Durante mucho tiempo entendimos la educación como una etapa que comenzaba en la infancia, se profundizaba en la educación superior y culminaba con la obtención de un título profesional. Hoy, sabemos que esa visión ha quedado atrás.
Vivimos en una época en que el conocimiento se transforma a una velocidad sin precedentes. Las tecnologías evolucionan, las disciplinas dialogan entre sí, surgen nuevas profesiones y cambian las competencias que demanda el mundo laboral.
En este escenario, la capacidad de aprender de manera permanente se ha convertido en una de las competencias más relevantes para las personas y las organizaciones. No se trata únicamente de adquirir nuevos conocimientos, sino también, la capacidad de cuestionar lo que creemos saber, adaptarnos a nuevas realidades y mantener una actitud positiva frente a un mundo en constante transformación.
Las universidades observamos este fenómeno desde una posición privilegiada, pero también desafiante. Nuestra misión ya no puede limitarse a formar profesionales para un momento específico de sus vidas. Debemos asumir la responsabilidad de acompañar el aprendizaje a lo largo de toda la trayectoria personal y laboral de quienes confían en nosotros.
La educación continua surge precisamente como una respuesta a esta nueva realidad. Más que una oferta complementaria, representa una forma distinta de entender la educación superior: una que reconoce que el aprendizaje es un proceso permanente y que el desarrollo profesional exige actualización constante, especialización y apertura al cambio.
Como instituciones dedicadas a la creación y transmisión del conocimiento, estamos llamados a promover una cultura donde aprender no sea una obligación circunstancial, sino una convicción permanente. Porque en un mundo que cambia todos los días, la mayor fortaleza de una persona no es todo lo que sabe, sino su capacidad para seguir aprendiendo.
La educación continua, en ese sentido, no responde únicamente a una necesidad profesional. Es una expresión de crecimiento personal, de compromiso con el propio desarrollo y de confianza en que el conocimiento seguirá siendo una de las herramientas más poderosas para construir una mejor sociedad.
Jaime Enrique Alonso Barrientos
Vicerrector Universidad Central Sede Región de Coquimbo
