Aeropuerto para Ñuble:


una decisión estratégica para el desarrollo regional

Por décadas, la Región de Ñuble ha planteado la necesidad de contar con un aeropuerto para pasajeros y carga. Sin embargo, cada vez que esta discusión reaparece, los análisis técnicos tradicionales concluyen que la demanda no justificaría una inversión de esta magnitud, archivarse a la espera que el crecimiento económico genere las condiciones para hacer viable el proyecto. Sin embargo, la pregunta debería ser otra; ¿cuánto de la brecha de competitividad regional se explica precisamente por no contar con una infraestructura de conectividad aérea acorde a sus aspiraciones de desarrollo?

Es un consenso que la región posee una ubicación geográfica privilegiada. Se encuentra próxima a los principales puertos del Biobío, conectada por la Ruta 5 Sur y la red ferroviaria al esto del país. No es casualidad que grandes empresas logísticas hayan establecido centros de distribución en la zona para abastecer gran parte del sur del país, mostrando esta ventaja competitiva desde el punto de vista logístico. 

Sin embargo, mientras la región está bien conectada para el movimiento de mercancías, presenta un aislamiento para la movilidad de personas evidente, especialmente aquellas que toman decisiones de inversión, innovación y desarrollo empresarial.

Hay una distancia que no aparece en los mapas, la región se encuentra a poco más de 400 kilómetros de la capital, pero en términos de accesibilidad efectiva para personas es más fácil llegar a las ciudades del extremo norte o sur del país, más lejanas de Santiguo. Dos ejemplos; Arica está a 1.675 km. y 2.30 horas de vuelo y Puntarenas por avión queda a 2.185 km. y 3.30 horas de vuelo.

En cambio, un ejecutivo público o privado para asistir a una reunión en Chillán enfrenta 4.30 horas de viaje terrestre desde Santiago. Lo mismo ocurre con autoridades nacionales,   inversionistas,             representantes           de        organismos     internacionales, académicos, turistas, consultores, empresarios y gerentes.

La competitividad también depende de la conectividad. En una economía moderna, el tiempo es un recurso escaso y costoso, esa barrera termina afectando la frecuencia de los contactos, la generación de redes y las decisiones de inversión. 

Durante años, Ñuble ha mostrado una brecha persistente de baja competitividad respecto de otras regiones. La explicación habitual apunta a factores como la productividad, la innovación, la estructura productiva o la disponibilidad de capital humano. Siendo todos ellos relevantes, nada se habla de la capacidad de conectarse rápidamente con los principales centros de decisión política y económica del país.

Las regiones que han logrado atraer inversiones significativas suelen disponer de infraestructura que reduce las barreras de acceso para empresarios, inversionistas y especialistas. Un aeropuerto genera negocios, inversiones, transferencia tecnológica, turismo, actividades académicas y nuevos emprendimientos. 

Pensar el aeropuerto como una inversión habilitante

Es un error evaluar el aeropuerto exclusivamente bajo criterios de demanda y quedar reducido a cuántos pasajeros se subirían a un avión el primer año de operación. Con ese razonamiento, muchas obras estratégicas nunca se habrían construido. 

La pregunta relevante es si el aeropuerto es una herramienta para acelerar el desarrollo regional durante las próximas décadas. Sin duda, un aeropuerto no garantiza el desarrollo, pero su ausencia puede transformarse en una limitante permanente.

Una discusión sobre el futuro

La discusión de fondo es sobre el desarrollo regional. Sin duda, Ñuble aspira a convertirse en un territorio que capture más valor, que fortalece su agroindustria, crea una bioeconomía moderna, potencia su turismo, genera empresas de base tecnológica que atraiga inversión, genera innovaciones, aumenta su presencia más activa en las redes económicas nacionales e internacionales y se consolida como un polo logístico del centro-sur de Chile. Todas esas metas requieren una conectividad superior a la existente. Así, la conectividad aérea deja de ser un lujo y pasa a ser una herramienta estratégica de desarrollo.

Para los que no preocupa el futuro, es evidente que Ñuble requiere un Aeropuerto, ya que no solo se facilita el  transporte pasajeros y carga, si no dinamiza y mejora la circulación del conocimiento y del capital que tanto se necesita para el desarrollo.

 

Luis Antonio Arriagada Vallejos

Medico Veterinario, Magister en Gestión Ambiental

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