Las lluvias intensas pueden dejar los suelos agrícolas de Ñuble anegados, compactados y con pérdida de productividad. Pero hay formas de reducir los daños si se actúa antes, durante y después del sistema frontal.
Antes de que llegue la lluvia, la clave está en la preparación. Limpiar zanjas, drenes y canales de evacuación facilita que el agua escurra y no se estanque. También conviene habilitar canales de desvío para proteger invernaderos y suspender el riego antes de que caiga el agua.
Durante las precipitaciones, hay una regla de oro: nada de maquinaria en terrenos saturados. El peso de los equipos compacta la tierra húmeda y después cuesta mucho que el suelo recupere su capacidad para respirar y absorber agua. Eso afecta a los cultivos por varias temporadas.
Después de la lluvia, lo primero es revisar el predio. Evaluar el anegamiento, la compactación y los sedimentos acumulados. Hacer calicatas ayuda a conocer el estado del suelo. Y antes de meter maquinaria, hay que esperar que la tierra tenga la humedad adecuada. Si la superficie está muy compactada, una aradura profunda puede ayudar a recuperar la estructura.
Todas estas medidas las recomienda el Ministerio de Agricultura y buscan que los cultivos se recuperen rápido y que el suelo no pierda su capacidad productiva frente a eventos climáticos cada vez más intensos.
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- 🚜 Sin maquinaria en terrenos saturados de agua.
- 💧 Limpiar zanjas y canales antes de las lluvias.
- 🔍 Evaluar anegamiento y compactación después.
- 🌱 Aradura profunda si el suelo quedó muy apretado.
Fuente: reporteagricola.cl Tags: Ñuble, suelo agrícola, lluvias, sistema frontal, anegamiento, compactación, Ministerio de Agricultura, cultivos, recuperación de suelos, agricultura, eventos climáticos.

