La tradicional esquina de los “chilenitos”


En toda ciudad, en cada pueblo, siempre existen algunos rincones tradicionales en que sus habitantes reconocen su propia identidad.
San Carlos tiene algunos almacenes y picadas de indudable arraigo, tanto por su permanencia en el tiempo, como también por la calidad de los productos que allí se venden. Uno de los lugares tradicionales de la comuna, sin dudas es la “Amasandería San Gabriel”, ubicada en la intersección de las calles General Venegas y Calle Ossa. Allí desde los años 40 del siglo pasado, que se ubica un almacén de barrio, atendido en un comienzo por Melitón Navarrete y hoy se mantiene en el tiempo siendo atendido por su hijo Humberto y su nuera Nancy.
En los últimos 20 años, pasó de ser un almacén tradicional con botillería, a centrar su quehacer en el pan y sus conocidos “tradicionales chilenitos”, con una receta ancestral, que se mantiene con el paso de los años.
Todos los días, desde muy temprano, a las 7 de la mañana es posible encontrar los chilenitos tradicionales, que comienzan su preparación la noche anterior: “hay que dejarlos leudando –nos confidencia la señora Nancy- a una temperatura adecuada desde la noche anterior, prefiero mantener la tradición de la levadura y no utilizar otro tipo de leudante artificial, que apure el proceso… también desde la noche anterior queda en proceso la mezcla para el merengue que los cubre… muy temprano todos los días   comenzamos a trabajar para cocinar los chilenitos y hacer el merengue, que es un proceso largo para lograr la consistencia ideal”.
El proceso de producción comienza a las 5.30 de la mañana, preparando el horno, mientras se inicia el batido de la mezcla de claras de huevo y azúcar con un lento proceso “a baño María”, para lograr la consistencia ideal.
“Aun cuando han pasado los años y esto lo hago todos los días, sigo disfrutando este proceso, principalmente  cuando llegan los clientes, habituales y se van disfrutando de lo que hacemos todos los días para ellos” nos dice.
“Nuestros principales clientes son algunas dueñas de casa y los estudiantes que cada dia juntan algunas monedas para disfrutar al mediodía de estos “dulces chilenitos”… hemos ido ganándonos un espacio en el gusto de la gente y ellos han sabido reconocer la calidad de lo que hacemos, por lo que resulta agradable y satisfactorio levantarse temprano para hacerles nuestro principal producto y que nos identifica… en lo personal voy a seguir haciendo estos dulces mientras sea posible y la salud me acompañe, nos dice Nancy, en medio de un centenar de chilenitos listos para ser degustados por sus tradicionales clientes.


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