"En Chile no
sabemos tomar té, pero tenemos ganas de aprender", dice.
El té está de moda.
Bien lo sabe Eduardo Molina Anfossi (28), sommelier de té, socio de las tiendas
"Adagio Teas" y fundador de una escuela donde se enseña a comprender
y disfrutar de los beneficios de la Camelliasinensis. Todos los años viaja a
Asia, para "seguir aprendiendo" de esta bebida y del ritual casi
sagrado que implica su correcta preparación.
Dice que en Chile
"no sabemos tomar té, pero tenemos ganas de aprender. Le tenemos cariño al
té, tenemos la tradición, somos el país que más consume té en toda América, y
estamos en el lugar N° 14 a nivel mundial. El problema es que tomamos casi
exclusivamente té negro y de mala calidad. Y tomar del té en bolsitas que
venden en el supermercado es lo mismo que preferir el vino en caja".
—¿Dices que el té
en bolsitas no tiene las propiedades que uno espera?
—Dentro de esas
bolsitas no viene solamente té. Mientras más tiernas sean las hojas, mejor es
la calidad del té, porque las concentraciones son mayores. Cuando se cosecha a
mano uno puede seleccionar los brotes y hojas más nuevas, pero en el caso de un
té masivo, de los que venden en el supermercado, la cosecha la hace una máquina
que pasa por la plantación y corta de todo: hojas, palos, nido, pajaritos,
insectos. No es 100% té. Abre una de esas bolsita y mira lo que viene dentro…
son casi puras ramas secas.
—¿Qué es lo que más
busca la gente en el té?
—Adelgazar.
—¿Y son reales sus
efectos adelgazantes?
—Son muchos los
factores que influyen para adelgazar: la dieta, el ejercicio, el metabolismo...
Y esto se lo digo a todos los que me preguntan qué té es el mejor para quemar
grasas. Hay gente que se toma una taza de té verde y altiro se sube a la pesa
para saber cuánto bajó, porque escuchó el "dato" en un matinal. Lo cierto
es que incluir té en nuestros hábitos de consumo, entre 3 y 4 tazas al día,
ayuda en ese sentido. Hay estudios serios al respecto. Pero no es algo
milagroso.
—¿Y qué tipo de té
es mejor para bajar de peso?
—Yo recomiendo ir
variando. El té rojo es famoso por ser un quemador de grasa natural, porque
acelera el funcionamiento del hígado, entonces todos toman sólo té rojo. ¿Qué
pasa? A las dos semanas se aburren y dejan de tomar. Mejor entonces tomar té
blanco, y después verde, y negro… y rojo, porque, en mayor o menor medida,
todos los tés tienen las mismas propiedades, todos ayudan. Lo importante es ser
constante.
—¿Cómo se debe
preparar una buena taza de té?
—Primero: usar agua
filtrada, purificada, nunca de la llave, sobre todo si van a usar un té de
buena calidad, porque eso después se nota. Segundo y tercero: la temperatura
del agua y el tiempo de infusión, que varían según el tipo de té. El té negro,
por ejemplo, requiere de agua hirviendo durante 3 a 5 minutos, pero un té verde
exige agua entre 70° y 80° Celsius por no más de 3 minutos. Cuarto: la
cantidad, lo recomendable es un gramo por cada 100 ml de agua. Y quinto: el
espacio. El té tiene que tener espacio para poder expandirse y liberar sus
propiedades, por eso las bolsitas muy apretadas no son buenas.
—¿Es un lujo tomar
buen té?
—En el supermercado
compras 100 bolsitas por $2.000. En "Adagio Tea" vendemos por $4.900
cuarenta bolsitas de un té de Ceylan o de Assam, de buena calidad. Son $20 por
bolsita versus $120. Hay gente que puede pagarlo, y otra que no, sobre todo si
pensamos que los estratos socioeconómicos más bajos son los que más toman té, a
pesar de ser cada vez una bebida más transversal. Pero comparado con otros
gustos, como la comida o el alcohol, hasta el mejor de los tés puede ser
considerado barato.
—Algo típico de los
chilenos: usar más de una vez la misma bolsita del té. ¿Hay problema con eso?
—Depende de la
calidad del té. A los más baratos cuesta sacarles color y sabor ya en la
primera infusión… esos no sirven para reutilizar.
—Y el té con leche,
¿pecado mortal?
—Es cosa de gustos.
Pero hay que tener claro que el té se manifiesta "en todo su
esplendor", por así decirlo, con el agua. Si le agrego leche, azúcar, miel
o lo que sea, altero su sabor original. Hay personas que le echan leche al té
para bajarle la astringencia, y es legítimo. Los ingleses lo hacen mucho.
Por Miguel Ortiz A.
