Contrasta interés entre productores y grandes viñas del Valle del Itata

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Pese a las potencialidades de la zona, empresas del rubro optan por exportaciones a granel que se venden bajo otras marcas. La década pasada parecía prometedora para los viticultores de Ñuble, florecían proyectos asociativos como “Itata Wines”, en lo que respecta a los productores más grandes, y en los pequeños un proceso de capacitación impulsado por el Gobierno levantó la aplicación de tecnología y el cambio de cepas.
Algunos viñateros de esos hasta ahora están sacando producto envasado de cepas finas, que ya compiten en aroma, sabor y textura (bouquet), con la industria nacional.
En lo tradicional subsisten islas más grandes en las que destaca Viña Panguilemo y Viña Zamora, que mantienen las cepas tradicionales de la zona, País y Moscatel de Alejandría, y también incurren en otras cepas nobles.
Pero como nos comenta Alejandro Chandía, a pesar de las condiciones de Ñuble con un abanico de microclimas (terroir) que van de lo frío y húmedo de la costa, al calor intenso del secano y a las noches frías y días calientes de precordillera, no hay grandes empresarios dispuestos a invertir en la zona. Mayoritariamente se va la uva a las grandes viñas, se va el vino a granel, incluso al mercado internacional, pero la marca Ñuble y Valle Itata, con ello pierde nitidez y fuerza.

Alejandro Chandía Véjar, es docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, ingeniero comercial, magíster en marketing y gestión comercial, y además fue envasador y distribuidor de vinos, señala, sin desconocer el esfuerzo de un puñado de empresarios que se mantienen con “porfía” en el rubro, no se ha visto el interés de una empresa grande que quiera invertir en la zona. “Para una viña competitiva con economías de escala se requiere de a lo menos dos millones de dólares para bodega, pero además hay que pensar en distribución, botellas y oros costos que fácilmente podríamos hablar de 6 a 8 millones de dólares. Aquí se veía inversión, pero sólo del Estado, los privados no están invirtiendo fuerte en viñas”.

Por ello que a nivel nacional el perfil viñatero de Ñuble está más bien potenciado a la venta de uvas a las grandes viñas, y los esfuerzos específicos de un puñado de empresarios de Quillón, Coelemu, Ñipas y Portezuelo, especialmente, resultan opacados en lo que respecta a la “marca” valle Itata, que es denominación de origen. Tampoco juega a favor de potenciar la zona en la producción de vinos, el hecho de exportar producto a granel, como lo hace por ejemplo Corretajes Torres, ya que se venden bajo otras marcas.

Esto a juicio de Chandía no se condice con el hecho que el clima de la zona tiene un potencial tremendo en viticultura, donde los cabernet sauvignon, sirah, merlot, cinsaut, tienen una expresión extraordinaria, y donde hay una variedad de microclimas que permiten una inmensa gama de expresión óptima de cepas finas.
Nuevas cepas
Juan José Ledezma, Agrónomo y Enólogo de la Universidad de Concepción, que ha participado profesionalmente en todos los principales proyectos productivos de la zona, y que hoy vive el sueño de un Enólogo, al encontrar e identificar una antigua variedad de cepa malbec en la localidad de San Rosendo que va beneficiado a pequeños viñateros, es menos drástico y piensa que en la zona hay iniciativas interesantes, entre las que destaca la de la viña Casanueva de Bulnes, que está con venta directa en China con su marca de cava submarina como punta de lanza, y otros empresarios que si bien apuntan a mercados acotados.

El profesional, que en este momento está de vacaciones alejado del mundo de las viñas, está obsesionado en identificar otras cepas antiguas y en proyectos que relacionan la música con el vino, que tal como se ha comprobado que las vacas producen más con determinada música clásica, ya hay estudios concluyentes de maduración de vinos con música en los viñedos, cree ciegamente en el potencial vinícola de Ñuble. Piensa que lo que se está haciendo con espumantes en Portezuelo es muy interesante y que la cepa cinsaut muestra un desarrollo extraordinario en la zona.

Pero también concuerda con alejandro Chandía en el sentido de que no hay una explicación lógica del por qué las grandes viñas no han hecho inversiones para potenciar la denominación de origen del Valle Itata.
Fuente: La Discusión

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