ME-O reaparece en Buenos Aires



Líder del PRO participó en Cumbre Mundial de Comunicación

Competí con Sebastián Piñera, que hace 200 años es candidato presidencial. Nuevo no es".
"En sí misma, Bachelet era un cambio, porque era la primera mujer para ser Presidenta".
"Sé que está la prensa de derecha aquí, pero les mando un saludo y les pido que no me saquen de contexto", dijo mirando desde el podio a este periodista que figuraba en quinta fila. Esa fue una de las frases al cierre de su presentación luego de estar 28 minutos en la IX Cumbre Mundial de Comunicación Política en la Universidad Católica Argentina (UCA), en Buenos Aires. En un auditorio donde figuraban más de 700 personas sentadas y una treintena de pie, Marco Enríquez-Ominami expuso su charla "Elecciones y su estructura dramática".
Esperando su turno, ME-O mantuvo un bajo perfil, escuchando las otras ponencias y sentado al lado de la presidenta del PRO, Patricia Morales. Vestido con su clásico trench y jugando con su chasquilla —cada vez más canosa— conversó animadamente antes de subir al escenario, con la directora de la Escuela de Política y Gobierno de la UCA, María Lourdes Puente. También lo hizo con el diputado argentino y presidente de la cumbre, Daniel Ivoskus, y con la estratega mexicana Gisela Rubach, quien subió una foto a Twitter con la frase "siempre un gran gusto verte Marco. Te deseo el mayor de los éxitos".
Alejado de la primera línea y de las encuestas que hoy le son poco favorables (en la CERC-Mori un 13% lo ve como el político con más futuro) y presentado solo como "Marco Enríquez", usó a Aristóteles, pronunció una frase en francés, sacó al pizarrón a Obama, Piñera, Bachelet, Macri, Scioli, repitió tres veces la frase "a riesgo de equivocarme" y se sacó selfies.
"Hemos participado de muchas campañas, y somos muy críticos del intento de teorización de la comunicación política en las elecciones... Sostengo, y a riesgo de equivocarme por completo, que las elecciones son un proceso profundamente emocional y a su vez se pueden explicar dramáticamente", dijo. Humedeciendo sus labios con su lengua, tal cual como Stefan Kramer lo imita, agregó que "quisiera desmitificar publicitariamente la afirmación de que lo nuevo, la innovación per sé en política, es la postura. Yo creo que se trata del cambio".
"Los candidatos mueren en las elecciones"
Tras arreglarse la chasquilla por quinta vez, sostuvo que "a riesgo de equivocarme por completo, la falta de originalidad en los procesos electorales se explica por una estructura dramática". "Macri no era nuevo, Scioli no era nuevo,
Keiko no era nueva, Bachelet no era nueva. Competí con Piñera, que hace 200 años es candidato. Nuevo no es. La novedad no es la búsqueda, la pelea es por el cambio".
Luego sostuvo que las biografías de los candidatos "se vuelven los grandes elementos de la narración del cambio". "Nunca olvidaré, y espero no cometer un asesinato diplomático, cuando falleció Kirchner. Cristina y el peronismo cuentan una historia imbatible: la muerte del exPresidente, y ella que persevera a pesar de quedar viuda", dijo ante el asentimiento de varios argentinos presentes.
"McCain, que había sido torturado en la guerra de Vietnam, le trataba de empatar a una biografía imbatible, la de un negro que quería ser Presidente. En sí misma, Bachelet era un cambio porque iba a ser la primera Presidenta", comentó.
Tras mirar su reloj y sabiendo que solo quedaban 4 minutos, ME-O planteó que el problema de las campañas políticas es creer que se les está hablando a todos y que lo mejor es tener un foco claro. "¿Qué hizo Bachelet? En su primer gobierno le habló a la tercera edad, porque todos tenemos un abuelo o abuela. El foco fue el sistema de pensiones. Hablándoles a pocos, se les habla a muchos", comentó.
En los últimos segundos, y arreglándose nuevamente la chasquilla, dijo: "Se puede ser candidato y morir como candidato. Lo importante es ser un líder. Los candidatos mueren en las elecciones, los liderazgos continúan".
Éxito, voluntarismo, renovación y humanismo Las 4 metáforas del cambio, según Marco
Ante la concurrencia, ME-O confesó que un buen político debe elegir entre cuatro metáforas para encarnar el cambio: el éxito, el voluntarismo, la renovación y el humanismo. La primera se refiere a la idea de que si alguien es bueno en los negocios, podrá serlo en política. "Piñera, Berlusconi, Macri. Porque fui exitoso en Boca Juniors, porque compré Lan Chile, porque especulé con información privilegiada, soy un hombre exitoso", comentó. Sobre el voluntarismo, ejemplificó con el discurso de "soy plebeyo en una Francia aristócrata" que usó Sarkozy.
"Renuevo mi partido para renovar mi país. Tony Blair quería renovar el laborismo para renovar Inglaterra.
Zapatero con el PSOE en España, Peña Nieto con el PRI en México. Mi opinión riesgosa (sé que hay prensa chilena aquí): Scioli debió haber propuesto renovar el peronismo para renovar Argentina", comentó. Y sobre el último punto, el humanismo, lo caracterizó como "sufrí, no tengo odio, soy el cambio", ejemplificando con Barack Obama, Pepe Mujica y Bachelet.
Por Maximiliano Arce Castro, desde Buenos Aires

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