Se trata de las alianzas
productivas viñatera y ganadera y del módulo de apoyo a gestión.
Las quejas se venían escuchando
hace tiempo, pero siempre en forma anónima. Dan cuenta de irregularidades en
tres programas específicos y otras situaciones más generales. Se trata de
atrasos y mal funcionamiento en las Alianzas Productivas de pequeños ganaderos
con la Hacienda Cantera, de los viñateros con Corretajes Torres y del programa
de gestión que tiene a cargo la consultora Codesser.
Para el rubro, es comprensible y
habitual que los pequeños agricultores eviten criticar públicamente a Indap,
por temor a represalias, puesto que caer en desgracia ante este organismo
equivale a perder acceso a los proyectos subsidiados que tiene el Gobierno para
el sector. El Instituto de Desarrollo Agropecuario, a pesar de estar concebido
como un organismo técnico, por sus características es una máquina política, y
como tal es muy sensible a las críticas.
Por ello quienes denuncian piden
reserva de identidad, todos ellos integrantes por años de grupos específicos
atendidos por Indap y de los programas cuestionados. En el caso específico del
programa de Gestión, se acusa que debería haber empezado el año pasado y recién
están comenzando a entrevistar a los 80 potenciales usuarios. “Comenzamos mal y
no creo que terminemos mejor – señala un participante y agrega- estamos otra
vez haciendo diagnósticos. Somos los mismos participantes que ya habíamos
avanzado en una etapa de esta asesoría técnica y ahora vamos a hacer lo mismo
de nuevo”, fustiga.
Dos integrantes de la Alianza
Productiva de Viñateros con Corretajes Torres, de las comunas de Ránquil y
Coelemu, señalan que el programa les sirve de poco, se quejan de escasa
atención, de mala asistencia técnica y señalan que lo único que quieren es
retirarse, pero que no lo hacen, porque quedan sin opciones de postular a
incentivos importantes a la inversión. “Tenemos que pagar al año por algo que
no nos sirve. Incluso la empresa con que estamos no es la que paga los mejores
precios. Hay mucha gente que quiere retirarse y no lo hace por no perder otros
beneficios”. Agregan que los obligan a adquirir sus materiales para sus
proyectos de inversión en una sola casa comercial: “esto es irregular. Antes
uno iba con su crédito y cotizaba donde quería”, reclaman.
En lo que respecta a la Alianza
productiva con la Hacienda Cantera, que también debería haber comenzado el año
pasado, se está recién activando. “La semana pasada tuvimos una reunión y la
cosa se está activando. No se puede opinar mucho porque aún no se entrega el
calendario de trabajo”, afirma uno de los usuarios de este programa. Se trata
de un grupo de 40 productores que tienen una trayectoria positiva con la
asistencia técnica.
Las señales iniciales que han
recibido los preocupan, ya que logros importantes como contar con un
veterinario para emergencias que funcionaba con un sistema de copago, se ha
eliminado, y también un apoyo que permitía sembrar una pequeña pradera de
emergencia por si venía mal el año. “Esto de las alianzas productivas, que
podría haber sido un caballito de batalla para estas elecciones presidenciales,
no se está aprovechando para nada”,
aseguran molestos.
En lo que respecta a
participación de los agricultores en la toma de decisiones, que había sido un
aspecto en que se había avanzado en los últimos gobiernos, hay una crítica
general y los productores afirman que si bien son escuchados, su opinión no
tiene ningún peso en un sistema de decisión que ha llegado a grados extremos de
paternalismo.
“No se puede desconocer el impacto de las alianzas”
El director regional de Indap,
Fernando Acosta, no evade los temas difíciles y parte reconociendo que en
algunos programas específicos de Indap, como los señalados en esta edición e
incluso otros, hay atrasos que se han debido a problemas administrativos y de
disposición de recursos, pero que afortunadamente a la fecha están todos estos
temas solucionados y los programas funcionando.
“No hay que olvidar que a nivel
regional estamos en un contexto de 22 alianzas productivas con la industria y
esto involucra a unos 1.400 pequeños agricultores. Se trata de un gran
esfuerzo, que va a significar un gran avance, que no se opaca por un par de
problemas”, precisó.
El personero, luego de explicar
uno a uno los atrasos y sus motivos, hace algunas aclaraciones, como que si los
usuarios de retiran de una Alianza Productiva, efectivamente quedan un año sin
poder postular a subvención del programa de desarrollo de inversiones, aunque
mantienen intactos sus derechos como usuarios de Indap para postular a
créditos, y a otros beneficios estatales.
También hace énfasis en otro
error común que existe en torno a las Alianzas Productivas, que es que los
productores no tienen obligación de vender a la industria que les imparte la
asesoría técnica, sino que lo pueden hacer libremente a quien deseen. La
industria en cambio sí tiene que
adquirir un compromiso con los agricultores para adquirir su producción.
