“Apenas un 20% de los bañistas de Ñuble acude a balnearios habilitados”


Ya van seis personas muertas por inmersión durante este verano
Es sin duda el lado más oscuro de las vacaciones de verano. Las muertes por inmersión se multiplican entre diciembre y febrero año tras año, dejando familias devastadas, a las autoridades planificando esas eternas “nuevas estrategias” y a los medios replicando las medidas de prevención de toda la vida, como si no fueran obvias.
Ñuble acumula seis personas muertas por ahogamiento en sus ríos y tranques, en una provincia que solo cuenta con dos lugares públicos aptos para el baño recreativo: el balneario municipal de Chillán y la Laguna Avendaño de Quillón. Nada más.
La cifra de fallecidos es una alarma demasiado sonora si se considera que en 2013 el verano culminó con 13 incidentes fatales a fines de febrero; y en 2012 los decesos fueron cuatro.
Pese a eso, y con la fuerza de la tradición como principal explicación, basta con pasar por el Puente Ñuble, el Cato, los camping de San Fabián, el Tranque Coihueco, o algunos ríos que desembocan en el mar en Cobquecura para notar una masiva presencia de adultos y niños en traje de baño dándole batalla al calor ñublensino, el que sin mucho esfuerzo puede sobrepasar los 35 grados.
Las preguntas al respecto son muchas, y algunas de las fundamentales las responde el prevencionista de riesgo y ex vicesuperintendente de Bomberos de Chillán, por lo tanto experto en rescates, Pablo Pinto Ham.
“En realidad no existen lugares aptos para el baño en toda la provincia y menos en la costa, situación que también podemos ver en gran parte de Chile, ya que somos un país que cuenta con muy pocas playas aptas para el baño, por eso diría que menos de 20% de las personas que salen a bañarse a lugares públicos lo hacen en los balnearios habilitados, y el resto, donde manda la costumbre”, parte aclarando.
Las bases son las conocidas, es decir ríos de crecidas impredecibles y repentinas, aguas correntosas y traicioneros pozones que complican hasta a los más expertos nadadores.
En cuanto a las playas, su fuerte oleaje es la causa de que por todo nuestro litoral se repita la presencia del letrero que prohibe el ingreso al mar, o incluso siquiera acercarse a la orilla si hay marejadas. La omisión de esta última advertencia le costó la vida a una alumna del colegio técnico Padre Hurtado y a su tío, en el verano de 2011.
Pablo Pinto prosigue: “en estricto rigor, si se invirtiera, las municipalidades podrían perfectamente adaptar algunas zonas o tramos de los ríos que cruzan las comunas para dejarlas como balnearios, pero hay que aclarar que no se trataría de una inversión menor ya que hay que modificar cauces, superficies, hacer limpiezas y además contar con las autorizaciones de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, quienes deben certificar que el lugar a intervenir posea la suficiente calidad de agua para recreación, y a todo eso sumarle el pago a un administrador y a los salvavidas”.
Solo en Yungay y San Fabián
Gloria Moya, directora provincial del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) responde con un seco “Sí. es muy necesario que los municipios comiencen a realizar este tipo de inversiones, porque es mucha la gente que nos llama en los veranos para saber dónde hay balnearios públicos, además es innegable que el poder contar con lugares aptos para el baño recreativo es un plus para el turismo local, pese a que hay varios lugares privados y cuyas entradas son muy accesibles”.
De municipios ñublensinos enfocados en un proyecto semejante hay pocas noticias.
Sectores muy concurridos, como Los Lleuques “son en casi su totalidad terrenos de privados, por lo que el municipio no puede intervenir”, explica el alcalde de Pinto, Fernando Chávez. En la zona se usa profusamente el río Diguillín para el baño, en áreas no autorizadas.
En Bulnes los veraneantes arrancan a Quillón, y a veces en buses llenos, para refrescarse en la Laguna Avendaño o en el río Itata, en el sector de Liucura Bajo. Además, la piscina pública estuvo cerrada por mucho tiempo y recién ayer la comenzarían a llenar para ver su funcionamiento.
En San Carlos, el destino es el río Perquilauquén, al norte; el río Ñuble en Cachapoal todos sitios no autorizados o las tres piscinas de la ciudad (dos de ellas privadas).
“Lo que sabemos es que Yungay y San Fabián están tratando de habilitar balnearios públicos, por ejemplo en la zona de camping, pero son las únicas municipalidades que están trabajando en eso”, explicó Gloria Moya.
El riesgo no debe ser excusa para acondicionar algún río si se entiende que “por mi experiencia, diría que un 85% de las personas que mueren ahogadas es a causa del a imprudencia, como el bañarse en estado de ebriedad, de noche o por hacer piruetas arriesgadas, y eso podría pasar hasta en la piscina de una casa”, cerró Pablo Pinto.

Fuente:ladiscusion.cl

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