Para la zona central del país, esto significa un incremento en las probabilidades de registrar precipitaciones por sobre los promedios históricos, especialmente durante septiembre y octubre, sin descartar que la condición se extienda hasta noviembre. Sin embargo, los pronósticos aclaran que no se tratará de lluvias ininterrumpidas durante toda la estación.
La anomalía positiva acumulada podría deberse a temporales aislados, pero de mayor intensidad. Es decir, bastarán eventos puntuales de precipitación más fuertes de lo común para elevar el balance hídrico del período y dejar acumulados importantes.
**Contraste regional: sequedad en los extremos**
Mientras el centro del país se prepara para el agua, los extremos del territorio nacional experimentarán el comportamiento opuesto. En el Norte grande y Altiplano, se esperan anomalías negativas de lluvia, con valores muy inferiores a la media. Esto ocurre porque El Niño provoca el debilitamiento de la Alta de Bolivia, lo que reduce las opciones de precipitación en las zonas altas y altiplánicas.
Por su parte, la Zona Austral también vivirá un trimestre más seco de lo acostumbrado. El predominio de altas presiones obstaculizará el ingreso habitual de los sistemas frontales hacia el extremo sur, limitando la frecuencia e intensidad de las lluvias en esa zona del país.
- 🔹 El Niño alcanzará categoría muy fuerte en primavera.
- 🔸 Lluvias intensas y temporales en la zona central.
- 🔹 Norte y Altiplano presentarán déficit de lluvias.
- 🔸 Zona Austral tendrá un trimestre más seco.
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