Abogados bolivianos
acusaron a Chile de "deformar radicalmente" demanda de ese país.
Fue la sensación
nerviosa de quien se va retirando de un largo examen oral y es atajado con una
última duda. Al igual como en 2012 el juez marroquí Mohamed Bennouna sorprendió
a las delegaciones chilena y peruana dejándoles una pregunta al final de los
alegatos por la demanda marítima limeña, la jornada en que esta mañana Bolivia
expuso —durante tres horas— ante los jueces de la Corte Internacional de
Justicia (CIJ) terminó cuando el juez Christopher Greenwood le planteó a los
paceños una pregunta muy puntual que deberán contestar cuando vuelvan a alegar
pasado mañana viernes.
"¿En qué fecha
mantiene Bolivia que se concluyó un acuerdo respecto de la negociación relativa
al acceso soberano?", consultó el magistrado británico, abriendo así un
nuevo escenario para el resto de esta intensa semana de audiencias, que hoy
además estuvo marcada por una intensa y breve tormenta en esta ciudad.
La consulta motivó
inmediatos análisis internos y comentarios en ambos equipos, aunque al
retirarse del Palacio de la Paz ninguno de sus integrantes —agentes y
coagentes— quiso contestarla directamente ni aludir a sus implicancias delante
de las cámaras. Al cierre de esta edición se esperaba el regreso del canciller
Heraldo Muñoz (entre 16 y 17 hora local, 11 y 12 hora de Santiago) desde Roma,
para reunirse de inmediato con el agente Felipe Bulnes y el resto de la
delegación de abogados y expertos que defienden a nuestro país.
La pregunta de
Greenwood condicionaría las dos jornadas de alegatos que restan, y entre los
allegados al equipo nacional se calculaba que ésta forzaría a La Paz a fijar
una fecha y un hecho concreto para un "acuerdo". Esto, luego que
durante gran parte de la audiencia de hoy los abogados que representan a dicho
país insistieron en mencionar varias fechas como hitos en que Chile manifestó
disposición a negociar. De hecho, el ex presidente Carlos Mesa enumeró varios
años.
De cualquier modo,
si Bolivia desea que la CIJ tenga jurisdicción para su demanda, la fecha
debería ser posterior a 1948 (firma del Pacto de Bogotá). Una posibilidad es
que La Paz esgrima el Acuerdo de Charaña (1975) entre Augusto Pinochet y Hugo
Bánzer, donde no se pudo concretar una negociación de canje territorial. Eso,
sin considerar si para la CIJ sólo es "acuerdo" un pacto firmado y
consagrado por ambas partes, o un "acto unilateral" que tenga validez
jurídica.
Los dardos paceños
Los alegatos
bolivianos se centraron en retrucar varios argumentos expuestos por Chile,
exponiendo documentos de declaraciones ocurridas desde la Guerra del Pacífico
como muestras de los "actos unilaterales" con que —argumenta— nuestro
país se habría comprometido a negociar un "acceso soberano al mar".
Asimismo, negaron
que la demanda pretenda desconocer o anular el Tratado de Paz de 1904, como sostiene
Chile.
Abrió la jornada de
hoy el agente boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, quien recalcó que "la
política militarista y expansionista de Chile llevaron a que la parte costeña
de Bolivia fuera invadida y ocupada hasta el Tratado de 1904". Y manifestó
que ya el presidente chileno Domingo Santa María (1881-1886) declaró que
"no podemos sofocar a Bolivia de ninguna manera", al dejarla sin
costa tras la guerra.
Rodríguez insistió
en que "en los años siguientes la promesa de negociar fue manifestada en
diversos documentos", entre los que enumeró notas diplomáticas de 1950,
las declaraciones del Acuerdo de Charaña. Y en varias ocasiones sostuvo que
Bolivia no busca "rechazar o enmendar el Tratado de 1904", sino que
"lo que pide es que Chile cumpla con su obligación, su acuerdo de negociar
acceso soberano al mar, independiente de 1904".
El agente paceño
también atacó una de las principales advertencias chilenas: que cualquier
decisión de CIJ que relativice dicho Tratado tendrá efectos en otras
reclamaciones fronterizas ya zanjadas. "No es una situación que pueda ser
un precedente muy peligroso. Eso lo ha sugerido Chile para provocar
temor", negó.
Tras él
intervinieron los abogados franceses Mathias Forteau y Monique Chemillier, el
español Remiro Brotons (considerado el padre de la demanda), y el iraní Payam
Akhavan, que cuestionaron varios argumentos nacionales.
Brotons, uno de los
más esperados de la jornada, acusó a Chile de "recurrir a todo tipo de
maniobras para convencer a la Corte que en la presentación de Bolivia hay algo
oculto". El jurista también atacó la cuestión de 1904: "No podemos
aceptar que el tratado de 1904 sea una especie de ácido corrosivo sobre la
competencia de la Corte", e hizo ver que "la parte opositora nada
puede decir sobre las notas diplomáticas intercambiadas en 1950 o del Abrazo de
Charaña de 1975".
Por Sebastián Minay
C. Desde La Haya, Holanda
