Riego: Una prioridad e inversión estratégica para Ñuble


La Región de Ñuble, debe transformar su potencial agropecuario en una realidad sostenible frente a la crisis climática, un buen camino es apostar por el riego. Las cifras de inversión sobre la gestión hídrica realizadas en el gobierno de Gabriel Boric mostraron una voluntad política de poner la “seguridad hídrica” en el centro del desarrollo rural y como factor clave para que Ñuble sea competitivo en un escenario global exigente, el riego fue la prioridad de la gestión anterior y me alegra que sea la prioridad de la actual.

Veamos algunas cifras: Entre 2022 y 2025, solo en ley de riego, las CNR logro ejecutar 831 proyectos de riego, una inversión de 44 mil millones de pesos con un enfoque de equidad territorial y social. El salto en el apoyo a la pequeña agricultura paso de bonificar 135 proyectos en el gobierno de Sebastián Piñera a 342 en la administración del presidente Boric, cuadruplicando la inversión, es un acto de justicia para la pequeña agricultura, una estrategia seria de “seguridad alimentaria” y un fuerte impulso a las economías locales.

Un hito importante fue llegar con agua a zonas de secano, porque significa cambiar el destino del habitante rural, pero esto no solo se logra con proyectos individuales, sino que se materializa con proyectos estructurales como el Embalse Zapallar, cuyo inicio de construcción es una realidad indesmentible. Esta obra aportará seguridad hídrica y alimentaria, incorporando 10 mil nuevas hectáreas al riego, ósea 10 mil nuevas acciones de agua cuyos dueños, mayoritariamente, serán los pequeños agricultores de El Carmen y de San Ignacio, con 5 mil acciones para cada comuna. Asimismo, en los embalses Punilla y Chillán, el camino quedo trazado para su materialización. Sin embargo, estos avances plantean un nuevo desafío, acompañar técnicamente a los agricultores en su transición desde una agricultura de secano a una nueva agricultura de riego. A toda esta inversión, le sumamos el apoyo decidido del Gobierno Regional con un convenio de 5.600 millones para llegar donde la ley de riego no ha podido llegar, como la situación de los agricultores “blancos” del Laja Diguillin.

Pero aún hay más; se puso a prueba nuestra capacidad de respuesta ante la adversidad. Las 2 inundaciones históricas del 2023 amenazaron con dejar sin riego a más de 60.000 hectáreas, un desastre para la temporada agrícola. La rapidez en la respuesta coordinada y el trabajo conjunto con las organizaciones de regantes permitió superar la catástrofe, demostrando que un Estado presente es la mejor red de protección para el agricultor.

Sin duda, para la “seguridad da hídrica” los cimientos ya existen: una inversión récord, un enfoque hacia el pequeño agricultor, impulsar obras estructurales, una alianza público-privada fuerte, un estado presente y una decisión política por el riego fue la fórmula que nos permitió exhibir buenos e irrefutables resultados. Tener continuidad en este camino y mantener esta prioridad regional, es clave para seguir logrando metas ambiciosas junto a nuestros agricultores ya que el agua no solo es un recurso; es el hilo conductor que une la tradición identitaria de Ñuble con la anhelada modernidad y progreso.

Luis Antonio Arriagada Vallejos

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