Chile produce cada vez menos legumbres y depende crecientemente de las importaciones. Así lo advirtió Andrés Acuña, agricultor de Ñiquén, quien señaló que la apertura a mercados globalizados desde los años 80 y 90 golpeó a la pequeña agricultura familiar. "Eso genera una vulnerabilidad importante desde el punto de vista de la seguridad alimentaria", afirmó.
La baja rentabilidad es otro obstáculo. Acuña explicó que los pequeños productores reciben una fracción reducida del precio final por la participación de intermediarios. "Si no existe rentabilidad, el agricultor simplemente optará por otros cultivos", sostuvo. A eso se suma la subdivisión de terrenos agrícolas para fines inmobiliarios, que reduce la superficie disponible para producir alimentos en Ñuble.
Las variedades rescatadas resisten la falta de agua y los suelos de baja fertilidad. El investigador de INIA Quilamapu, Gerardo Tapia, precisó que su cultivo además fija nitrógeno en el suelo y reduce el uso de fertilizantes. "Las legumbres son alimentos altamente nutritivos, capaces de contribuir a la prevención de enfermedades como la diabetes", indicó.
Tapia subrayó que estas semillas abren también oportunidades comerciales para la agricultura familiar. Investigadores y productores coincidieron en la necesidad de que los agricultores se organicen para vender en conjunto y mejorar su poder de negociación. El proyecto trabaja con materiales del Banco de Recursos Genéticos Vegetales que INIA mantiene en Chillán.
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Puntos Clave
- 🌱 70 agricultores de Ñuble capacitados en cultivo de legumbres.
- 💧 Variedades rescatadas toleran sequía y suelos de baja fertilidad.
- 📉 Chile depende de importaciones por caída de producción local.
- 🤝 Asociatividad campesina, clave para mejorar rentabilidad y ventas.
FUENTE: INIA Quilamapu / FAO
TAGS: legumbres Ñuble, INIA Quilamapu, FAO, agricultura familiar, chícharos, lentejas, seguridad alimentaria, sequía, Ñiquén, recursos genéticos
