Los productores ya están viendo alternativas para enfrentar precipitaciones más intensas que se ven en la zona.
El descubrimiento de agua en estado líquido en Marte ha hecho que por estos días se muestren en los medios de comunicación sofisticada tecnología de ambientes controlados, que preparan los países desarrollados para establecer cultivos agrícolas en el espacio, en la Luna y en el planeta mencionado. Pero si se observa la realidad local, así como se vio hace unos años la aparición de los pivotes de riego y los aspersores, hoy comienzan a imponerse soluciones como los techos frutales, que permiten al agricultor independizarse más del clima a través de la tecnología.
El decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, José Luis Arumí, comentó que el avance que se registra en los últimos años de la predicción climática con los instrumentos existentes y las redes de estaciones, es una buena opción en frutales como los cerezos, por ejemplo, invertir en este tipo de protección, en zonas en que la existencia de lluvias y heladas en momentos críticos del cultivo lo justifican.
El académico ha efectuado algunas investigaciones en conjunto con otros profesionales del Campus Chillán, para dimensionar vientos en la zona, que resultan determinantes para el cálculo de montaje de las protecciones de frutales y de fenómenos climáticos, como heladas y lluvia, que afectan a determinadas variedades de cerezos en ciertos tiempos críticos del año, como son floración y cosecha.
Los cereceros han asumido la delantera en el uso de esta suerte de invernaderos que se despliegan y se recogen, para evitar la partidura de frutos por lluvia y el daño a flores por lluvias y heladas. Desde hace casi una década se puede observar en la salida de Chillán por el camino a Yungay, uno de estos techos en el sector de Chillán Viejo.
La productora y asesora en cerezos, Elena Yáñez, afirma que gran parte de los productores de este fruto a nivel provincial están analizando la instalación de techos o cobertores frutales, ya que son frecuentes las lluvias al momento de las cosechas.
El agrónomo y doctor en bioclimatología, Fernando Santibáñez, en reciente charla sobre cambio climático para los agricultores de Chillán, comentó que las tendencias de pluviometría dan cuenta de menos episodios de lluvia, pero más intensos de los que venían ocurriendo, lo que es más dañino para los frutales en ciertos períodos, y que las temperaturas, si bien tenderán a ser más altas, también tenderán a la ocurrencia esporádica de eventos más extremos, como ondas polares, se aconseja invertir en tecnología que minimice los riesgos climáticos.
Aún no se trata de una tecnología al alcance de todos, ya que la instalación de un techo frutal en grandes extensiones tiene costos que suben de los 10 mil dólares por hectárea -de los cuales casi la mitad corresponden a plásticos o polímeros especiales- y en extensiones más pequeñas los costos aumentan.
Pese a ello hay muchos productores de arándanos que están viendo con interés esta tecnología que los podría proteger de fenómenos climáticos, como comentó Félix Valdés, productor e integrante de un grupo asociativo de arandaneros que también se han expandido a cerezos y otros frutos.
Valdés precisó que él y sus colegas estudian el uso de estos techos frutales y los posibles beneficios económicos que significarían para sus huertos.
También es un hecho, como detalló el agrónomo de la frutícola Corpora, Eduardo Montes, que se especializa en la producción de uva de mesa, que debido al encarecimiento de las tierras de aptitud frutal ya se está analizando la posibilidad de buscar alternativas más al sur, como es el caso de la Provincia de Ñuble, para cultivos como la uva de mesa.
Si bien en la zona la cosecha de la uva se produce en forma tardía, por lo que no es rentable al aire libre, con la tecnología de los techos frutales se abren posibilidades de incursionar en este tipo de frutales.
Agregó que en reciente viaje de prospección tecnológica a la zona de Maglie en Italia toda la producción de uva de mesa, que abarca miles de hectáreas, se hace con la tecnología de techos frutales debido al clima de la zona.