Las altas temperaturas y la fuerte radiación solar del verano obligan a los agricultores locales a buscar métodos para resguardar sus cultivos.
En Ñuble, el uso de mallas y coberturas plásticas se ha convertido en una herramienta clave para generar microclimas favorables y proteger la calidad de la producción. Según especialistas, estas técnicas mitigan daños como el “golpe de sol” que afecta a frutos y hojas. Conoce más noticias del campo local en www.sancarlosonline.cl.
La función principal de estas estructuras es bloquear parte de la radiación solar y reducir la temperatura al interior del huerto. “Ese bloqueo permite que la planta se sienta más cómoda bajo cobertura”, explica Catalina Pinto, académica de la Universidad de O’Higgins. Cuando la planta está expuesta a radiación excesiva, su eficiencia fotosintética disminuye, lo que perjudica el desarrollo y la calidad final del fruto.
En la zona central, incluida la Región de Ñuble, se recomiendan coberturas con un sombreo de hasta un 35%, un equilibrio que no afecta negativamente la fotosíntesis. Ensayos en frutales como cerezos y kiwis han demostrado que estas técnicas mejoran la condición general de las plantas, reducen el estrés hídrico y promueven una coloración más uniforme de la fruta.
La elección del material —desde mallas fotoselectivas hasta plásticos con recubrimientos especiales— depende del cultivo y del diseño de cada predio. Además, ya se utilizan sistemas automatizados para regular la cobertura según la hora del día, optimizando la protección. Su correcta instalación, considerando tensión, pendiente y ventilación, es crucial para evitar daños por viento o acumulación de humedad.
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- 🌞 Radiación excesiva reduce la fotosíntesis y daña la cutícula de frutos.
- 🛡️ Sombreo del 35% es lo recomendado para los cultivos de la zona central.
- 🤖 Sistemas automatizados permiten regular la cobertura con mayor eficiencia.
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