En acto del natalicio y coincidiendo
con discutida reforma educacional.
Aprovechando la oportunidad
de entregar la tradicional alocución patriótica, ayer el
profesor Hernán Rodríguez se refirió a O’Higgins y la educación, sobre lo cual
“bien nos haría reflexionar en los días
presentes”.
Ante una exigua asistencia el
profesor comenzó diciendo: “Es de justicia que reconozcamos en O’Higgins no
sólo al militar sublime Padre de la Patria, sino también a quien tuvo la visión
que permitiría sentar sólidas bases para el Estado de Chile, dijo ayer el
profesor Rodríguez.
Rodríguez también se refirió al rol que O’Higgins le impuso a la
educación para lograr un sistema
republicano: “O´Higgins entendió que si se deseaba instaurar un sistema
efectivamente republicano, desconocido por la mayoría de sus compatriotas, el
único camino era el cambio en la mentalidad, propósito en el cual la educación
cumplía un rol clave. Como hombre de principios, y como hemos visto, también de
realidades concretas comprendió que el problema político práctico que
enfrentaba tras la emancipación de América, consistía no sólo en extirpar
físicamente el dominio español, sino también erradicarlo definitivamente de las
mentes de los nuevos ciudadanos. En este marco protegió y estimuló las iniciativas
particulares y también se ocupó de extender la Educación Pública. Entre otras
tantas medidas, reabrió el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, que
habían sido clausuradas durante la reconquista española, fundó el liceo de
Concepción y el de La Serena.
Pero su gran proyecto educacional
se centró en las escuelas primarias, la educación de mayor impacto popular. A
partir de aquí se civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos; enseñar a
leer es también enseñar a entender la
nueva vida que rodea a la recién creada República. Después de investigar las posibilidades
más adecuadas para Chile O´Higgins optó por implantar el sistema Lancasteriano
de educación, transformándose en una de sus reformas más novedosas y que perdurará
hasta 1850.
De este nodo, con el lento pero progresivo
avance del proceso educacional, cada vez serían más los ciudadanos que fruto de
la enseñanza estarían aptos para participar activamente en el desarrollo de la
Republica y ejercer sus derechos cívicos. Aquí hay una visión de futuro, sobre
la cual bien nos haría reflexionar en
los días presentes.
Los tímidos aplausos finales no
dieron cuenta del oportuno discurso y su relevancia, que bien merecía un marco
mayor de público.
