Si ya había sorprendido con sus
espectaculares mostos envejecidos al son de la música, ahora el joven
enólogo de Ñuble, Juan José Ledesma
vuelve a innovar agregando el elemento
patrimonial para dar origen a "El Apellinao", vino País de calidad
premium envejecido en barricas de raulí chileno. Un producto con una
fuerte identidad territorial, que está llamado a convertirse en un
embajador de la región del Biobío en el mundo entero.
El producto fue lanzado en la Cava del
Pescador de Chiguayante, un pequeño local que se ha convertido en todo
un referente de los vinos boutique en la región del Biobío, y que semana
a semana reúne a decenas de amantes de los mostos que peregrinan a las
catas para degustar las novedades que trae el carismático sommelier
Augusto Pescador.
Conocedor de la calidad de los vinos de
Ledesma, Pescador no dudó en invitar al enólogo chillanejo a presentar
su Terroir Sonoro "El Apellinao" frente a su exigente clientela. De la
misma familia musical que los exitosos "El Cronopio" y "El Perseguidor",
este nuevo vino es un refinado País de 13 grados, envejecido durante 12
meses en barricas de madera nativa, específicamente Nothofagus alpina,
es decir, raulí.
Barricas nuevas, construidas especialmente para este proyecto que se enmarcó en la Estrategia Regional de Innovación y fue financiado con recursos del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) a través de la
Barricas nuevas, construidas especialmente para este proyecto que se enmarcó en la Estrategia Regional de Innovación y fue financiado con recursos del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) a través de la
Fundación para la Innovación Agraria
(FIA). "Nuestro objetivo fue completar la línea de producción
tradicional que nos propusimos rescatar en Viñas Inéditas, es decir
recuperar el proceso de guarda y vinificación ancestrales, pero mejorado
con las técnicas modernas. Un proceso que para ser fiel al original
necesariamente debía hacerse en barricas", explica Ledesma.
Un componente paradójicamente innovador,
que el enólogo chillanejo observó basándose en las tendencias mundiales
que rigen la industria internacional de los vinos de alta gama. "Aunque
parezca contradictorio, elaborar el vino como se hacía hace 500 años
hoy constituye una innovación altamente apreciada por los círculos
enológicos premium, dado que a la tradición le agregamos tecnología de
punta, que dan como resultado un producto de altísima calidad".
"Estamos en presencia de un vino de
clase mundial, muy gastronómico y con identidad territorial", comenta el
sommelier Augusto Pescador. Voz autorizada en materia enológica,
Pescador ofrece en su local vinos de más de 130 viñas boutique
–particularmente de los valles de Itata y Biobío– de los cuales ninguno
se encuentra en las góndolas del retail. "El Apellinao" fue el
protagonista de la cata número 83 de esta tienda especializada,
recibiendo el aplauso cerrado del anfitrión y los asistentes.
"Juan José es un apasionado y un
revolucionario del vino, y una vez más dio en el clavo sorprendiéndonos
con un producto innovador, único en su tipo. El Apellinao es un vino con
cuerpo, elegante, que sin lugar a dudas tendrá gran acogida en los
mercados premium tanto locales como internacionales".
Una tarea que Juan José Ledesma tiene
avanzada, logrando rápidamente el ingreso al mercado británico. "Los
importadores ingleses que nos visitaron el año pasado, de inmediato se
interesaron en llevar el producto a un público que, según nos señalaron,
ya viene de vuelta de los vinos excesivamente industrializados. Ellos
quieren vinos con identidad territorial, y saben muy bien que nuestro
País Apellinao es irrepetible".
El agrónomo de la Universidad de Concepción aclara que su producto apunta a un mercado de nicho, razón que explica la partida de tan sólo 4 mil botellas, que ya se vendieron a Inglaterra, Brasil y Estados Unidos en valores que van de los 10 a los 12 dólares a importador.
El agrónomo de la Universidad de Concepción aclara que su producto apunta a un mercado de nicho, razón que explica la partida de tan sólo 4 mil botellas, que ya se vendieron a Inglaterra, Brasil y Estados Unidos en valores que van de los 10 a los 12 dólares a importador.
Uno de los grandes desafíos del proyecto
fue conseguir los árboles adecuados para la construcción de las
barricas, ya que para fines enológicos se requiere de bosques manejados
especialmente para la producción de tonelería. "Finalmente usamos madera
nativa comprada en Osorno, la cual posteriormente se aserró en
instalaciones de la UBB en Concepción, mientras que la elaboración de
las duelas y el armado de las cubas se realizó en la Tonelería Francesa
Nadalié, de Sebastián Villard".
El apoyo técnico y financiero de FIA le
permitió a Ledesma adquirir las maderas adecuadas, tomar el servicio de
fabricación de duelas y barricas, así como conseguir la uva necesaria
para llevar a cabo los ensayos. En opinión del director ejecutivo de la
Fundación, Héctor Echeverría, los resultados de este proyecto demuestran
el valor que tiene el rescate de nuestras tradiciones.
"Hoy los consumidores están buscando
productos que porten la identidad de sus respectivos territorios, y El
Apellinao es un vino que rescata y pone en valor la vieja tradición
vitivinícola de Chile, aquella de las cepas País, Malbec de San
Rosendo,Cinsault y Moscatel de Alejandría, que fue eclipsada por la
industria vitivinícola moderna y que durante décadas fue catalogada
injustamente de baja calidad. Con este y otros proyectos de Viñas
Inéditas estamos demostrando que con estas técnicas tradicionales es
posible producir vinos de clase mundial", subraya la autoridad.
La revolución de Juan José Ledesma está
lejos de terminar. En las próximas semanas FIA lanzará nuevas
innovaciones de este "fermentador de música y compositor de vinos", como
el propio agrónomo y enólogo chillanejo se define.
Fuente: Fia