De los ecos del PEM y POJH a los
2.000 nuevos empleos en Ñuble
La reciente alianza anunciada por
el gobernador Óscar Crisóstomo y los 21 alcaldes de Ñuble para activar 85
proyectos de inversión pública y generar 2.000 empleos, se presenta como un
salvavidas frente a un desempleo regional que ya pisa el 10%. Sin embargo, más
allá del indudable beneficio económico, la medida revive una dinámica
estructural profundamente arraigada en la historia política de Chile: el uso
del empleo de emergencia como la herramienta más poderosa de control
territorial y capital político para los alcaldes.
Al observar la anatomía de este
plan, las similitudes con la lógica de administración municipal de los años 80
—época del Programa de Empleo Mínimo (PEM) y el Programa de Ocupación para
Jefes de Hogar (POJH)— resultan mucho más cercanas de lo que la retórica actual
sugiere.
El alcalde como el "Gran Empleador"
Durante la severa crisis
económica de la dictadura, el Estado central delegó en los municipios la
administración del PEM y el POJH. Esto transformó a los alcaldes en los
árbitros absolutos de la supervivencia económica de miles de familias. Quien
controlaba la lista de cupos, controlaba la lealtad de la comuna.
Hoy, aunque en un contexto
democrático y con empleos formales destinados a obras de infraestructura real,
el mecanismo político subyacente es sorprendentemente similar. De los 85
proyectos anunciados para este segundo semestre, 64 corresponden a iniciativas
de desarrollo local (los denominados fondos FRIL) y 21 a obras emblemáticas por
comuna de la estrategia "Ñuble 250".
¿Quién ejecuta, licita y corta la cinta de estos proyectos? El municipio.
En la práctica, esto convierte
nuevamente a los alcaldes en los "grandes empleadores" de sus
territorios. En tiempos donde la inflación y el desempleo golpean a los
barrios, el edil que logra captar estos fondos y traducirlos en contrataciones
locales (ya sea de manera directa o a través de las empresas contratistas a las
que el municipio adjudica las obras), adquiere un poder político
incuestionable. La lealtad ya no se exige por miedo, como en los 80, pero se
cultiva a través de la gratitud del sueldo a fin de mes. El municipio vuelve a
ser el principal dispensador de bienestar en tiempos de escasez.
Clientelismo moderno y la dependencia municipal
La "alcaldización de la
política" que nació con el PEM y el POJH enseñó una lección que la clase
política nunca olvidó: la dependencia económica es el camino más corto hacia la
fidelidad electoral.
Mientras el gobernador Crisóstomo
desafía al nivel central en Santiago exigiendo recursos, los alcaldes locales
se frotan las manos. Administrar la crisis mediante la inyección de cupos
laborales les permite cimentar sus bases de apoyo. Al igual que hace cuarenta
años, el trabajo se vuelve un bien escaso que fluye desde el edificio
consistorial hacia las poblaciones, consolidando la figura del alcalde como un
patrón benefactor indispensable para la paz social de la comuna.
El botín en San Carlos: Cifras y proyecciones
Aterrizando este escenario a la
capital de la Provincia de Punilla, el impacto de este plan le otorga a la
alcaldía de San Carlos una inyección de capital político invaluable para el
segundo semestre.
Si bien la distribución de los
2.000 empleos y los 85 proyectos a nivel regional dependerá de la envergadura
técnica de las carpetas presentadas, se pueden establecer proyecciones claras
considerando que San Carlos es la segunda comuna más poblada de la región.
De manera especulativa, pero
basada en la proporcionalidad demográfica y territorial de Ñuble, el escenario
sancarlino podría configurarse de la siguiente manera:
Una cuota de poder de 200 puestos
de trabajo: Considerando el peso de San Carlos, es esperable que absorba al
menos el 10% de la fuerza laboral proyectada. Son 200 familias sancarlinas
cuyos ingresos dependerán directamente de las gestiones impulsadas y
administradas por la actual administración municipal.
El proyecto "Ñuble 250"
La comuna tiene asegurada una de
las 21 obras emblemáticas. Este mega-proyecto será la "joya de la
corona" de la gestión local, concentrando la mayor cantidad de mano de
obra y sirviendo como el gran hito comunicacional del municipio.
Entre 5 y 7 proyectos FRIL: Del
bolsón de 64 iniciativas de desarrollo local, San Carlos debería adjudicarse
una porción significativa. Estas son obras más pequeñas (mejoramiento de
plazas, sedes sociales, veredas) pero estratégicamente vitales, ya que permiten
al alcalde "repartir" el empleo y la obra pública a través de
múltiples juntas de vecinos, maximizando el alcance territorial de su
influencia.
Han pasado décadas desde que las cuadrillas del POJH barrían las calles bajo la mirada de autoridades designadas. Hoy, Ñuble apuesta por el desarrollo de infraestructura real para paliar la cesantía. Sin embargo, la arquitectura del poder se mantiene intacta: frente al abandono del Estado central, el municipio actúa como el salvavidas de la población, y los alcaldes, administrando el siempre escaso y anhelado empleo, reafirman que, en la política local, quien da el trabajo, tiene el poder.
