La decepción predomina en el ánimo de los trigueros de Ñuble al finalizar la cosecha 2025-2026, debido a la fuerte caída del precio del trigo respecto del año anterior. De acuerdo con Cotrisa, los molinos locales pagaron entre $24.000 y $25.000 por quintal de trigo panadero duro, valor 10% inferior al registrado en 2025, cuando se pagaban entre $26.000 y $26.800. A este panorama se suman la caída del dólar y la abundante oferta mundial, que juntos golpearon los ingresos de cientos de productores en toda la región. Más detalles en www.sancarlosonline.cl.
Mayor oferta internacional
La baja no sorprendió del todo a los agricultores, aunque el impacto fue mayor de lo esperado. Según Carlos Smith, productor de El Carmen y director de la Asociación de Agricultores de Ñuble, “el precio fue menor al del año pasado, el que ya fue malo”, explicó, aludiendo a un escenario global donde los stocks internacionales se acumularon tras cosechas récord en países productores. Esta abundancia, unida a un menor tipo de cambio, redujo en forma significativa el margen de ganancia regional pese a los esfuerzos por elevar la calidad del trigo fuerte.
El productor advirtió que el caso argentino influyó particularmente en los mercados del cono sur, pues pese a un fuerte aumento en su volumen de cosecha, el 90% de los trigos trasandinos no alcanzó la calidad panadera exigida internacionalmente. Pese a ello, la sobreoferta presionó los precios a la baja. “Hay trigos de mala calidad, pero abundantes, lo que mantiene deprimidos los valores y deja fuera de competencia a quienes apostamos por producir granos fuertes”, agregó Smith, expresando la sensación de desánimo generalizado entre los agricultores regionales tras un año irregular en lluvias y rendimientos.
El seremi de Agricultura de Ñuble, Antonio Arriagada, reconoció que los valores actuales “no alcanzan a compensar los altos costos de producción”, especialmente los asociados a insumos y energía, los que se mantuvieron elevados durante toda la campaña agrícola. Explicó que el precio local del trigo depende estrechamente del contexto internacional y del tipo de cambio, ambos desfavorables este año, ya que la oferta mundial se encuentra en niveles históricamente altos. Señaló además que la caída del dólar tuvo un efecto directo en el valor interno, restando competitividad al trigo regional frente al importado.
Menores rendimientos y falta de lluvias
Smith explicó que la producción regional fue menor a la esperada debido a un déficit hídrico durante las últimas etapas del ciclo del cultivo. “Nos faltó esa última lluvia que hubiera permitido aprovechar bien los nitrógenos”, indicó, precisando que la falta de agua afectó directamente el peso y la calidad del grano, originando trigos de menor proteína y menor valor comercial. El dirigente lamentó además la escasa diferencia de precio entre el trigo fuerte y el intermedio, apenas cinco pesos por quintal, lo que —a su juicio— desincentiva la producción de calidad superior.
El panorama económico derivado de esta situación no es menor. Muchos agricultores, especialmente quienes trabajan con campos arrendados a valores de $200.000 o $300.000 por hectárea, hoy enfrentan márgenes negativos. Smith señaló que varios están devolviendo terrenos o renegociando arriendos, al no poder cubrir sus costos básicos con los precios actuales. “Si el negocio fuera positivo, la gente no estaría devolviendo campos”, advirtió, subrayando que este escenario repercute directamente en el empleo agrícola y el comercio regional, ámbitos que dependen de la estabilidad del sector cerealero. Mantente informado con las noticias de tu región.
Fuente: ladiscusion.cl
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