El SAG informó las cifras finales de la prospección de primavera de la bacteria PSA en el país, que afecta a los cultivos de kiwi.
De acuerdo a estos datos, el número de huertos afectados en la Provincia de Ñuble se incrementó desde cinco a 11, entre noviembre y enero, lo que representa 101,9 hectáreas.
Entre las comunas con mayor presencia de la bacteria se encuentran San Carlos, Ñiquén y Bulnes, en la Región del Bío Bío. A éstas se agregan San Ignacio, Coihueco y Chillán.
En Maule, el número de huertos afectados alcanza a 46.
La superficie total vigilada alcanzó las 7.410 hectáreas cubriendo las regiones de Valparaíso al Bío Bío, representando el 66% del total de la superficie plantada de kiwi de las regiones prospectadas (11.149 hectáreas, según cifras oficiales), mientras que el número de muestras analizadas alcanzó las 1.078.
Los órganos muestreados fueron hojas y madera con sintomatología sospechosa. Al respecto es importante señalar que todas las muestras recolectadas fueron analizadas por el Laboratorio de Bacteriología del SAG y la metodología de diagnóstico utilizada incluyó pruebas moleculares, bioquímicas y de secuenciación de ADN.
Se destaca que en las dos regiones afectadas del Maule y Bío Bío, se cubrió el 90% y el 98% de la superficie plantada de kiwi respectivamente.
Impacto y medidas
Y si bien la superficie no es significativa aún, las autoridades advirtieron sobre la agresividad y gran capacidad de diseminación de la bacteria PSA (Pseudomonas syringae pv actinidiae), que puede causar graves daños a las plantas, con el consiguiente daño económico a los productores. De hecho, en Nueva Zelanda, en su primer año generó pérdidas por US$400 millones, según explicó Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, entidad gremial que agrupa al 80% de los productores del país.
Y dado que no existe un bactericida que permita controlar esta plaga, ya que es muy nueva y se detectó en Chile por primera vez en 2010, la única herramienta con que cuentan los productores es la prevención, agregó el director regional del SAG, Leonidas Valdivieso.
Grisel Monje, asesora del Comité del Kiwi, informó que se espera durante el presente año y la próxima prospección oficial del SAG contar además con técnicas de diagnóstico moleculares de PCR en tiempo real, tanto para ser utilizadas por el laboratorio del SAG como por laboratorios privados debidamente autorizados. Con ello, se podrá tener resultados de los análisis en 3 ó 4 días y además se aumentará la sensibilidad de las pruebas pudiendo determinar la presencia de la bacteria aún con una carga bacteriana baja, lo que permitirá una detección más precoz de la infección de la PSA en los huertos y tomar acciones rápidamente para disminuir los efectos negativos de la enfermedad.
A partir de las primeras detecciones, en 2011, el SAG elaboró un plan de contingencia tendiente al control de esta plaga, además de reforzar las actividades de vigilancia, con el propósito de conocer la actual distribución de PSA en el país.
Cabe destacar que esta alerta fitosanitaria se ha trabajado en forma conjunta con el sector privado, conformando una mesa de trabajo específica para abordar acciones en torno a la PSA en el cultivo de kiwi.
La PSA no representa un riesgo sanitario para el consumo humano, pero para la planta puede ser letal.
Actualmente se están aplicando controles en base a cobre para evitar la propagación.
La superficie total vigilada alcanzó las 7.410 hectáreas cubriendo las regiones de Valparaíso al Bío Bío, representando el 66% del total de la superficie plantada de kiwi de las regiones prospectadas (11.149 hectáreas, según cifras oficiales), mientras que el número de muestras analizadas alcanzó las 1.078.
Los órganos muestreados fueron hojas y madera con sintomatología sospechosa. Al respecto es importante señalar que todas las muestras recolectadas fueron analizadas por el Laboratorio de Bacteriología del SAG y la metodología de diagnóstico utilizada incluyó pruebas moleculares, bioquímicas y de secuenciación de ADN.
Se destaca que en las dos regiones afectadas del Maule y Bío Bío, se cubrió el 90% y el 98% de la superficie plantada de kiwi respectivamente.
Impacto y medidas
Y si bien la superficie no es significativa aún, las autoridades advirtieron sobre la agresividad y gran capacidad de diseminación de la bacteria PSA (Pseudomonas syringae pv actinidiae), que puede causar graves daños a las plantas, con el consiguiente daño económico a los productores. De hecho, en Nueva Zelanda, en su primer año generó pérdidas por US$400 millones, según explicó Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, entidad gremial que agrupa al 80% de los productores del país.
Y dado que no existe un bactericida que permita controlar esta plaga, ya que es muy nueva y se detectó en Chile por primera vez en 2010, la única herramienta con que cuentan los productores es la prevención, agregó el director regional del SAG, Leonidas Valdivieso.
Grisel Monje, asesora del Comité del Kiwi, informó que se espera durante el presente año y la próxima prospección oficial del SAG contar además con técnicas de diagnóstico moleculares de PCR en tiempo real, tanto para ser utilizadas por el laboratorio del SAG como por laboratorios privados debidamente autorizados. Con ello, se podrá tener resultados de los análisis en 3 ó 4 días y además se aumentará la sensibilidad de las pruebas pudiendo determinar la presencia de la bacteria aún con una carga bacteriana baja, lo que permitirá una detección más precoz de la infección de la PSA en los huertos y tomar acciones rápidamente para disminuir los efectos negativos de la enfermedad.
A partir de las primeras detecciones, en 2011, el SAG elaboró un plan de contingencia tendiente al control de esta plaga, además de reforzar las actividades de vigilancia, con el propósito de conocer la actual distribución de PSA en el país.
Cabe destacar que esta alerta fitosanitaria se ha trabajado en forma conjunta con el sector privado, conformando una mesa de trabajo específica para abordar acciones en torno a la PSA en el cultivo de kiwi.
La PSA no representa un riesgo sanitario para el consumo humano, pero para la planta puede ser letal.
Actualmente se están aplicando controles en base a cobre para evitar la propagación.