de subsistencia y
que representan los índices de pobreza más altos del país.
El mercado consumidor más importante en la venta de las avellanas es la Región Metropolitana, con un 50% de participación, siendo la avellana tostada la más consumida, con alrededor de un 80%.
El mercado consumidor más importante en la venta de las avellanas es la Región Metropolitana, con un 50% de participación, siendo la avellana tostada la más consumida, con alrededor de un 80%.
El mercado de la avellana es casi
completamente nacional; muy pocas empresas presentan registros oficiales
de exportación, y solo lo hacen para algunos subproductos de la
especie. Un ejemplo de esto se verifica en el hecho de que las avellanas
no cuentan con una glosa aduanera propia y se les asigna la que
corresponde a la avellana europea.
DATOS AGRONÓMICOS
El avellano chileno aún no es una especie que se use como cultivo agrícola en forma habitual, pese a esto existen ensayos y pruebas que permiten definir algunas de sus características agronómicas. La Universidad Austral de Chile (UACh) y la Universidad de la Frontera (Ufro) han avanzado en la incorporación de la especie como cultivo.
El avellano chileno aún no es una especie que se use como cultivo agrícola en forma habitual, pese a esto existen ensayos y pruebas que permiten definir algunas de sus características agronómicas. La Universidad Austral de Chile (UACh) y la Universidad de la Frontera (Ufro) han avanzado en la incorporación de la especie como cultivo.
Recientemente en la comuna de Carahue,
en La Araucanía se desarrolló el seminario "Cultivo y manejo del
avellano (Gevuina avellana Mol.), una especie arbórea ecológicamente
sustentable". Esta actividad organizada por la Universidad de La
Frontera a través de su Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales,
la Municipalidad de Carahue y Conaf, entregó detalles de las
potencialidades de esta especie nativa.
Rubén Carrillo López, director del
Departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Naturales de la Ufro,
explicó que a través del Proyecto Únete que lleva por nombre: "Modelo de
restauración ecológica en poblaciones de Araucarias presentes en la
Cordillera de la Costa de la región de La Araucanía: Una alternativa
para la sustentabilidad ambiental", están trabajando con el avellano.
Esta iniciativa se está desarrollando en
el predio de la Ufro en la comuna de Carahue. En este sector se han
preocupado por temas asociados a la propagación y establecimiento del
avellano y araucarias en su ambiente natural como parte de la
restauración del área "Bien Nacional protegido Las Araucarias".
"La producción de plantas de avellano
está orientada fundamentalmente a restaurar ecosistemas naturales con
participación de Araucaria araucana (pehuén)", explicó Carrillo, quien
aseveró que esta superficie fue entregada por bienes nacionales en
comodato a la Ufro por cinco años.
"Lo más importante es que es una especie
nativa árborea. Es una especie leñosa que no supera los 20 metros,
siempre crece asociada y nunca forma bosques puros, pero es importante
desde el punto de vista de la sustentabilidad de los ecosistemas en los
cuales se desarrollan", sostuvo el investigador, quien advirtió que la
idea fundamental de este proyecto es mantener la variabilidad genética
en los ecosistemas en los que se encuentra.
"Nosotros sacamos el avellano para hacer
emprendimientos asociados a plantaciones individuales y ahí muchas
veces se puede pensar en seleccionar esta fruta que es rica en aceite,
pero se va perdiendo la variabilidad genética. Lo importante es mantener
la variabilidad genética en los ecosistemas naturales", recalcó.
En cuanto al cultivo del avellano chileno, Carrillo explicó que este se maneja como un frutal y eso significa que se tiene que ir podando para que genere una mayor producción.
"Hay que ir podando las yemas foliares y también las florales para que exista mayor ramificación a menor altura y una mayor producción de frutos", afirmó.
Lo otro importante agregó "es que el sistema radical tiene una curiosidad, que no tiene otro grupo vegetal, que son las raíces proteiformes o raíces en racimos, que corresponde a proliferaciones de pelos radicales en ciertos sectores de la raíz lo que muchas veces hace que la gente piense que son nódulos y los corta".
