Como se sabe, el país se enfrenta a una compleja situación en que la generación energética no será capaz de satisfacer la demanda en la segunda mitad de la década, un tema clave si se quiere continuar con la actual tasa de crecimiento de la economía.
Actualmente el país cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 17 mil MW. Tomando en cuenta la tendencia de crecimiento económico al año 2020, se proyecta un aumento en el consumo eléctrico de 6 a 7% anual, por lo que se requiere incorporar 8 mil MW de capacidad, una cifra gigante si se considera que la central Ralco, la mayor de la Región, tiene una potencia de 640 MW.
Por esta razón, por primera vez en la historia de Chile el Gobierno definió una hoja de ruta que permita a inversionistas conocer los lineamientos de la política energética. Esta Estrategia establece, en términos simples, acelerar la incorporación de energías renovables no convencionales (ERNC), como las minicentrales hídricas (hasta 20MW) y las fuentes eólica, solar, biomasa y geotérmica; potenciar el desarrollo hidroeléctrico y disminuir la participación de la generación termoeléctrica.
Hoy la matriz de energía eléctrica chilena está compuesta en un 3% de participación de ERNC, 34% de hidroelectricidad y 63% de generación térmica.
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