martes, 18 de febrero de 2020

Denunciantes acusan “dilación y silencio por parte del Vaticano”


NACIONAL.- Un grupo de sobrevivientes del caso Maristas en Chile escribió una carta a Charles Scicluna, monseñor con quien sostuvieron una reunión el 1 de marzo de 2018 en la que este se comprometió a acelerar los procesos canónicos para que las víctimas pudieron encontrar justicia.

A casi dos años de esa reunión, los denunciantes acusan que “todo ha sido dilatar la investigación para cansarnos, debilitar a los denunciantes mientras los delincuentes que abusaron de nosotros cuando éramos niños siguen al amparo de la Iglesia, bien cuidados y mantenidos por las familias que pagan por la educación de sus hijos en los Colegios Maristas de Chile”.

En la misiva sostienen que existen “hechos indesmentibles de dilación y silencio por parte del Estado Vaticano“, lo que consideran como “una nueva traición a la confianza imperdonable”.

“Pareciera ser que la única intención siempre fue limpiar la imagen de la Iglesia, obtener información de la magnitud de los crímenes en Chile y ganar tiempo con promesas y actos de arrepentimiento vacíos, nunca escuchar, acoger, acompañar y reparar a las víctimas”, señalan.

Además, aseguran que durante los últimos seis meses el “trato discriminador y perverso” se ha intensificado hacia gran parte de los denunciantes. Mientras tanto, recuerdan, hay otros “que han muerto esperando la Justicia y la Reparación que nunca llegó”.

Los denunciantes apuntan a que el Papa Francisco “comprometió su palabra para justicia y reparación, lo que hasta hoy solo es un silencio cómplice“.

“Hoy antes que dolor sentimos decepción”, manifiestan, y agregan que “no es solo la Iglesia en Chile, es el Vaticano, a través de los emisarios de Francisco Bergoglio, Scicluna y Bertomeu, el que ha vuelto a traicionar la confianza al no cumplir su palabra empeñada“.

Finalmente, afirman que la carta es enviada “sin esperanza de respuesta. Es una denuncia de su actuar coludido con el mismo poder que nos abusó y nos sigue violentando día a día. Cambiaron algunos nombres, hubo un par de fotos y altisonantes vídeos mientras las vidas de quienes padecimos los abusos de los miembros del clero se siguen consumiendo. No renueve mentiras viejas con eslóganes nuevos. La dignidad de este grupo de sobrevivientes no lo soporta”.

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