lunes, 6 de enero de 2020

San Carlos otra vez en la prensa, esta vez por la falta de agua potable

1.810 sancarlinos no tiene agua potable.-
LOCAL.- (La Discusión).-. Bajo el título de "Los rostros detrás de la “ruta de la sequía” en Ñuble" el diario la discusión  abordó el tema de la falta de agua potable, elemento básico para la vida diaria.
De las 18.111 personas que reciben agua potable de forma periódica, a través de camiones aljibes, San Carlos aparece  con la cifra 1.810 personas que no cuentan con agua potable en sus hogares.


Según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el acceso óptimo de agua potable para subsanar todas las necesidades de una persona en un día, es de 100 litros. A su vez, según la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) los chilenos gastamos -en promedio- 170 litros de agua al día. Lejos de eso están miles de ñublensinos en sectores rurales de Ninhue y San Carlos; como lo son Coipín, Trilico y Montecillo, Agua Buena, en donde numerosas familias se las arreglan para vivir con alrededor de mil litros por semana.

San Carlos
Trilico, un pequeño sector en el que residen no más de cien personas, perteneciente a San Carlos. En ese sector se encuentra Juana Venegas (58), quien es dueña de casa en su hogar, el que compone junto a su esposo, su hija y su nieto pequeño. Actualmente recibe agua potable cada ocho días, desde que su pequeño pozo se comenzó a secar.


En la puerta de su casa, a un costado del recipiente en el que almacena el agua que recibe, conversa mientras su nieto juega con un balde con agua: “Acá nos recargan mil litros de agua cada ocho días y tenemos que hacerla durar para cuatro personas. Tenemos un pozo chico que nos da un poco de agua al día. Nos da en la mañana y luego se seca hasta el otro día. 
Entonces, hace unos dos años que mi hija fue a la Municipalidad de San Carlos a ver si nos podían dar agua, porque el pozo no daba el agua de antes. Prácticamente subsistimos con lo que se puede por el agua. Tenemos que saber hacer rendir el agua, no hay de sobra.

 A él le lleno un baldecito y se puede refrescar un ratito”, afirma Juana, mientras observa a su nieto.



“Este terreno tiene varias hectáreas, pero no hay nada sembrado hace años, porque no hay agua. Vamos a San Carlos a comprar, pero si tuviésemos para hacer nuestra propia huerta, tendríamos nuestra propia cosecha. Antes yo criaba pavos, patos y tenía mi huerta. Pero ya no tenemos nada de eso, todo es comprado”, añade.

Además, afirma no recibir información sobre soluciones: “Nos han dicho que hay proyectos, pero no se ha dicho ni se ha sabido qué pasará con nosotros sobre cuándo tendremos agua. Con el paso de los años es más difícil, porque con este calor ni una mojada podemos darnos ese gusto. Tampoco podemos hacer ninguna huerta porque hay que cuidar el agua. Yo creo que no se vienen muchas soluciones. No veo que se vengan tiempos mejores”.

Atravesando la ciudad de San Carlos se encuentra Montecillo, una pequeña localidad que cuenta con 90 habitantes. Allí vive José Espinoza (54), quien es temporero en las cosechas en sectores aledaños. Vive en compañía de su esposa y cinco familiares, con los que recibe agua todos los lunes y jueves de cada semana. Además, cuenta con un pequeño pozo; sin embargo, este le entrega solo agua contaminada, la que no puede ser usada en actividades domésticas.

Invita a ver su patio, en donde tiene alrededor de 50 plantas de frambuesa, las que se están totalmente secas. Mientras saca algunos pequeños frutos, conversa: “Nos llenan alrededor de mil litros, pero el agua también dura poco y hay que estarla cambiando, porque queda pasada a plástico. Como nos recargan agua dos veces por semana nos alcanza bien. Tengo 1.300 metros en total, pero está absolutamente seco. Plantamos estas frambuesas, pero con suerte crecieron unas chicas, por falta de agua. De animales tampoco ni hablar, apenas tenemos unos perros que viven con nosotros”.


Montecillo tiene en su sector una lechería y una chanchería a no muchos metros de distancia entre sí. José afirma no aguantar los olores de la chanchería en verano y comenta los problemas que la lechería le ocasiona al agua: “El agua de pozo que saca la gente de Montecillo está toda contaminada por una lechería que está a unos metros de acá. Ellos nos contaminaron las napas subterráneas. Ha venido gente a examinar nuestras aguas y en todos lados se sabe que el agua que sacamos está contaminada, pero no hacen nada. Hace años vino Hosain Sabag y dijo que iba a sacar agua (potable) para nosotros; fue puro ‘engrupo’. Hace unos 15 años que se habla y se promete, pero jamás se cumple. Yo no le veo arreglo a esto, creo que cada año va a ser peor. Perdimos la fe en los famosos proyectos que se tramitan por años”.


Cambio de servicio
Esta semana entrante debiesen estar definidas y ratificadas las nuevas empresas que se adjudicaron la licitación de camiones aljibes, para entregar agua a 12 comunas de la región. En la licitación pública, publicada por la Intendencia de la Región de Ñuble en Mercado Público, se entregó un listado con la cantidad de personas que necesitan este servicio de agua potable en dichas comunas.


La comuna “líder” es Ninhue (1.951), seguida de cerca por San Carlos (1.810). Más lejos se encuentran comunas como Quirihue (998), Cobquecura (914), Bulnes (706), Coihueco (699), San Nicolás (546), Ñiquén (524), Ránquil (515), Pinto (444), Quillón (426) y San Fabián (117). Las comunas restantes, en tanto, no han tenido actualizaciones recientes en cuanto a cifras exactas. Sin embargo, según Intendencia, están siendo “diagnosticadas” para este verano y para su licitación próxima.


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