La leña de Sabag ha despertado cuestionamientos



Una curiosa reunión sostuvo el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas (DC), con el ex senador y empresario de Cabrero, Hosain Sabag (DC), con el objetivo de conocer en terreno la oferta de más de un millón y medio de astillas de leña seca que tiene el ex parlamentario, listas para ser comercializadas.


Se  trata de un volumen cuantioso de leña seca obtenida bajo procesos legales de tala de árboles que representaría alrededor de un 15% del consumo anual de la intercomuna.

Lo anterior reviste especial importancia para uno de los objetivos principales del plan de descontaminación atmosférica de la intercomuna Chillán-Chillán Viejo, que busca precisamente elevar el consumo de leña seca (con humedad inferior a 25%), ya que actualmente la mayor parte del combustible utilizado por las familias locales corresponde a leña húmeda, la que genera una mayor emisión de material particulado respirable, responsable de los altos niveles de contaminación de la ciudad.

Sin embargo, lo que llama la atención para los más suspicaces, es el trato dado por Vargas al empresario, considerando que no es función de la Seremi de Medio Ambiente abrir un poder comprador de leña seca en la zona o promover la venta de leña de un particular.
Se podrá argumentar que no se trata de cualquier proveedor, ya que por el volumen de leña involucrado, ciertamente Sabag puede convertirse en uno de los principales comercializadores de leña seca en la zona, y de paso, contribuir efectivamente a la reducción de la polución.

Frente a esto cabe preguntarse si Vargas se reunirá con cada uno de los productores de leña seca de la región o si solo lo hará con los grandes, así como también es legítimo cuestionarse si la afinidad política de ambos podría significar un trato preferente para el empresario en su objetivo de colocar su leña en el mercado local.

Desde el punto de vista económico, cualquier trato preferente de parte de la autoridad hacia Sabag, ya sea en la promoción, en la facilitación de centros de acopio, en la gestión del transporte u otros, puede ser vista como una competencia desleal por los otros productores de leña seca.

Asimismo, de implementarse algún subsidio estatal especial para la compra de leña seca, el tema podría ser visto como una peligrosa vinculación entre negocios y política que por estos días está en el ojo del huracán.

Desde el punto de vista político, esta reunión, que en ningún caso es irregular, pues hasta donde se conoce fue de carácter informativo, pudiera prestarse para malos entendidos si en el corto plazo se tradujera en una gestión concreta de la autoridad para facilitar la comercialización de esta leña en la región, e incluso, los más suspicaces podrían preguntarse si Vargas recibiría alguna retribución por la eventual gestión.

En política, como en la vida, la mujer del César no solo debe serlo, sino que parecerlo, y por lo tanto, es importante obrar con la mayor transparencia posible, especialmente cuando se produce una vinculación con los negocios.

El trabajo desarrollado hasta el momento por la Seremi de Medio Ambiente en la aprobación del plan de descontaminación es altamente positivo, razón por la cual sería lamentable que se viera opacado por un tropiezo comunicacional atribuible al entusiasmo de Vargas, por avanzar de manera diligente en el mejoramiento de los niveles de contaminación en la zona.


Lo correcto ahora es que Sabag gestione de manera autónoma la comercialización de su leña en Chillán, considerando los aspectos logísticos, como lo haría cualquier otro empresario, y de intervenir el Estado en la compra, ello se debiera hacer a través de un proceso de licitación abierto y transparente,  cuyos principales beneficiarios sean los consumidores finales y el medio ambiente.

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