Ya van seis personas muertas por
inmersión durante este verano
Ñuble acumula seis personas
muertas por ahogamiento en sus ríos y tranques, en una provincia que solo
cuenta con dos lugares públicos aptos para el baño recreativo: el balneario
municipal de Chillán y la Laguna Avendaño de Quillón. Nada más.
La cifra de fallecidos es una
alarma demasiado sonora si se considera que en 2013 el verano culminó con 13
incidentes fatales a fines de febrero; y en 2012 los decesos fueron cuatro.
Pese a eso, y con la fuerza de la
tradición como principal explicación, basta con pasar por el Puente Ñuble, el
Cato, los camping de San Fabián, el Tranque Coihueco, o algunos ríos que
desembocan en el mar en Cobquecura para notar una masiva presencia de adultos y
niños en traje de baño dándole batalla al calor ñublensino, el que sin mucho
esfuerzo puede sobrepasar los 35 grados.
Las preguntas al respecto son
muchas, y algunas de las fundamentales las responde el prevencionista de riesgo
y ex vicesuperintendente de Bomberos de Chillán, por lo tanto experto en
rescates, Pablo Pinto Ham.
“En realidad no existen lugares
aptos para el baño en toda la provincia y menos en la costa, situación que
también podemos ver en gran parte de Chile, ya que somos un país que cuenta con
muy pocas playas aptas para el baño, por eso diría que menos de 20% de las
personas que salen a bañarse a lugares públicos lo hacen en los balnearios
habilitados, y el resto, donde manda la costumbre”, parte aclarando.
Las bases son las conocidas, es
decir ríos de crecidas impredecibles y repentinas, aguas correntosas y
traicioneros pozones que complican hasta a los más expertos nadadores.
En cuanto a las playas, su fuerte
oleaje es la causa de que por todo nuestro litoral se repita la presencia del
letrero que prohibe el ingreso al mar, o incluso siquiera acercarse a la orilla
si hay marejadas. La omisión de esta última advertencia le costó la vida a una
alumna del colegio técnico Padre Hurtado y a su tío, en el verano de 2011.
Pablo Pinto prosigue: “en
estricto rigor, si se invirtiera, las municipalidades podrían perfectamente
adaptar algunas zonas o tramos de los ríos que cruzan las comunas para dejarlas
como balnearios, pero hay que aclarar que no se trataría de una inversión menor
ya que hay que modificar cauces, superficies, hacer limpiezas y además contar
con las autorizaciones de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, quienes
deben certificar que el lugar a intervenir posea la suficiente calidad de agua
para recreación, y a todo eso sumarle el pago a un administrador y a los
salvavidas”.
Solo en Yungay y San Fabián
Gloria Moya, directora provincial
del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) responde con un seco “Sí. es muy
necesario que los municipios comiencen a realizar este tipo de inversiones,
porque es mucha la gente que nos llama en los veranos para saber dónde hay
balnearios públicos, además es innegable que el poder contar con lugares aptos
para el baño recreativo es un plus para el turismo local, pese a que hay varios
lugares privados y cuyas entradas son muy accesibles”.
De municipios ñublensinos
enfocados en un proyecto semejante hay pocas noticias.
Sectores muy concurridos, como
Los Lleuques “son en casi su totalidad terrenos de privados, por lo que el
municipio no puede intervenir”, explica el alcalde de Pinto, Fernando Chávez.
En la zona se usa profusamente el río Diguillín para el baño, en áreas no autorizadas.
En Bulnes los veraneantes
arrancan a Quillón, y a veces en buses llenos, para refrescarse en la Laguna
Avendaño o en el río Itata, en el sector de Liucura Bajo. Además, la piscina
pública estuvo cerrada por mucho tiempo y recién ayer la comenzarían a llenar
para ver su funcionamiento.
En San Carlos, el destino es el
río Perquilauquén, al norte; el río Ñuble en Cachapoal todos sitios no
autorizados o las tres piscinas de la ciudad (dos de ellas privadas).
“Lo que sabemos es que Yungay y
San Fabián están tratando de habilitar balnearios públicos, por ejemplo en la
zona de camping, pero son las únicas municipalidades que están trabajando en
eso”, explicó Gloria Moya.
El riesgo no debe ser excusa para
acondicionar algún río si se entiende que “por mi experiencia, diría que un 85%
de las personas que mueren ahogadas es a causa del a imprudencia, como el
bañarse en estado de ebriedad, de noche o por hacer piruetas arriesgadas, y eso
podría pasar hasta en la piscina de una casa”, cerró Pablo Pinto.
Fuente:ladiscusion.cl
