Caso de usura en Chillán enfrentó a abogados del caso Gebrie- Suazo


El Abogado Jefe, de la Corporación de Asistencia Judicial San Carlos Giovanni Gotelli, organismo que funciona en convenio con la Municipalidad es el abogado particular que ahora está defendiendo a Hugo Gebrie Asfura en el marco de la querella por injurias que interpuso en su contra el Director de Obras Municipales, arquitecto Gastón Suazo.
En tanto el abogado Ricardo Robles es jede de la Defensoría Penal pública de Chillán y en el caso de la querella local es el abogado del arquitecto Gastón Suazo.
Ambos abogados se acaban de enfrentar en un juicio inédito por usura en Chillán, que marca jurisprudencia en el país, una vez entrada en vigencia la actual reforma procesal penal.
Tribunal Oral de Chillán condenó a prestamista autor de delito de usura
Finalmente pasado el medio día del viernes, se dictó una inédita sentencia a nivel nacional, desde la entrada en vigencia de la reforma procesal penal en regiones, contra el prestamista Víctor Riveros Sepúlveda quien fue condenado a 2 años y 88 días de prisión remitida, tras ser sindicado como autor de dos delitos de usura, cometidos entre el año 2008 y 2009. Mientras que su hermano, Héctor Rivera Sepúlveda fue dejado en libertad al no poder constatar su vinculación con los hechos.
La comunicación de dicha sentencia se llevó a cabo en las dependencias del Tribunal Oral en Lo Penal de Chillán, integrada por los magistrados Jorge Muñoz Guiñez (presidente), María Paz González (redactora) y María Alejandra Cruz Vial.

Ricardo Robles, abogado de una de las personas estafadas, señaló a la prensa, que por su parte obtuvo una condena favorable, agregando que "nosotros esperamos que esto se confirme en la Corte. En tanto no sé qué actitud tomaran los querellantes que no lograron una decisión favorable para ellos, por lo que me imagino que igual asistirán hasta la Corte, al igual que la defensa, así que nos falta todavía el segundo 'round'".
El abogado agregó que pese a que la condena fue de 2 años y 88 días de pena remitida, esto se atribuye que, "el delito de usura no tiene una pena muy alta, va de 61 días a 5 años y las personas en cuestión no tenían antecedentes".
Por su parte el abogado defensor, Giovanni Gotelli señaló, el Tribunal, en estos dos casos, más no en los otros cinco, "estimó que sí, había usura, bajo ese punto de vista existe una conformidad profesional sobre esto, pero creo que puedo lograr aún más en otras instancias. Conforme con ello y con la sentencia que se dictó, porque es una sentencia donde tanto los querellantes como el Ministerio Público pedían los máximos legales y algunos que pretendían ir incluso más allá. Sin embargo, tal como lo pedí en la audiencia correspondiente, lo que se aplicó fue el mínimo legal", explayó Gotelli.
Una de las personas estafadas dio a conocer su situación, y relató que uno de los hermanos le quitó una casa, "de 2 millones de pesos, yo le pagué 5 millones y medio, con cheques cruzados y nominativos y él los cobró en su cuenta, pero como ellos son más preparados que uno, yo actué de buena fé, le pagué, pero se hicieron mal las escrituras y me desalojó de mi casa, teniendo dos hijos en la universidad y un matrimonio, se perdió todo", relató angustiando una de las personas que no resultó favorable en el mencionado fallo.
Hechos
Según constató la Dirección de Comunicaciones del Poder Judicial mediante un comunicado de prensa, la resolución dio por acreditado que en el mes de mayo del año 2009, Ximena Chávez Paredes solicitó a Víctor Riveros un préstamo por la suma de $2.500.000, que debía solucionar en un plazo de 5 meses, con una tasa de interés del 20% mensual, es decir $5.500.000-. Asimismo Riveros Aguilera le exigió a Ximena Chávez en garantía del préstamo, celebrar un contrato de compraventa de un inmueble de propiedad de la víctima, contrato que incluía un pacto de retroventa, suscrito por escritura pública, indicándose en ambas convenciones un precio de $5.500.000.
Junto con ello se acreditó que en el mes de abril del año 2008, Beatriz Angélica Burgos, debido a problemas económicos, solicitó un préstamo a Riveros Aguilera, que se pactó en la suma de $2.000.000, resultando que el acusado en garantía por la devolución del dinero prestado, más los intereses usurarios por él fijados en forma arbitraria, le exigió a la víctima que le firmara una escritura pública de hipoteca por $3.000.000, a favor de la Sociedad de Inversiones Riveros y Riveros Limitada. Posteriormente el acusado, para liberar la propiedad de la hipoteca, le exigió a la víctima el pago de la suma total de $9.000.000, lo que fue cancelado por la víctima con fecha 15 de abril de 2010, como única forma de evitar perder su casa.




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