La guerra del arroz

“Al rubro arrocero lo tenemos en la Unidad de Cuidados Intensivos, y no sabemos si lo vamos a poder sacar de ahí”.

Esta frase se oye en todas las conversaciones de los dirigentes arroceros en
la Región de Ñuble y El Maule, zonas donde se cultiva un 85-90% del arroz que se produce en Chile (23 mil hectáreas en el país).

Los problemas que acusan son varios, pero se amplifican, dado que la temporada de cosecha recién comenzó, y el aumento del precio de combustibles fue el factor detonante de una tormenta perfecta.

¿Qué paso? Muchos campos podrían quedar sin cosechar los cultivos de arroz, dado el costo del proceso, porque la maquinaria agrícola se mueve con combustible, los camiones que transportan el producto también, pero, además, con el precio tan bajo del cereal, muchos pequeños agricultores no tienen para cubrir los costos de la cosecha, ni menos de los arriendos que están pagando (hasta $1.200.000 por hectárea).

“Antes de la subida de los combustibles, el productor que arrienda terrenos para cultivar ya estaba en pérdida de alrededor de $ 700 mil por hectárea, por el precio que tendrá el arroz esta temporada (que se estima entre $ 250 y 270 por kilo de arroz), ya que fue un año complicado por falta de aguas y el productor arrendatario tuvo que hacer pozos, comprar bombas, un montón de gastos para poder salvar el cultivo por la temporada. Sin contar que los insumos ya están caros. Y sube uno de los principales insumos para los cultivos, que es el petróleo con el que trabajan las bombas, los tractores, las máquinas”, explica Jorge López, dirigente arrocero de la Asociación Gremial “Entre Ríos”. 

  •  Para entender la situación en números, hagamos el cálculo del costo v/s utilidad por hectárea para esta cosecha de abril de 2026, partiendo por el cultivo, que sin arriendo es de $ 1.500.000 a $ 1.700.000 por hectárea, y con arriendo de terrenos hay que sumar un millón como mínimo.
  • Ahora, con el alza del precio de los combustibles, cosechar una hectárea de arroz implica servicio de maquinaria para recoger y depositar el grano en el camión, que antes costaba $ 170 mil por hectárea, ahora subió entre $ 200 y $ 230 mil la hectárea. El valor del flete por kilo en promedio costaba entre $ 8 a $ 12 pesos, pero hoy vale entre $ 18 y $ 20 pesos.

Si consideramos el precio de compra a los agricultores para esta cosecha, de máximo $ 270 por kilo, multiplicado por 80 quintales de arroz, que es la producción aproximada por hectárea, el valor de venta por hectárea es de $ 2.160.000. Por ello, el agricultor arrendatario de terrenos tendrá una pérdida estimada en $ 500 a $ 700 mil por hectárea.

Cosecha por sobrestock 

Pero la problemática de los costos se cruzó con una situación inédita: el sobrestock de arroz existente en las bodegas de las dos grandes empresas arroceras que compran alrededor del 90% de la producción nacional: Tucapel y Carozzi.

Estas empresas han señalado que no tienen capacidad para comprar más del arroz que ya está comprometido según los contratos en esta temporada de cosecha de abril de 2026. Ello se traduce en dificultad para poder comercializar el arroz nacional, del productor hacia la industria (que seca y envasa el arroz).

  •    Mario Concha, presidente de la Asociación Gremial de Arroceros Unicaven, señala que nunca había existido este problema para poder comercializar el arroz en Chile. Actualmente, -advierte- hay productores sin contratación para cinco mil a seis mil hectáreas. Son alrededor de 200 productores pequeños y medianos que están sin opciones para vender sus productos.

“Nunca había sobrado arroz chileno. Nunca. Y ahora tienen sobrestock de arroz, tanto nacional como importado. Entonces, el problema que hay con los agricultores ahora, es que antes de trillarlo tienen que tener seguro dónde lo van a vender, porque con dos días de humedad que tenga el arroz se echa a perder. Y el precio que se está pagando es de $ 250 por kilo, pudiendo llegar a $ 270. Pero después lo compramos a $ 2.000 en el supermercado”, plantea el dirigente Jorge López.

Alfredo Mariño, encargado nacional de cereales de INDAP, añade que “tenemos plena conciencia de la situación que hoy enfrentan los arroceros del Maule y Ñuble". En lo inmediato, explica que se ha trabajado directamente con la industria para asegurar que los agricultores puedan entregar su producción. 

  •      Según Indap, han pasado de 164 a menos de 20 los productores (asociados a INDAP) que tenían problemas para colocar su cosecha, y recientemente habría iniciado la entrega de $ 2 millones para cada uno de los 510 arroceros acreditados en ambas regiones, con el objetivo de apoyar en la compra de insumos y servicios.

