Así lo muestra un análisis de Colliers. Comparó los precios de 2015 con los de 2026. El estudio midió el valor del suelo agrícola en distintas regiones del país.
Detrás del aumento están las cerezas y los avellanos. También entraron fondos de inversión nacionales y extranjeros al negocio agrícola. La pandemia empujó la búsqueda de terrenos fuera de Santiago.
En comunas rurales de la Región Metropolitana, Valparaíso y O'Higgins los aumentos fueron menores. Fluctuaron entre 15% y 45%.
Desde 2022 los valores se mantienen relativamente estables. La agricultura depende de precios que cambian cada temporada. La sequía en la zona centro-norte también frenó las inversiones.
El agua sigue siendo clave para el valor de un predio. Donde no hay seguridad de riego, los proyectos productivos se complican.
Los fondos de inversión buscan campos sobre 200 hectáreas con producción establecida. Prefieren variedades de frutales con buenos precios y rendimientos. También variedades con royalties, que alcanzan precios por kilo más altos.
La rentabilidad promedio de un cultivo agrícola va entre 8% y 12%. El sector se ve como refugio frente a la inflación. Un dólar alto suma ganancias y la plusvalía del suelo aporta otra.
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