Golpiza. Carlos Romero quedó
postrado luego de ser agredido en agosto por tres jóvenes a la salida de un
bingo. La fiscalía los formalizará por lesiones graves el 17 de junio.
A mi hijo me lo dieron por
muerto. Llegó prácticamente sin respiración al Hospital de San Carlos, sin
embargo, pudo llegar a Chillán donde me lo salvaron'. Así recordó Carmen
Andrades, madre del joven sancarlino Carlos Romero, los hechos ocurridos la madrugada
del 17 de agosto del año pasado, día en que el destino del de su hijo de 23
años, cambió drásticamente. De ser un destacado jugador de fútbol, conocido en
varios clubes del amateurismo local, amante de su familia, y con un promisorio
trabajo en la minería, pasó a estar postrado en una cama, dependiente en todo
momento de su madre, recibiendo alimento a través de una sonda, y respirando
con dificultad, y sin poder hablar. No obstante, el sombrío panorama, Carmen
Andrades, se aferra a la posibilidad que su amado Carlos vuelva a pronunciar
palabras, caminar y jugar con el pequeño Lucas, hijo de Carlos, que
recientemente cumplió dos meses. A la hora de recordar la jornada en que Carlos
fue agredido brutalmente, la voz de Carmen Andrades inevitablemente se quiebra.
'Él había llegado desde Copiapó, y junto a su padre, y unos tíos decidieron ir
a un bingo solidario. Carlos habría pasado a llevar a una persona al abrir una
puerta, lo que habría generado un altercado que no pasó a mayores', relató
acongojada. Sin embargo, precisó, 'en los momentos que se retiraban, Carlos y
sus familiares fueron atacados por un grupo de entre 10 a 15 personas, quienes
no conformes con golpearlo en reiteradas ocasiones, le pegaron con un fierro y
una llave de ruedas, dejándolo en este estado'. Lo anterior, terminó con el
joven de 23 años en el hospital sancarlino, donde recibió las primeras
atenciones, siendo derivado de urgencia al Hospital Clínico Herminda Martín,
donde luchó por más de 50 días por su vida en la Unidades de Cuidados
Intensivos e Intermedio, respectivamente.
Tras su paso por el principal
centro hospitalario de la provincia de Ñuble, el afectado fue nuevamente
trasladado a San Carlos, donde después de dos semanas fue dado de alta. De eso
ya han pasado cinco meses, en los que la vida de los Romero Andrades, ha
sufrido un brusco cambio, como relata su madre. 'Pasé a dedicarme por completo
al cuidado y la rehabilitación de mi hijo, pues aunque será un camino largo,
estoy segura que saldrá adelante y superará este difícil trance'. Pero, aparte
del gran dolor que les provoca la situación que afecta a Carlos, la familia
debe disponer por parte baja, de 400 mil pesos mensualmente para su cuidado. Lo
anterior, afirmó su madre, 'ya que producto de la agresión, debe usar en promedio
ocho pañales diarios. A lo que se debe sumar, medicamentos, el kinesiólogo que
participa en su rehabilitación, entre otros gastos'. No obstante, lo oneroso
que ha resultado el proceso, Andrades, destacó que lo acontecido con su hijo,
'ha servido para unir a la familia, y al entorno cercano, quienes han hecho
grandes esfuerzos para costear cada uno de sus requerimientos, pues somos una
familia de esfuerzo'. Sin embargo, lo que más le duele y rabia le da a esta
madre, es que a 10 meses desde la brutal agresión que fue víctima Carlos, aún
no hayan ni siquiera personas detenidas, 'más aún cuando se sabe quiénes
fueron', lamentó. En ese sentido, no duda en criticar el accionar de la
fiscalía, quienes a su juicio, 'han hecho muy poco por aclarar lo que le sucedió
a mi hijo. Imagínese que estamos citados recién a una audiencia el 17 de
junio'.
Al respecto, Andrades, se quejó
amargamente, ya que a su juicio, 'en este país no existe la justicia para las
personas pobres'. Desde el Departamento de Comunicaciones de la Fiscalía
Regional del Bío Bío, se informó que de acuerdo a la investigación se procederá
el 17 del mes en curso, a llevar a cabo la audiencia de formalización en contra
de tres imputados (menores de edad), por el delito de lesiones graves
gravísimas, en contra de Carlos Romero Andrades, el afectado. –
Fuente: soychillan.cl
