Esta noche vence el
plazo autoimpuesto por la Mandataria para definir los ajustes a su equipo de
ministros.
No hubo más señales
de cuándo finalmente la Presidenta concretaría los cambios a su equipo de
ministros -aunque el plazo perentorio se cumple esta noche-, por lo que ayer
continuó la incertidumbre sobre el futuro de los actuales secretarios de Estado,
con las consiguientes alteraciones en la rutina de La Moneda.
Desde las 09:20 de
la mañana comenzaron a llegar los primeros ministros de Palacio. La primera en
hacerlo fue la titular de Segpres, Ximena Rincón. La siguieron su par de
Desarrollo Social, Fernanda Villegas, y el vocero Álvaro Elizalde. Cerca de las
11:00 se informó que el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, ya se
encontraba trabajando en su oficina, sin que la prensa acreditada pudiera
captar su ingreso.
La Presidenta, en
tanto, no asistió a la sede de gobierno. Fue así que Bachelet se recluyó todo
el día de ayer en su residencia de La Reina, intentando cuadrar el puzzle de su
próximo equipo de gobierno.
El resto de la
jornada fue un frenesí de especulaciones y expectativas frustradas: por los
patios de La Moneda se vio transitando a algunos miembros del equipo de
producción, los que suelen preparar las ceremonias de gobierno en las que
participa Bachelet. Incluso, el salón Montt-Varas -sala generalmente utilizada
para los cambios de gabinete- fue arreglado para la ocasión. En un momento,
incluso, se dijo que el ministro Peñailillo se estaba despidiendo de sus
colaboradores, rumor que fue desmentido por el equipo de prensa del ministro.
Un escenario que llevó a sectores del oficialismo y del propio gobierno a dar
por hecho que el cambio de gabinete sería ayer. Incluso, se habló de posibles
horarios. A 19:00 o las 21:00, el prime de los noticiarios televisivos.
EQUILIBRIOS Y
CUENTAS PENDIENTES
Entre los
dirigentes de la Nueva Mayoría hubo coincidencias en que uno de los factores
que impidió llegar a puerto con el ajuste de ministros fue el creciente y cada
vez más severo ajuste de cuentas entre el PPD y el PS. Ambos partidos se
endosan la responsabilidad de la crisis que afectó al gobierno y que gatilló el
anuncio de cambio de gabinete de Bachelet. Asimismo, agregan fuentes
partidarias, dos personas contactadas por el entorno presidencial se habrían
negado a ingresar al elenco de ministros.
Desde el PPD
imputan responsabilidades en un dirigente: Osvaldo Andrade. Para ellos, el
timonel PS habría hecho todo lo que estuvo a su alcance por desestabilizar al
ministro Peñailillo. Para lograrlo, agregan, no les importó golpear al propio
gobierno. En respuesta, socialistas retrucan que fue el propio jefe del
gabinete quien profundizó la ya compleja situación del Ejecutivo con su
deficiente manejo de los casos Caval y Penta-SQM.
Con todo, la
incertidumbre se apoderó de los partidos. Pasado el mediodía de ayer no
tuvieron mayor feedback del entorno presidencial, algo que en un primer momento
fue interpretado como una señal de inminencia del cambio. Sin embargo, la
mantención del silencio con el paso de las horas fue vista como prueba de que
el diseño del nuevo equipo no cuadraba.
Dicha falta de
información dio espacio para que en los partidos hicieran todo tipo de
cálculos. Partían de la base de que el cambio sería amplio -de ser acotado, ya
estaría resuelto- y que involucraría al comité político en su totalidad. Las
apuestas apuntaban principalmente a Interior.
Para esa cartera,
por segundo día consecutivo los nombres que más se repitieron fueron los de
Nicolás Eyzaguirre y Heraldo Muñoz. También se sumó el del embajador en Suecia,
José Goñi, también PPD. Ya en el primer gobierno de Bachelet Goñi dejó una
representación en el exterior -México- para asumir el Ministerio de Defensa.
En el socialismo no
veían ayer con agrado ninguno de esos nombres para Interior y más bien se
inclinaban por un DC. Ahí, la carta más repetida era la del ministro de
Defensa, Jorge Burgos, quien ayer desarrolló su agenda con normalidad. A Burgos
también se le nombraba para la Segpres, cartera en la que además sonó el
vicecanciller Edgardo Riveros, el embajador socialista en Buenos Aires, Marcelo
Díaz, y el también PS Carlos Montes. Como éstos movimientos dan por hecho que
Ximena Rincón dejaría su escritorio, en la DC reflotó la idea que se pueda
asumir en Desarrollo Social, ministerio apetecido por la falange.
Otros cambios
involucrarían también al intendente metropolitano, Claudio Orrego, quien se
mencionaba para Obras Públicas en reemplazo de su camarada Alberto Undurraga.
Emmanuel Ganora /
09/05/2015
