jueves, 26 de marzo de 2020

Estudiante San Nicolás regresó a Chile tras casi dos meses de encierro en China



Separado a más de 19 mil kilómetros de distancia de Chile y prácticamente solo estuvo viviendo por casi dos meses en China, Francisco Riffo Segura, el estudiante ñublensino que estaba atrapado en el país epicentro del coronavirus, y desde donde se desató un explosivo crecimiento de casos en todo el mundo.
El alumno de Literatura se mantuvo durante ese tiempo “encerrado” en la residencia estudiantil de la Universidad de Nanjing y gracias a la gestión que realizó su familia desde Chillán con el ministerio de Relaciones Exteriores, pudo volver el 15 de marzo al territorio nacional.  Hoy permanece nuevamente en cuarentena voluntaria, pero en Concepción y en compañía de un tío.

El joven, quien nació en Santiago, pero que vivió su niñez y parte de su juventud en Ñuble, dice que se encuentra sin síntomas del Covid-19 y más tranquilo, ya que está en compañía de sus seres queridos, quienes lo han apoyado en esta dura experiencia que tuvo que vivir a sus 22 años.
En conversación con la discusión, el exestudiante del Liceo Polivalente de San Nicolás relató cómo fue vivir en el país donde se desató la pandemia.

“La situación comenzó a fines del 2019 pero no lo vimos tan importante y me incluyo. Al comienzo de enero nos dimos cuenta que se tornaba más serio y que habían más casos, por lo que debíamos comenzar a usar mascarillas. Fue un rápido avance, en una o dos semanas ya nos restringían la salida desde la universidad y todos comenzaban a abastecerse. Las últimas semanas de enero, ya la gran mayoría decidía partir. Yo y los pocos que quedábamos, debimos no salir del campus por nada del mundo (realmente no pude nunca más) y solo la opción de ordenar algunas cosas para cocinar o algo de los pocos restaurantes que aún quedaban, pero en cuanto a dinero no era muy conveniente, ni tampoco las opciones más saludables. A diario solo estuve en mi habitación, viendo a uno o dos estudiantes más, intentando distraernos dentro del encierro”, recordó.

Para Francisco las medidas aplicadas en la ciudad de Nanjing fueron las adecuadas a las circunstancias y tiempos de la pandemia.
“Estas medidas fueron cerrar el 90 % del comercio e industria, tal vez más. Lo que quedaba abierto y transporte, solo se podía ingresar con mascarilla y la gran mayoría con previo chequeo de temperatura. En mi opinión, son las medidas más aptas aunque para algunos extremas. Los resultados los vemos hoy en China y en países que no han adoptado estas medidas”, detalló.

Durante el encierro comentó que la universidad entregaba ayuda más bien de “información, regulaciones y de conexión con una tienda desde afuera para que pudiésemos comprar insumos para cocinar. Entre los pocos que habíamos nos intentábamos ayudar”.
Su periplo por los aeropuertos fue bajo estrictos resguardos que le permitieron desplazarse en forma segura, aunque su paso por Arturo Merino Benítez, comentó, no fue tan riguroso.

“Desde mi salida de la universidad, hasta viajar en tren hasta Shanghái y llegar al aeropuerto de esa ciudad y luego París, hubo bastantes precauciones de mi parte y de la gente que trabaja en aquellos lugares. Así también en Chile, aunque aquí un tanto desordenado, porque fácilmente la gente podía, tal vez sin querer, evadir un control de temperatura o formularios”, señaló.

Falta de empatía
Triste fue para Francisco leer decenas de comentarios que publicaron usuarios en redes sociales tras ser conocida su situación en China. Mientras algunos criticaban su regreso a Chile, otros acusaban una supuesta estafa en la solicitud de ayuda económica que realizaron sus padres para financiar su viaje.
“Tenía nervios en cuanto a volver, por muchos de los comentarios que vi  cuando mi familia y amigos intentaban difundir mi situación. Muchos bastante ofensivos, despectivos y hasta amenazas. Entiendo el miedo, pero creo que el pánico y la desinformación mucha veces nos rebaja de una manera lamentable y nos quita un poco la humanidad que decimos tener. Estos comentarios, más que rabia, me decepcionaron”.

Agregó que “ahora me siento bastante mejor, ya que al menos estoy en mi país. Tengo un poco más de opciones a pesar de estar nuevamente encerrado, pero estando un poco más cerca de familiares, lo hace más grato”.
Francisco aseguró que una vez que todo vuelva a la normalidad en el país asiático retomará su segundo año de la carrera.
“Mi universidad aún no tiene una fecha de comienzo calculada, según el último aviso. Ellos dependen del gobierno para comenzar a decidir una fecha, pero aún luego de que hubiera autorización del gobierno, cada universidad decide, y dependen, como la mía, de cómo vaya todo tanto afuera como en China, ya que hay un buen porcentaje de estudiantes extranjeros”, dijo.

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