Agua, bosque y espíritu: la ecología según la visión mapuche


Mientras la agronomía convencional ve un bosque como fuente de madera y un río como un recurso a aprovechar, la cosmovisión mapuche reconoce en ambos comunidades de vida —los Lof— habitadas por fuerzas espirituales protectoras llamadas Ngen. Comprender esta diferencia es fundamental para cualquier iniciativa productiva o de conservación que se desarrolle en el sur de Chile.

El bosque como comunidad

El manual Azkünuwün, elaborado por INDAP con el propósito de fortalecer la relación con las comunidades mapuche, señala que el bosque nativo va mucho más allá de una agrupación de árboles: es una red viva de vínculos y equilibrios. En su centro existe un árbol que concentra la energía del lugar, el Ngen-mawida. Intervenir el bosque sin cuidado —ya sea talando indiscriminadamente o alterando su silencio— no implica solo un daño físico, sino una transgresión espiritual que puede desestabilizar ese equilibrio y desencadenar enfermedades o fenómenos naturales adversos.

El agua como ser vivo

Para una Machi, no toda agua es igual ni cumple la misma función. El agua de vertiente, cascada (Trayenko) o pozo posee newen, es decir, energía vital. En cambio, el agua de estanque o tratada industrialmente es considerada "agua muerta" y no tiene utilidad para la sanación ni para los rituales.

El manual documenta un caso ilustrativo: una Machi se negó a utilizar un sistema de acumulación de agua que INDAP había instalado en su totalidad. Su argumento era claro —para preparar remedios y llevar a cabo ceremonias necesitaba agua conectada con la tierra, no agua inerte almacenada en plástico.

Claves para trabajar en armonía con el territorio

Antes de ejecutar proyectos de riego, limpieza de cauces o manejo forestal en territorios mapuche, es necesario considerar al menos tres aspectos. Primero, solicitar permiso mediante un Llellipun o rogativa antes de cualquier intervención. Segundo, identificar y respetar los sitios sagrados, en especial los Menoko —humedales con valor medicinal y espiritual— que no deben ser drenados ni modificados. Tercero, escuchar a los ancianos de la comunidad, quienes poseen el conocimiento sobre dónde habitan los Ngen y cómo relacionarse con la tierra sin afectar su equilibrio.

Incorporar esta perspectiva en los planes de gestión territorial no es simplemente un requisito formal: es una condición necesaria para que las intervenciones sean verdaderamente sostenibles y respetuosas del entorno. Para conocer en detalle los protocolos sobre manejo forestal, acceso al agua y cuidado de sitios culturalmente significativos, el manual Azkünuwün está disponible para su descarga.

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