Municipalidad calificó "excelente" a constructora quebrada


[Reportaje]
Municipalidad de San Carlos siguió calificando de "excelente" a constructora quebrada y estuvo a punto de triplicar el desastre en obras públicas

Una investigación sobre el abandono del Centro Comunitario Barrio Sur ($254 millones) revela un patrón de negligencia en la Secplan (Secretaria de Planificación Comunal). Mientras la empresa contratista colapsaba financieramente, el municipio no solo le adjudicó una segunda obra paralela, sino que la evaluó con un 98% de excelencia para un tercer proyecto que estuvo a punto de ganar.

En el sector sur de la ciudad, la estructura del Centro Comunitario Barrio Sur, el que se encuentra con un 40% de avance, se alza hoy como un monumento a la ineficiencia en la gestión de recursos públicos. La obra, paralizada tras la insolvencia de la Constructora Francisco Javier Hermosilla Aldea, mantiene en la incertidumbre una inversión total de $254.373.922.

De esta cifra, el Estado (vía programa "Quiero Mi Barrio" del Minvu y Serviu Ñuble) aportó $199.141.589, mientras que la Municipalidad de San Carlos, en su rol de ente ejecutor y responsable técnico, comprometió $55.232.333 adicionales. Tras el término anticipado del contrato, el municipio es el responsable directo de la obra y sus instalaciones. Además de, la continuidad de la faena y la licitación para contratar a otra empresa.

Sin embargo, para entender cómo una empresa constructora llega a una supuesta quiebra dejando obras botadas, es necesario auditar el comportamiento de quien la contrata. Los antecedentes administrativos exponen una "ceguera sistémica" en la planificación comunal que facilitó el desastre.

El error de la adjudicación paralela

El primer eslabón de la cadena de errores ocurrió cuando la Municipalidad, lejos de fiscalizar la capacidad real de la empresa en la licitación del Barrio Sur, permitió que sus compromisos aumentaran considerablemente.

En el último trimestre de 2025, mientras la constructora apenas iniciaba movimientos de tierra, la casa edilicia le adjudicó simultáneamente un segundo contrato: el "Centro Deportivo Vecinal Las Arboledas". Este proyecto exigía movilizar maquinaria y personal en un plazo de 100 días. Al no realizar un análisis cruzado de riesgo financiero, el municipio expuso a un contratista de tamaño mediano a una saturación operativa, llevándolo a sostener dos frentes de trabajo sin la liquidez necesaria. La obra recientemente volvió a ser licitada, tras no cumplirse el contrato, con la misma empresa.

La evidencia de la desconexión: El caso "El Torreón"

Pero la gravedad de la falta de control interno es aún mayor. Documentos a los que tuvo acceso esta investigación revelan que, mientras la crisis de la constructora era inminente, la Secretaría Comunal de Planificación (Secplan) seguía validando a la empresa como un proveedor de élite.

Según el informe de la Comisión Evaluadora para la licitación "Construcción Centro Comunitario Social El Torreón San Carlos", la constructora Hermosilla Aldea obtuvo una calificación casi perfecta de 98.76 puntos.

El documento muestra que el municipio le otorgó el puntaje máximo en "Plazo de Ejecución" y "Programa de Integridad", ignorando completamente la realidad de las obras que la misma empresa ya tenía atrasadas o en riesgo en la comuna. La constructora perdió esta tercera licitación únicamente porque la empresa Tremont SpA presentó una oferta económica marginalmente más barata (obteniendo 100 puntos).

De no ser por esa diferencia de precio, la Municipalidad de San Carlos habría adjudicado tres obras en solo unos meses a una empresa en vías de insolvencia, triplicando el perjuicio fiscal y el número de vecinos afectados.

La "bicicleta" del no pago

Finalmente, la investigación apunta a la responsabilidad del municipio en la asfixia económica de sus colaboradores. La ficha de la Municipalidad de San Carlos en Mercado Público registra una "bandera roja" administrativa: 19 reclamos formales de proveedores en los últimos doce meses bajo la causal de "incumplimiento de plazo de pago".

En el rubro de la construcción, donde las empresas financian el avance físico con capital propio a la espera de los estados de pago mensuales, la demora burocrática en la visación de facturas es letal.

La insolvencia de la empresa, por tanto, no es un hecho aislado, sino el síntoma de un ecosistema municipal, donde se adjudican proyectos sin medir riesgos y se asfixia la caja de quienes deben ejecutar las obras.

Al cierre de esta edición nos intentamos comunicar con el municipio para obtener la versión del director de Secplan, pero nos indicaron que se encontraba con vacaciones legales. 

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