El día 6 de junio
se dio aviso por parte de vecinos y medios locales sobre el desborde del río
Itata en sectores cercanos a su desembocadura provocando inundación en algunas
viviendas y predios agrícolas teniendo, incluso, que trasladar animales de
ganado para su resguardo.
Resulta curioso,
por decir lo menos, cuando vecinos señalan que en reuniones previas con las
autoridades, se ha hecho reiterada mención a la necesidad de contar con un plan
coordinado para eventuales eventos en donde la desembocadura del Río Itata se
encuentre obstruida, o no tenga la suficiente descarga, se proceda de manera
rápida evitando o previniendo problemas mayores de inundaciones. Coordinación que
en esta oportunidad no se cumplió.
Es lógico pensar
que las personas que están como encargados de emergencia locales, o en
coordinación directa con la Onemi regional, deban prevenir las emergencias para
evitar que estás sucedan y no lo contrario. Relativizar este tipo situaciones
puede devenir en negligencia que exponga la calidad de vida y salud de la
comunidad local.
En nuestra visita a
la zona pudimos conversar con vecinos y comprobar que, lamentablemente, no se
reaccionó de manera oportuna lo que derivo en un colapso de las riberas y la
inundación de amplios sectores afectando varias hectáreas y algunas viviendas.
Es impresentable que se sucedan eventos críticos que afecten a la comunidad
local y donde ellos, la comunidad, ya ha manifestado de forma reiterada la
necesaria comunicación y coordinación para mitigar el impacto de las crecidas
del río con las autoridades locales. No puede ser la respuesta de los expertos
o encargados "aún no hay emergencia" ya que a nuestro entender la
emergencia se debe prever, evitar y no esperar que esta se presente para
reaccionar.
Como dato
anécdotico sorprendió en la bajada del río Itata una gran cantidad de espuma de
color café flotando en todo lo ancho del río y curiosamente río arriba de Nueva
Aldea el color del agua (chocolate) y la espuma se disipaban considerablemente.
