Publicado: Martes, 06 Octubre 2015 07:02 Escrito por Mario San Martin
Pese a altas expectativas para esta temporada, de un aumento de entre 15% a 20% de producción, precipitaciones podrían afectar la producción local.
Las cerezas son una de las producciones más rentables en la Provincia de Ñuble en lo que frutas respecta. El escenario internacional y el tipo de cambio ya prevé que a fines de año el alza del dólar otorgue un estímulo mayor a quienes se dedican a la exportaciones en la zona, donde además la venta de cerezas al extranjero ha tenido un alza sostenida durante los últimos años.
La industria chilena de la cereza augura entre un 15% y 20% más de fruta en la temporada 2015-2016, incrementos con los que las exportaciones se ubicarían bordeando las 120 mil toneladas, superando lo registrado la temporada anterior, de 103.079 toneladas.
La industria chilena de la cereza augura entre un 15% y 20% más de fruta en la temporada 2015-2016, incrementos con los que las exportaciones se ubicarían bordeando las 120 mil toneladas, superando lo registrado la temporada anterior, de 103.079 toneladas.
Pese a lo anterior, las lluvias primaverales tienen en jaque la producción local. Durante la jornada de ayer cayeron 11,8 milímetros de lluvia hasta las 19.30 horas en Chillán, según informó el Aeródromo Bernardo O'Higgins, y se prevé que las precipitaciones prosigan, en forma intermitente, hasta el martes, lo que complicaría la producción local, una de las más rentables de Ñuble.
Tomando en cuenta además que los pronósticos hablan de que las precipitaciones seguirán en primavera, Elena Yáñez, productora local de cerezas, analiza las perspectivas del rubro. Asegura que el impacto mayor ocurrió tras las heladas registradas en el mes de septiembre (día 9), en la zona precordillerana, y comentó que los efectos de la lluvia en las cerezas si bien son relativos, no dejan de ser de cuidado.
Comentó que pueden ser mitigados, con un buen manejo fitosanitario, que consta básicamente, previo y posterior a las lluvias, en aplicar fungicidas y bactericidas que controlan eventuales apariciones de hongos y bacterias dada la presencia de humedad.
"Lo bueno es que los eventos de lluvia no han sido continuos, lo que permite que entre cada lluvia se pueda permitir también un trabajo de las abejas de polinización. Distinto y catastrófico habría sido tener lluvia ininterrumpida, porque impediría a las abejas realizar su labor", sostuvo la productora.
Yáñez también reconoció que la primavera lluviosa del presente año, además de afectar el proceso de floración existente, ha costado una mayor inversión a lo que se tenía estipulado en un programa inicial, dado el aumento de aplicaciones sanitarias a los cerezos, donde "normalmente se realizan uno o dos y ahora serán a lo menos tres o cuatro", precisó.
Similar análisis realizó el productor cerecero de San Nicolás, Gerardo García, quien también recalcó que las heladas de septiembre significarán un efecto que podrá ser constatado a fines de octubre, cuando cuaje la fruta.
Aún así, García reconoció que ante la lluvia, son las enfermedades fitosanitarias las que surgen y amenazarán el fruto, además de la interrupción de la polinización y caída de flores del cerezo, potenciado en sectores que sufrieron los efectos de granizos, "los cuales botan toda la flor y que sumados a las heladas en ciertos sectores y las actuales lluvias primaverales, causarían una leve baja en la producción de la temporada".
Cuidados a considerar
El que el presente año haya habido un aumento de lluvia en etapa de floración se suma además al sol y el calor que se hace presente entre lluvias, el cual además produciría un "aborto de flores". Fenómeno que se da, según explicó el ingeniero agrónomo Felipe Vargas, cuando la planta aún no está suficientemente madura como para poder soportar el desarrollo de flores y la siguiente producción de frutos.
El que el presente año haya habido un aumento de lluvia en etapa de floración se suma además al sol y el calor que se hace presente entre lluvias, el cual además produciría un "aborto de flores". Fenómeno que se da, según explicó el ingeniero agrónomo Felipe Vargas, cuando la planta aún no está suficientemente madura como para poder soportar el desarrollo de flores y la siguiente producción de frutos.
De acuerdo al agrónomo, también los productores deberán estar atentos a las lluvias una vez presente la fruta, por la partidura de esta. "Es sabido que se tendrá un fin de año no lluvioso, pero sí con lluvia parcializada, lo que podría ser una amenaza durante el proceso de maduración de la cereza", explicó.
Según Vargas, las denominadas lluvias tardías podrían ser un problema mayor para aquellos productores que no tienen la tecnología -como techos en frutales- para proteger sus frutos. "Otros mecanismos para evitar las partiduras por efectos de la lluvia podrían ser a través de aceites y secados forzados", comentó el ingeniero agrónomo, para evitar así el estancamiento de agua en el fruto, gota que pudre la cereza hacia abajo.
El profesional agregó que aquella podría ser una alternativa para quienes no vean rentable la instalación de techos, pues los fenómenos de lluvias tardías no son una constante.
Es por ello que los pequeños productores que no tienen los retornos para poner techos, u otras medidas paliativas, tendrán muchos más riesgos en su producción, por lo que planteó que "hay que buscar la manera de poder contar con los recursos, mediante subsidios estatales, o a través de cuotas flexibles de la banca privada, para poder tecnificar a los pequeños agricultores, para que no se vean enfrentados a un deterioro de sus balances en un año de mal rendimiento productivo, y reducir los riesgos".