Con rostro cansado,
llegó a un desayuno empresarial. Ahí la esperaban 7 renunciados ministros.
En esta inédita
situación —nunca había ocurrido, al menos desde la vuelta a la democracia que
un Presidente estuviese tres días con un gabinete en el limbo— Bachelet
apareció con un rostro cansado, poco sonriente, elocuente del momento por el
que atraviesa.
Lo paradójico es
que al evento —un desayuno en la Cámara Chilena de la Construcción— llegó
acompañada de siete secretarios de Estado, lo que impulsaba los comentarios
entre los asistentes sobre los "ministros que no son ministros",
aludiendo a la incómoda situación en que estos se encuentran. Pues, salvo el
Canciller Muñoz —que fue ratificado hoy Alvaro Elizalde (otro renunciado)—
ninguno sabe dónde irá a trabajar el lunes. Estuvieron con ella hoy Ximena
Rincón, Fernanda Villegas, Javiera Blanco, Alberto Undurraga, Paulina Saball,
Aurora Williams y Máximo Pacheco; todos, así como sus restantes 17 colegas,
ocupan aún carteras en donde por estas horas los partidos de la Nueva Mayoría
intentan poner sus fichas.
Quería tener
respuesta
La idea de no tener
ninguna novedad que responder a Don Francisco cuando éste le preguntara por la
crisis política que afecta su gabinete, en especial a Peñailillo, fue lo que
aceleró las decisiones. Ayer, la Presidenta convocó, a eso de las 14 horas, a
su jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte y a su directora de prensa Haydée Rojas
(ver pág. 4). Solo con ellas programó los detalles de la puesta en escena de su
decisión, la que se materializaría horas después ante la mirada de Mario
Kreutzberger. El objetivo fue mantener el hermetismo y que ni siquiera los
ministros se enteraran hastra la tarde, para darle mayor efectividad al golpe
con que mostraría que sí tiene liderazgo, ad portas además de la encuesta CEP
que se dio a conocer hoy y cuyos resultados no podían venir si no malos (págs.
8, 9 y 10).
"Los
escuchamos y lo hicimos"
Los números de la
encuesta y las apuestas sobre la conformación del nuevo gabinete marcaron el
evento empresarial de esta mañana. Ella, calmada, leyó su discurso ante unas
900 personas —entre las que figuraban empresarios de diferentes industrias,
parlamentarios y ex ministros del gobierno—y apenas se salió del libreto, con
una que otra sonrisa.
Antes que ella
habló Jorge Mas, el presidente de los constructores. Algo nervioso, el
dirigente dirigió su artillería a las reformas, en especial a la laboral:
"Fuimos escuchados, pero hasta ahora no hemos sido tomados en cuenta"
afirmó.
Tras Más, subió al
podio Bachelet, quien respondió: "recordemos que estamos enfrentando un
programa extraordinario de reactivación e integración social... y el presidente
(de la CChC) podrá recordar que este programa salió de una conversación mía con
CChc". Luego, sonriendo le dijo: "lo menciono para que podamos dar fe
que lo escuchamos presidente... no sólo lo escuchamos sino que lo
hicimos".
L. Mendoza, F.
Garrido y M.Soto