¿Cuánto le pagan a los productores de arroz?

  •     Un factor relevante es que los precios que se pagan al productor en Chile están definidos por el Costo Alternativo de Importación (CAI), informado semanalmente por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Odepa, que forma parte del Ministerio de Agricultura.

¿Qué es el CAI? Es como una bolsa de valores de los granos (trigo arroz, maíz, etc.), y funciona así desde 2010, luego que en el marco de la Comisión Nacional del Arroz se acordó que este indicador se calcularía en función de los mercados de origen relevantes, que representan al menos el 85% del volumen importado por Chile, entre los que destacan Argentina, Paraguay y Uruguay; vale decir, el valor considerado es el de la producción extranjera que ingresa al país, y ese es el precio que mira la industria para pagar al agricultor.

Es importante destacar que, “debido a las condiciones climáticas, el arroz producido en Chile corresponde principalmente a un tipo japonés, caracterizado por ser de grano largo-ancho. Esto contrasta con el arroz importado, que en su mayoría es de tipo largo fino, con granos más alargados y delgados”, dice la directora (s) de Odepa. 

El precio del arroz importado versus el del arroz nacional

Tucapel y Carozzi son las dos grandes empresas que compran el 90% del arroz que se produce en Chile. Tras el secado y envasado del producto, queda aproximadamente a entre $1.100 y $1.300 el kilo de arroz nacional, aunque puesto en las góndolas del supermercado llega a los $2.000 o más. 

  •     Pero son las mismas dos compañías las que también importan entre 73.000 y 88.000 toneladas anuales de arroz a granel de países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, aproximadamente, el 70% del arroz que se consume en el país, y que se comercializa en supermercados desde los $ 600.
  •    Esta diferencia de precios es insostenible para el producto chileno. Según datos de Odepa, el costo de internación de arroz elaborado largo fino (CIF), puesto en Santiago, se sitúa en torno a los USD 795,27 por tonelada, considerando fletes y seguros.

Felipe Valderrama, gerente agrícola de Tucapel, confirma que los últimos años se ha visto una marcada tendencia al aumento del consumo del arroz importado en el mercado chileno, aclarando que “el precio récord al que llegó el arroz nacional en 2024 (de $ 375 por kilo), sumado a la entrada a Chile de arroz importado a precios muy bajos debido a la sobreoferta en los países productores de la región, fueron los factores que causaron este desequilibrio”.

Por ello, los agricultores plantean que existe una necesidad de regular el mercado y la cadena de producción, para asegurar que todos los actores (agricultores, industria, supermercados) ganen lo justo.

“Que el Estado regule los márgenes de ganancia de cada eslabón de la cadena, limitando los porcentajes que pueden ganar. Porque el problema con los precios es que los intermediarios y supermercados obtienen ganancias excesivas en comparación con lo que se paga a los agricultores”, comentan los arroceros.

Consumidores eligen precio versus calidad

En Chile se consumen entre 150 mil y 200 mil toneladas de arroz al año, y el ciudadano actualmente está definiendo su compra, considerando más el precio que la calidad.

  •    “Las dos grandes empresas tienen su principal mercado en el retail, y venden productos bajo su marca Tucapel o Carozzi, pero tienen 20, 30 marcas de arroz variadas: grado uno, grado dos, grado tres, están los arroces especiales, el pregraneado, preparaciones de arroz, o sea, hoy se ha diversificado incluso a bebida de leche de arroz, galletas de arroz, etc, para lo cual no requieren arroz de calidad, sino en cantidad”, plantea uno de los dirigentes agrícolas.

Y si bien el producto debe cumplir con la rotulación de los alimentos establecida a través del Reglamento Sanitario DTO N°977/96, la visibilidad y claridad de la información es parte de los reclamos constantes de los propios agricultores, dada la diferencia de calidad del arroz chileno respecto del importado, que se expresa en el tipo de grano, si está entero o partido, y en la humedad que tenía al momento de envasar, entre otros factores.

Un paseo por tres supermercados distintos muestra que, efectivamente, de 10 marcas a disposición, ocho son producto importado con marcas nacionales. Y cada supermercado, a su vez, tiene envasado arroz de diversas categorías con su marca propia.

Ante la solicitud de información realizada por Aquí Ñuble de El Mostrador de reclamos o denuncias sobre la calidad del arroz que se vende a público, desde el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) informaron que en 2025 y hasta marzo de este año, se han recibido 264 denuncias de esta naturaleza, principalmente relacionadas con el arroz con marcas de supermercados (que casi en su totalidad es arroz importado), por la presencia de insectos o similares en los paquetes, como reflejan los datos entregados oficialmente.

Fuente: aquinuble.cl 

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