El futbol pasión de multitudes.


Todo listo, todo dispuesto… así partía diciendo el relator que se escuchaba en la vieja radio Phillips. Los oídos parecían agrandarse para no perder de escuchar cada detalle del relato, que nos traía el partido en algún rincón lejano de nuestro país o del mundo.

Tengo más horas de futbol en el cuerpo que muchos, ya sea escuchando por radio, leyendo revistas y diarios o viendo la televisión. Hace mucho rato que vengo atraído por el encanto de este juego colectivo. A la vez he venido perdiendo poco a poco el gusto por este deporte mundial que pasó en pocos años a ser uno de los negocios más lucrativos en todo el planeta.
No hay lugar del mundo donde no se practique futbol. No hay país en el mundo donde la señora FIFA tenga metidos sus tentáculos poderosos. La FIFA ha pasado a constituirse en un verdadero estado dentro de otro estado. Con su propia reglamentación contractual, hace y deshace a su arbitrio.
En pocos días más, para ser preciso en 8 días, comienza la que alguna vez fue la Fiesta del Mundial, donde tendremos participación. Entonces todos los ojos estarán puestos en Brasil 2014 y todo se va a volver blanco, rojo, azul, verde y amarillo y la distracción será total. El embelecamiento será absoluto, nada habrá más importante que los partidos del dichoso mundial.
Podrán pasar cualquier tipo de cosas durante el mes del mundial y nada va a ser más importante que él mismo. Si alguna vez Marx dijo que la religión era el opio del pueblo, hoy tenemos claro que ésta ya no lo es, hoy el opio del pueblo es el Fútbol, de eso no cabe duda alguna.
Comienza el negocio del futbol en todo su esplendor y nosotros los pobres mortales no tendremos hacia dónde mirar en donde no se nos aparezca una pelota de futbol o alguna cara conocida de algún crack, invitándonos a consumir, cualquier cosa pero a consumir. Es que de eso se trata, el negocio del futbol puesto al servicio de las transnacionales sin pudores, sin ningún temor a ser evidentes, total el mundial ya está a las puertas.
Seguramente  vamos a ver las mejores canchas, la mejor indumentaria, los mejores camarines, los mejores lugares de concentración, en fin… y nosotros seguiremos yendo cada fin de semana a acompañar a nuestros hijos, en canchas miserables, sin camarines siquiera para que se vistan dignamente, en un entorno empobrecido en donde el consumo de alcohol ya a nadie le interesa, nadie lo fiscaliza. Total, como dijo un amigo que sabe de esto “si prohibieran el consumo de alcohol la gente no iría a la cancha y los clubes no podrían mantenerse”. En cierta medida el negocio del futbol a nuestro nivel también está desatado, no midiendo consecuencias.
Partí diciendo que soy un fanático del futbol, de los que pueden recitar con lujo de detalles viejas formaciones de equipos campeones nacionales y mundiales, pero a pesar de eso, me niego a aceptar que el futbol se convirtiera sólo en un lucrativo negocio. Que viva el mundial. Al menos, así lo pienso yo.

Kako Navarrete.

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