Con la llegada del invierno aumentan las enfermedades respiratorias y las condiciones climáticas dificultan el secado de textiles de uso cotidiano como toallas, paños de cocina y sábanas.
Aunque habitualmente se atribuye este
fenómeno a las bajas temperaturas, especialistas advierten que el principal
problema es la combinación de humedad ambiental elevada y escasa ventilación,
factores que favorecen la proliferación de microorganismos.
Tamara Canto, académica de la carrera de
Enfermería de UDLA Sede Viña del Mar, explica que “la humedad persistente en
los textiles del hogar genera condiciones favorables para el crecimiento de
bacterias, hongos y otros microorganismos que pueden afectar la salud de las
personas, especialmente durante los meses más fríos”.
Menciona que uno de los elementos que
requiere mayor atención son los paños de cocina. Su uso frecuente para secar
manos, limpiar superficies y secar utensilios favorece la contaminación cruzada,
pudiendo favorecer la presencia de bacterias como Escherichia coli y
Staphylococcus aureus, asociadas a problemas de salud estomacales.
“Muchos brotes de enfermedades
transmitidas por alimentos se originan por prácticas cotidianas dentro del
hogar. Mantener un paño húmedo cerca de los alimentos o utilizarlo para
distintas funciones aumenta un riesgo que puede prevenirse con medidas simples
de higiene y recambio frecuente”, señala la académica.
Las toallas de baño también representan
un foco potencial de contaminación. La acumulación de humedad, restos de piel y
secreciones crean un ambiente propicio para el desarrollo de bacterias y
hongos. Esta situación se vuelve más evidente en zonas con alta humedad
ambiental, donde las toallas permanecen húmedas por más tiempo y adquieren el
característico olor a humedad, indicador de actividad microbiana.
En el caso de las sábanas, la enfermera
advierte que durante el invierno la combinación de calor corporal y humedad
favorece la presencia de ácaros del polvo. La exposición a estos alérgenos
puede agravar los síntomas en personas con asma o rinitis alérgica,
especialmente en una época del año en que los hogares permanecen más cerrados y
aumenta la circulación de virus respiratorios.
Frente a este escenario, la especialista
recomendó procurar el secado completo de los textiles antes de reutilizarlos,
cambiar con frecuencia los paños de cocina, lavar regularmente toallas y
sábanas, y favorecer la ventilación de los espacios interiores cuando las condiciones
climáticas lo permitan.
“La higiene textil no debe considerarse
únicamente una cuestión de limpieza. Se trata de una medida preventiva efectiva
que contribuye a disminuir la exposición a microorganismos y alérgenos,
ayudando a proteger la salud de las familias durante el invierno”, dice Tamara
Canto.
Recomendaciones
·
Ventilar: abrir ventanas al menos 10 a 15 minutos al
día, idealmente en las horas de mayor temperatura, para disminuir la humedad
acumulada.
·
Separar funciones: destinar un paño exclusivo para manos y otro
para superficies, evitando la contaminación cruzada.
·
Secar: no dejar las toallas en el baño tras la ducha; extenderlas
completamente en un lugar ventilado.
·
Lavado frecuente: cambiar toallas cada tres o cuatro usos,
sábanas semanalmente y paños de cocina a diario o cuando estén visiblemente
húmedos.
·
Temperatura de lavado: si el fabricante lo permite, preferir
programas con agua caliente para textiles de cocina y baño, contribuyendo a
reducir la carga microbiana.
· Tendido interior: si se seca ropa dentro del hogar, hacerlo en espacios ventilados para evitar que la humedad se desplace a los dormitorios.
Tamara Canto
académica de la carrera de Enfermería
UDLA Sede Viña del Mar
