Magno del Carmen Sandoval se
escondía en la cordillera de Ñuble, tras arrancar del penal durante el
terremoto del 27F.
Uno de los últimos reos escapados
desde la cárcel de Chillán el día del terremoto de 2010, en la madrugada del 27
de febrero, cayó ayer, capturado en una zona rural de la comuna de Coihueco,
por parte de la Brigada Antinarcóticos de la PDI local.
Se trata de Magno del Carmen
Sandoval, quien fue detenido junto a Michael Silva (otro de los que se fugaron
el 27F) en el 2009, con 16 kilos de marihuana que tenían como destino Chillán y
Concepción.
Conocido como “El Baqueano” y a
pesar de las diligencias que lo ubicaban en la cordillera de San Fabián de
Alico, hasta la fecha no había podido ser capturado debido a su conocimiento de
las intrincadas rutas que existen en la zona y que son comúnmente usadas por
los arrieros, como asimismo, de los pasos fronterizos no habilitados hacia
Argentina.
De acuerdo a los datos recabados
por La Discusión, Magno Sandoval quedó en prisión preventiva y se reanudará una
causa por la cual estaba privado de libertad, que corresponde a tráfico de
drogas. Para ello se fijó una audiencia de preparación de juicio oral para el
mes de septiembre próximo.
En esta audiencia las partes (la
Fiscalía y Defensoría) debatirán ante el juez de Garantía respecto a los
testigos y las pruebas que se van a llevar al juicio.
Respecto al control de detención, se realizó ayer en el Juzgado de Garantía de
Chillán y en representación del Ministerio Público el caso lo está viendo la
fiscal Tamara Cuello.
La PDI informó escuetamente que
hoy, con la presencia del fiscal regional, se entregarán más antecedentes de la
captura de un personaje que estaba adquiriendo características de mito,
situación que era desestimada por la PDI, entidad que tras una ardua búsqueda,
en la que se invirtieron muchos recursos, logró encontrarlo.
Hombre duro
Según descripción de la misma
policía, entregada tras la fuga para encontrar a los reos que se escaparon del
penal chillanejo, Magno Sandoval es un hombre alto, de contextura gruesa y de
cabellos y bigotes hirsutos.
Este baqueano, domiciliado en los
sectores rurales de las montañas de San Fabián de Alico, cada vez que un
vehículo se acercaba a su hogar, lo podía advertir desde varios kilómetros,
montaba algún caballo y escabullirse por los faldeos cordilleranos, a través de
pasos y quebradas que lo son familiares, pero inhóspitas para quien se
aventurara a perseguirlo.
Magno era uno de los últimos reos
que faltaba por capturar después del histórico terremoto de febrero de 2010,
luego que el muro perimetral de la vieja cárcel de Chillán se desplomara, para
dar paso a la huida de 257 internos, que entre otras desgracias, quemaron cinco
casas de la calle 5 de Abril, protagonizaron una balacera inédita en las calles
céntricas y por semanas tuvieron aterrorizada a la convaleciente comunidad,
echando a circular los más espeluznantes rumores sobre asesinatos y tomas de
rehenes protagonizadas por los fugados. Rumores, por cierto, totalmente falsos.
Luego de un incesante trabajo
realizado por ambas policías a nivel
nacional, uno a uno fueron entregándose, o siendo detenidos; algunos como
consecuencia de denuncias vecinales y otros cayeron en su ley, es decir
delinquiendo, incluso en Argentina.
