La disputa por el control del PS y sus repercusiones en La Moneda


Los resultados de los comicios de hoy para definir la nueva conducción socialista marcarán no sólo la relación de ese partido con el gobierno. También incidirán en la convivencia de la Nueva Mayoría.
En una casa del sector sur de Santiago, Camilo Escalona se reunirá en la tarde de hoy con Orlanda, la señora quien, como si fuera su madre, lo acogiera en su hogar luego que el ex senador reingresara clandestinamente a Chile en los años 80, tras un exilio en Alemania y Cuba. En paralelo, Isabel Allende, la hija del derrocado presidente, almorzará en su casa de Guardia Vieja, aquella que fue conocida durante el gobierno de la Unidad Popular como “La Moneda chica”.
Ambos aspirantes a la presidencia del PS optaron por rememorar dos momentos históricos del país, a la espera de los resultados de la elección interna que hoy no sólo definirá la nueva directiva socialista, sino que también la relación del partido con La Moneda, en un momento marcado por cuestionamientos a la conducción política del gobierno y acusaciones de deslealtad hacia la Presidenta Bachelet.
Así se advierte no sólo desde las filas del PS, sino también desde otras fuerzas de la Nueva Mayoría: el proceso para definir al sucesor de Osvaldo Andrade terminará  marcando el devenir de la relación con el gobierno.
La tesis de que no da lo mismo quién conduzca el partido se ha instalado con fuerza en los últimos días, considerando que Escalona ha cultivado un perfil crítico frente a algunas reformas impulsadas por el Ejecutivo y que el actual timonel del PS -quien ha respaldado públicamente al ex senador- ha cuestionado duramente la gestión del titular de Interior, Rodrigo Peñailillo.
Para muchos -asumiendo el debate instalado por el propio jefe de gabinete-, la disyuntiva está entre el regreso de la vieja guardia concertacionista de la mano de Escalona o la primacía de la nueva guardia -los actuales administradores del poder gubernamental-, escoltada por la “lealtad” hacia el gobierno que representaría la opción de la senadora por Atacama.
Como “un golpe blanco a Bachelet” llegó a calificar la propia senadora Allende la propuesta de Escalona de adelantar las elecciones parlamentarias para paliar la crisis gatillada por los casos Penta-SQM y Caval.
“Si Escalona gana, va a cobrar muchas cuentas”, agregan algunos parlamentarios del PS, aludiendo a la derrota senatorial del ex timonel socialista y a su marginación como carta para el gabinete que Bachelet presentó en marzo de 2014. Una marginación que no pocos en el oficialismo atribuyen justamente a Peñailillo (PPD), otrora ahijado político de Escalona.
“Para que se fortalezca el proceso de reformas y el gobierno, lo mejor es que gane Isabel. No sé cómo se comportaría Escalona si es que triunfa en las elecciones. Sería un escenario complejo, con las bancadas parlamentarias del PS en su contra”, advierte el senador Carlos Montes, una de las figuras de la corriente socialista “Renovación”, sector que en esta elección se dividió frente a las cartas en juego.
“La campaña de la senadora convoca a la diversidad. Es un liderazgo que dialoga y que llama a apoyar de manera leal el programa de la Presidenta. Que no retroceda a 10 años atrás y que enfrente la intolerancia y la falta de apoyo político hacia nuestra Presidenta”, agrega el diputado Daniel Melo, otro de quienes respaldan a la senadora.
En la otra vereda, quienes apoyan el regreso de Escalona a la presidencia del PS destacan la necesidad de fortalecer liderazgos en tiempos de crisis y la mayor ascendencia del ex parlamentario.
“La opción de Escalona representa la línea de reconstrucción del PS, con más presencia al interior del gobierno, no en cargos, sino en la corrección de la línea política del Ejecutivo”, afirma el diputado Juan Luis Castro, uno de los hombres más cercanos al ex timonel.
“Esto se traduce en que el liderazgo del PS sea el soporte que la Presidenta necesita para la conducción de su gobierno”, agrega, en una línea complementada por el diputado Marcelo Schilling, otro de los referentes de la “Renovación”: “Lo que está de por medio con la opción de Escalona es la calidad del apoyo a Bachelet y a su gobierno”.
Aunque algunos sostienen que una eventual llegada de Escalona a la jefatura socialista jugaría en contra de la mantención del equipo político de La Moneda, otros también han destacado una frase que esta semana lanzó la Presidenta Bachelet al ser consultada por un posible cambio de gabinete.
“Si tomo la decisión, me voy a asegurar de que sean personas que estén completamente de acuerdo con el programa de gobierno”, dijo durante un desayuno con la prensa acreditada de Palacio. Para muchos, el mensaje fue claro: no caben en el diseño aquellos que han criticado las reformas del gobierno.
La crispación de ánimos que ha provocado la elección socialista -agravada por que pocas veces antes se ha anticipado un resultado tan estrecho como el que muchos esperan de la jornada de hoy- podría incluso traspasar los límites de la casona del PS ubicada en calle París. Así, no sólo La Moneda ha hecho saber su favoritismo frente a la opción de Allende -desde donde han incentivado a los funcionarios públicos, en absoluta reserva, a participar en los comicios de hoy-, en sectores de la Nueva Mayoría también han transparentado sus resistencias a un eventual retorno de Escalona a la primera línea de la política.
En estos últimos días, de hecho, dirigentes y parlamentarios del PPD cuestionaron duramente a Escalona, Andrade y a otros rostros de la “Nueva Izquierda”, acusándolos de conspirar en contra del jefe de gabinete.


A. Labra y E. Ganora / 26/04/2015

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