Con el propósito de ahorrar y cuidar el medio ambiente, Rodrigo Miño quiso darle plusvalía a su negocio y junto a su esposa Ingrid Jara le instalaron un panel solar al “carrito” de comida rápida.
Gracias a un proyecto de la Municipalidad de Chillán y la Corporación de Fomento Productivo, 30 chillanejos obtuvieron un beneficio de la empresa Coca Cola -una experiencia traída directamente desde Nueva York- y en octubre, les entregaron los carros a los emprendedores en comodato.
“Nosotros como familia, quisimos darle un concepto más VIP al negocio y la particularidad es que le implementamos un panel solar”.
Según sus propios dueños, el vehículo tiene una placa solar en el techo de 150 watt de consumo que baja a un inversor de voltaje, lo que significa que la energía solar la transforma a 220 voltios.
“Por ejemplo, el refrigerador con el que cuenta, consume 50 watt, los 100 de diferencia los manda a una batería de ciclo profundo para la reserva en caso de un día nublado o cuando está oscuro. La carga de esa batería dura de cinco a seis horas sin problemas”, explicó Rodrigo.
Para cargar completamente la batería, el carro debe estar a pleno sol durante dos días. De todos modos, su principal fuente de energía es la luz, pues son fotovoltaicos.
Esta pareja vende sandwich, completos y bebidas, en los carros que están completamente equipados. Son de acero inoxidable, poseen bañomaría, planchas, extintor, agua y cumplen con todas las normas sanitarias para la manipulación de alimentos.
Este móvil es autosustentable, contribuye al medio ambiente y no daña la capa de ozono. Además, ahorra hasta un 60 por ciento de energía.
El panel, ubicado en el techo, mantiene un refrigerador, además de permitir ofrecer el servicio de carga de celulares para los clientes y una red de wifi para quienes quieran conectarse a Internet.
Tras adjudicarse el expendio móvil, Ingrid Jara, debió capacitarse a través del municipio en manipulación de alimentos y desde entonces, se ubican frente al consultorio Isabel Riquelme de lunes a viernes desde las 15 hasta las 20 horas y durante los fines de semana trabajan en eventos particulares.
“Es una idea que nace por el costo beneficio, es una inversión inicial que se paga prácticamente sola, pues no hay que desembolsar más recursos después”, remata Miño.
Cabe destacar que para obtener la autorización sanitaria, los emprendedores estuvieron dos semanas a prueba, pues este sistema debe ser capaz de mantener la refrigeración en los carros para no perder las cadenas de frío en los alimentos.
Fuente: La Discusión
“Nosotros como familia, quisimos darle un concepto más VIP al negocio y la particularidad es que le implementamos un panel solar”.
Según sus propios dueños, el vehículo tiene una placa solar en el techo de 150 watt de consumo que baja a un inversor de voltaje, lo que significa que la energía solar la transforma a 220 voltios.
“Por ejemplo, el refrigerador con el que cuenta, consume 50 watt, los 100 de diferencia los manda a una batería de ciclo profundo para la reserva en caso de un día nublado o cuando está oscuro. La carga de esa batería dura de cinco a seis horas sin problemas”, explicó Rodrigo.
Para cargar completamente la batería, el carro debe estar a pleno sol durante dos días. De todos modos, su principal fuente de energía es la luz, pues son fotovoltaicos.
Esta pareja vende sandwich, completos y bebidas, en los carros que están completamente equipados. Son de acero inoxidable, poseen bañomaría, planchas, extintor, agua y cumplen con todas las normas sanitarias para la manipulación de alimentos.
Este móvil es autosustentable, contribuye al medio ambiente y no daña la capa de ozono. Además, ahorra hasta un 60 por ciento de energía.
El panel, ubicado en el techo, mantiene un refrigerador, además de permitir ofrecer el servicio de carga de celulares para los clientes y una red de wifi para quienes quieran conectarse a Internet.
Tras adjudicarse el expendio móvil, Ingrid Jara, debió capacitarse a través del municipio en manipulación de alimentos y desde entonces, se ubican frente al consultorio Isabel Riquelme de lunes a viernes desde las 15 hasta las 20 horas y durante los fines de semana trabajan en eventos particulares.
“Es una idea que nace por el costo beneficio, es una inversión inicial que se paga prácticamente sola, pues no hay que desembolsar más recursos después”, remata Miño.
Cabe destacar que para obtener la autorización sanitaria, los emprendedores estuvieron dos semanas a prueba, pues este sistema debe ser capaz de mantener la refrigeración en los carros para no perder las cadenas de frío en los alimentos.
Fuente: La Discusión