Se trata de un hecho ciertamente inédito y que abre una serie de interrogantes sobre el futuro de la zona. Y es que mientras el Gobierno, con matices, apoya decididamente un embalse en la zona, al mismo tiempo varios helicópteros la sobrevuelan y bajan a tomar muestras de minerales.
Bajan sobre tierra hoy, ya que dentro de pocos años, ese mismo sector estará cubierto de agua. Y es ahí donde surge la interrogante: ¿es posible un embalse sobre un lugar donde eventualmente puede haber una riqueza minera?
La respuesta hasta el momento no existe. Lo único concreto es que mientras el ministro de Obras Públicas Laurence Golborne cita para marzo a una reunión a los regantes de Ñuble para acelerar los plazos de La Punilla, faenas de exploración minera siguen en la zona.
Los trabajos hasta ahora se habían realizado en el más estricto sigilo, pero la cantidad de baqueanos locales que ha trabajado en las faenas de prospección superficial derivó en que se divulgara probablemente más allá de lo que la empresas deseaban, los hallazgos que han salido a la luz.
Hasta ahora, como había informado, empresas nacionales y extranjeras habían solicitado concesiones de exploración, de las que se tenía conocimiento desde hace al menos cinco años.
Pero se trataba de prospecciones superficiales destinadas a reconocer el terreno, analizar viejas minas abandonadas, obtener muestras pétreas y una serie de antecedentes visuales y materiales, los cuales una vez analizados por expertos, pudieran servir de base para confirmar lo que muchos rumorean: un mineral de buena ley y cuantioso se esconde bajo la cordillera de San Fabián.
Según expertos, un signo claro de que algo fue encontrado es la instalación de monolitos de concreto, que fueron emplazados por alguna de las empresas que han gastado millones de pesos en prospecciones durante la época estival.
Los hitos de concreto, como fue confirmado por Sernageomin y profesionales vinculados al negocio minero, son instalados cuando una empresa solicita una concesión de explotación y necesita georeferenciar el sector donde desarrollaría su proyecto, mediante tecnología GPS.
Justamente hace unas semanas llegaron a la zona profesionales de aquella entidad nacional con la finalidad de verificar que los hitos instalados se ajustaran a las coordenadas que aparecen en la concesión de explotación otorgada en el sector El Roble, donde se encuentra un hito demarcatorio.
Está en una explanada que antecede al Cerro Colorado, un promontorio cubierto de vegetación nativa que esconde en sus laderas una caída de agua prácticamente desconocida, además de numerosa vida animal.
La zona está doblemente condenada según los defensores de la naturaleza, pues si avanza La Punilla el sector y parte del cerro quedarán bajo la cota de inundación, mientras que si prospera un proyecto minero, el área necesariamente sería limpiada para el desarrollo del proyecto.
Se tienen entonces dos alternativas y probablemente una de ella pueda tener preeminencia sobre la otra, señala Juan Carlos Bustos, dirigente de Los Sauces, quien ha seguido de cerca los trabajos de dos empresas instaladas en la zona.
“¿Qué pasaría, si como todos los indicios parecen demostrar, se encuentra un mineral de muy buena ley? ¿Se construye La Punilla o el Gobierno aprueba finalmente el proyecto minero que generará riqueza en la zona y miles de empleos, muchos más de los que puede producir la agricultura?
Las sospechas de Bustos no son infundadas: hacia Los Sauces salen diariamente al menos tres helicópteros de Vale Exploraciones Chile, quienes instalaron su centro de operaciones en el camping Vista Hermosa.
Además, el empresario penquista Javier Alfonso Larraín, junto a su socio Jaime Troncoso, han invertido este año varias decenas de millones de pesos según se calcula para continuar con prospecciones que vienen desde hace al menos cuatro años.
No obstante, Larraín le baja el perfil a cualquiera de las versiones que circulan en la comuna, al indicar que “en todos estos años no hemos encontrado nada interesante que pueda ser explotado”.
Aún más, el hombre de negocios destaca que efectivamente existen minas de antigua data en la zona y si alguna de ellas hubiera tenido una ley aceptable, ya estaría en operaciones un complejo minero de alto nivel.
Sin embargo, replica Bustos, “por qué un empresario va a gastar millones de pesos en exploraciones que dice que no tienen futuro, por qué se molesta en venir cada verano a tomar muestras y volver al siguiente si no hay más que árboles?”
Cual es el motivo, agrega “para que Vale Exploraciones ponga en marcha una maquinaria de alto nivel en la cordillera de San Fabián, si como dice Larraín, no hay nada que explorar y en definitiva es tiempo y dinero perdido apostar por esta zona”.
Discreción a toda prueba
La discreción parece ser la razón por la cual ninguna empresa revela sus descubrimientos, puesto que ello puede dar luces a otras que igualmente han desarrollo exploraciones y tienen concesiones pedidas.
Lo cierto es que la duda está más que fundada si se considera la instalación del monolito de piedra o hito en la zona inundable por el Punilla, una especie de clave en el proceso de explotación futuro en la localidad cordillerana.
Por lo menos la dirección nacional de Sernageomin es clara al indicar que “los hitos de mensura, corresponden al proceso de concesiones de explotación. En el pedimento se indican las coordenadas”.
No obstante, la entrega de una concesión de explotación no implica que necesariamente se vaya a levantar una faena minera en la zona.
En este sentido, la concesión de explotación puede ser solicitada y en el intertanto la firma interesada debe analizar una serie de factores antes de decidirse a iniciar obras.
Lo que está claro, como se señala desde Sernageomin “es que en el evento que la empresa prepare un proyecto minero en la zona, éste será debidamente analizado y evaluado por la autoridades ambientales y sectoriales competentes, considerando la realidad del área circundante conforme con nuestra normativa”.
Algo similar se señala desde la Seremi de Minería, donde se confirma que los hitos corresponderían a concesiones mineras.
Desde la entidad gubernamental se confirma que en la Provincia de Ñuble existen varias concesiones de exploración, las cuales son registradas por Sernageomin.
Por otra parte, los hechos que se están produciendo en la zona están siendo monitoreados por la Municipalidad de San Fabián, considerando que cualquier intervención a gran escala puede poner en peligro la flora y fauna nativa y la calidad de vida de cientos de familias que viven en la zona.
El alcalde Cristian Fernández indicó que hasta el momento no ha existido contactos con ninguna de las empresas que están en la zona, básicamente porque ellas al obtener la concesión no tienen que solicitar permisos de ningún tipo al municipio.
Hasta ahora el único beneficio que ha recibido la entidad edilicia, sostiene Fernández, es que los ingresos por actividades mineras crecieron en tres años desde 9 millones al año a 40 millones.
Lo que ocurre con la explotación minera puede tener efectos sobre el desarrollo del embalse, recalca Fernández, quien se ha negado a que el proyecto se concrete por el daño que se puede provocar al ecosistema y a la calidad de vida.
“Creo que si se decide la construcción de un gran complejo minero que requiere de muchas hectáreas para poder funcionar y sería muy difícil que La Punilla se realizara. O quizás, si se concretara, sería más acotado, pero los técnicos tienen la última palabra”, sostiene.
Fuente: La Discusión