Estado avanza en protección de semillas patrimoniales del país



ODEPA licitó consultoría ejecutada por la facultad de agronomía de la Universidad de Chile

¿Qué medidas serían necesarias tomar para proteger las semillas tradicionales de su extinción y fomentar su valoración y uso?. ¿Cómo conservaría las prácticas tradicionales asociadas a estas semillas?, fueron parte de las preguntas de los tres talleres que se realizaron en el contexto del estudio sobre Alternativas de Protección Jurídico-Normativa y de otra Índole para Semillas y Prácticas Tradicionales Relacionadas con la Agricultura, Utilizadas y Mantenidas por Agricultores de Nuestro País, que licitó Odepa (del Ministerio de Agricultura) y que se efectuó con participación de actores relevantes relacionados al tema.

Los resultados de este estudio fueron publicados recientemente en el portal web de Odepa y es un primer paso del Estado, por asumir una responsabilidad en un país de vocación exportadora de productos agroalimetarios y de economía abierta al mundo. Sobre todo cuando una de las conclusiones del trabajo es que “un análisis detallado del marco jurídico chileno vinculado directa o indirectamente con las semillas y prácticas tradicionales, así como también una revisión de las iniciativas legales que están actualmente en estudio o en algún trámite legislativo en el Congreso Nacional, ha permitido identificar falencias en el sistema legislativo en materias de la protección de estas semillas y prácticas tradicionales”.

Se señala en el estudio que la “Revolución Verde”, tendencia mundial entre los años 1940-70 para mejorar rendimientos agrícolas a través de tecnología y mejoramiento genético, fomentó el desarrollo y uso de semillas híbridas de mayor rendimiento y de agroquímicos y fertilizantes sintéticos junto a una agricultura intensiva, desplazando a “variedades localmente adaptadas cultivadas según tradiciones campesinas ancestrales. Esta situación ha provocado la desaparición y erosión de parte importante del patrimonio de semillas tradicionales cultivadas, especialmente por pequeños agricultores, comunidades locales e indígenas”.

En este aspecto afirman que el camino es el uso de semillas adaptadas localmente, logrando reducir el uso de insumos y agroquímicos sintéticos, y proteger el medio ambiente y la salud de los consumidores. También el rescate y uso de semillas tradicionales es muy relevante como medidas de adaptación a la sequía y suelos degradados, que se ha instalado producto del cambio climático y de otros factores antrópicos”.

Se concluye que la conservación y uso sustentable de las semillas tradicionales es un tema relativamente nuevo en la agenda pública del país, sobre lo que no se ha pensado mucho y que requiere de cambios en la legislación, de nuevas políticas y medidas de promoción y financiamiento que no existen en la actualidad, lo cual implica un gran desafío.

El estudio abarca 108 páginas y es un aporte para enfocar el tema de la protección del patrimonio genético del país, en momentos que urgen definiciones para firmar tratados como el polémico UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales). Finalmente propone 61 medidas específicas jurídicas y de otra índole, considerando difusión, educación, en que los mismos consultores destacan como de máxima importancia las tres primeras que apuntan a modificar la Ley de Semillas para permitir que las variedades tradicionales se puedan comercializar en un sistema equivalente al de las semillas corrientes, sin la exigencia perentoria de registros formales, tal como se hace con las hortalizas y flores. Para facilitar la acreditación del carácter tradicional de una semilla, se propone utilizar: el Inventario Nacional del Ministerio de Agricultura.

En segundo lugar modificar la Ley de Semillas y su Reglamento de forma tal de autorizar expresamente la posibilidad de intercambiar semillas de variedades tradicionales.

La tercera iniciativa propone la moción de reforma constitucional del senador Carlos Bianchi, donde señala que la Constitución deberá asegurar a todas las personas el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Es deber del Estado velar para que este derecho no sea afectado, tutelar la preservación de la naturaleza, y promover la preservación y recuperación de la biodiversidad genética y de los saberes ancestrales vinculados a ella; así como el uso, la conservación e intercambio libre de semillas. La ley podrá establecer restricciones específicas al ejercicio de determinados derechos o libertades para proteger el medio ambiente”.

fuente:ladicusion.cl

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