Pipeños del Valle Itata llegan al exigente mercado de EE.UU.




Trabajan con 15 productores que en conjunto manejan unas 60 hectáreas de vid.

El hecho de trabajar en forma cercana con productores de vinos del secano, permitió a  los agrónomos de la Universidad de Concepción,  Gustavo Martínez y Roberto Henríquez (que además es enólogo), conocer al empresario vitivinícola francés Louis  Antoin Luyt, lo que fue el inicio de un emprendimiento que comienza a dar sus frutos, con dos embarques  de  vino pipeño, por un total de 15 mil botellas,  en el mercado de los Estados Unidos.
Luyt es un productor  joven de “vinos de autor”  que lleva 14 años en Chile, estuvo radicado en Cauquenes y ahora se vino a Chillán. Ha logrado hacerse un nombre en el mercado con las exportaciones de vinos pipeños chilenos, en su mayoría con base de uva País y con cepas tradicionales. Aquí le está arrendando un espacio en su bodega a la Viña Chillán, que maneja el empresario suizo Rudolf Rüesch. 
Gustavo Martínez, trabajó en el Prodesal de Portezuelo, lo que le permitió conocer a fondo  a los pequeños viñateros del secano, en tanto que  Roberto Henríquez también trabajaba con pequeños viticultores de Santa Juana. La pasión por los vinos tradicionales unió a estos tres personajes  en un proyecto común de trabajar con pequeños viticultores y hacer lo que denominan un “vino natural”, que no contiene elementos ajenos a la uva, a excepción de un mínimo de  sulfitos, que en el vino actúan cono antioxidante o preservante. 
En todo caso aseguran que si un vino comercial convencional tiene 90 partes de  sulfitos por millón, los pipeños de Luyt  que elabora este equipo,  lleva como máximo 30 partes por millón, que es lo mínimo para que soporte bien el tiempo del embarque a Estados Unidos y se encuentre en buenas condiciones al descorche. Cabe señalar que el sulfito evita que  el oxígeno al interior de  la botella dañe  al vino.
El inicio de esta historia  fue la selección de muestras de los mejores productores de pipeños de uva País, de cada zona en que trabajaban los tres socios, que Luyt llevó a Estados Unidos hace un par de años. Regresó con buenas noticias y un pedido de 5 mil botellas. Luego de esto se fortaleció el trabajo conjunto y este año enviaron 10 mil botellas. 
Método de trabajo
El método de trabajo del este equipo es identificar agricultores de determinados  “terroir” de la zona, como los  de Maule, Itata, Bío Bío, Portezuelo, Coelemu, Yumbel y Nacimiento. “Se trata de productores que conocemos bien. Que hacen manejos apropiados  a sus viñas y que  no usan herbicidas. Son todos de perfil Indap. El último año trabajamos con 15 productores y unas 60 hectáreas. Nosotros monitoreamos el cultivo y los productores nos van contando lo que han hecho. La idea es lograr plantas equilibradas, con no mucha carga. Que la viña se ubique en una zona de lomaje. Que no se apliquen químicos. Con esta exigencia conversamos para llegar a un precio”, comenta  Gustavo Martínez.
Agrega que como compradores pagan a un precio muy superior al del mercado y que mientras la temporada pasada se canceló entre $80 y $90, sus abastecedores de uva tuvieron valores de hasta $280  más IVA. Los vinos se venden en el mercado exterior en botellas de  litro, para romper esquemas,  que llegan a costar US$22 en Nueva York, por ejemplo. Van con una etiqueta rústica que señala la procedencia  y se comercializan como “vino natural”. De las  etiquetas  del último embarque una lleva como origen “Portezuelo”, que se define como un vino agresivo, pero no tan alcohólico. Otra es Coronel del Maule, rudo con más carácter, un vino alcohólico que madura antes. “Coelemu”,  de la costa es un vino liviano, menos  astringente que los anteriores y suave. Lo de más al sur es “Santa Juana”, un pipeño que alcanza su grado alcohólico  justo, más fresco y bebible.
Los productos de Luyt, conforman una suerte de concepto o historia ligada al lugar de origen del vino, lo que es apoyado por una página web, que muestra algunas características del Valle del Itata y sus productores campesinos de uva vinífera.El equipo también lo apoya a Luyt en sus otros proyectos identificando y adquiriendo variedades de uvas Cariñan, Cinsault  y País  principalmente, y otras como Carmenere, Cabernet Franc y Sirah en pequeñas escalas  para agregar detalles a algunos productos.
En los otros productos de Luyt destacan varietales puros de  Cariñan, Cinsault y País. En las mezclas en tanto, el “Primavera” que se basa en País y Cariñan y “Otoño”, de  País y Carmenere.  Un producto destacado es “Huasa” solo de País procedente de distintos orígenes.
Universidad de Concepción
Gustavo Martínez y Roberto Henríquez, son agrónomos formados en la Universidad de Concepción, con la escuela de académicos como Ricardo Merino, Ignacio Cerra y Alejandro Chandía, también de Juan Pedro Sotomayor, ya fallecido. Henríquez es enólogo. Cabe señalar que para ser enólogo es pre requisito  ser ingeniero agrónomo y aprobar un exigente examen que además de conocer los procesos de vinificación al detalle, deben tener un manejo de la legislación para la elaboración de alcoholes. Él es un aporte en los procesos de la uva y del mosto. 
Martínez, ha elegido el rumbo agroecológico  en la agricultura, lo que ha significado un aporte en este proyecto donde la producción natural es uno de los argumentos de calidad y  marketing del producto. El agrónomo afirma que su trabajo en el vino le ha permitido aprender mucho de los “viejos” como llama con cariño a quienes le han enseñado los secretos traspasados de una generación a otra y que no se aprenden en los libros ni la universidad, pero que son un aporte extraordinario a la educación formal  de un profesional del vino.
Fuente:ladiscusion.cl

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