El docente advirtió que estas raíces son muy frágiles y, por lo tanto, cuando uno quiere establecer plantas en un invernadero o en otro lugar hay que evitar la acción mecánica que insida en el sistema radical.
En cuanto al cultivo del avellano chileno, Carrillo explicó que este se maneja como un frutal y eso significa que se tiene que ir podando para que genere una mayor producción.
"Hay que ir podando las yemas foliares y también las florales para que exista mayor ramificación a menor altura y una mayor producción de frutos", afirmó.
Lo otro importante agregó "es que el sistema radical tiene una curiosidad, que no tiene otro grupo vegetal, que son las raíces proteiformes o raíces en racimos, que corresponde a proliferaciones de pelos radicales en ciertos sectores de la raíz lo que muchas veces hace que la gente piense que son nódulos y los corta".
El docente advirtió que estas raíces son muy frágiles y, por lo tanto, cuando uno quiere establecer plantas en un invernadero o en otro lugar hay que evitar la acción mecánica que insida en el sistema radical.
"Cuando se traslada a otro lugar, cuando
se hace un repique se desprende esas raíces y por lo tanto esas plantas
en el lugar definitivo dura solo un par de meses y muere", concluyó.
INVESTIGACIONES
Fernando Medel, docente de la Universidad Austral de Chile, se ha dedicado a investigar este frutal. El experto advirtió que se ha desarrollado por varios años un programa de evaluación de selecciones clonales de avellano, donde además se ha caracterizado la composición y propiedades de sus frutos.
Fernando Medel, docente de la Universidad Austral de Chile, se ha dedicado a investigar este frutal. El experto advirtió que se ha desarrollado por varios años un programa de evaluación de selecciones clonales de avellano, donde además se ha caracterizado la composición y propiedades de sus frutos.
El investigador sostuvo que una serie de
trabajos preliminares realizados en la década de los 70 en el marco del
Programa de Mejoramiento Genético y Productivo de Gevuina, previeron su
gran potencial en el mercado nacional e internacional como frutal de
nuez en base a sus nueces comestibles, tanto en forma natural como
procesadas. Complementariamente a sus cualidades nutricionales, se han
ido sumando el desarrollo de aspectos farmacológicos, silvícolas,
energéticos, ornamentales y apícolas.
El investigador advirtió que con el
propósito de estudiar y promover el conocimiento de este importante
recurso natural, conservando y mejorando la especie, el programa ha
contado con tres líneas de investigación principales:
a) desarrollo de genotipos de alta calidad y rendimiento de nuez con objetivos frutícolas y agroindustriales.
b) selección de clones en función de la
composición química de la nuez (fibra, carbohidratos, minerales ,
proteínas, aminoácidos, lípidos, complejo antioxidante: ácidos grasos,
vitaminas liposolubles, esteroles) y características físico-químicas del
aceite (absorbancia a la radiación UVB-UVA) , con fines nutricionales y
fitoterapeúticos.
c) selección de árboles semilleros para la actividad forestal y desarrollo de portainjertos.
La hipótesis general se ha basado en la
posibilidad de seleccionar clones con características específicas en el
marco de la variabilidad genética de la especie, que presenten una gran
adaptabilidad productiva. Este concepto toma en consideración
germoplasmas adaptados a diferentes condiciones de medio y
caracterizados por un gran rusticidad, rendimiento y calidad, logrados
mediante mínimas aplicaciones tecnológicas y operacionales, promoviendo
la producción orgánica o biológica en un ambiente natural, protegido y
sustentable.
En cuanto a las propiedades de este
fruto, destaca la cantidad de fibras, vitaminas y minerales. Su aceite
también llama la atención a científicos de la industria farmacológica y
cosmetológica.
El aceite de avellana chilena es
reconocido en los medios científicos como una excelente base oleosa para
cosmética, por sus propiedades de rápida absorción, debido al contenido
de ácido hexadecanoico y de retinol; por su capacidad de absorción UV,
que lo convierte en un bloqueador solar natural con un factor protección
entre 30 y 50 FPS, y por su alto contenido en vitaminas A y E.
Fuente: CampoSureño