En plena temporada de cosecha de diciembre, cuando las colmenas producen a máxima capacidad, un nuevo proyecto implementa el Sello Reducción de Riesgos Alimentarios (RRA) para garantizar la calidad de la miel chilena desde la colmena hasta el frasco.
La iniciativa fortalece al rubro apícola con protocolos claros que evitan riesgos sanitarios durante extracción y envasado.
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La investigadora Claudia Foerster, del equipo líder, explicó que “es precisamente en las etapas de cosecha, extracción y envasado donde se concentran los mayores riesgos sanitarios, si no existen protocolos claros y supervisión técnica”. El proyecto, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de O’Higgins, aborda riesgos químicos como medicamentos no autorizados en colmenas y residuos de pesticidas de cultivos cercanos.
Además, se enfoca en higiene durante la manipulación y exige salas de extracción con resolución sanitaria, paredes lavables y agua potable. La trazabilidad se logra con cuadernos de campo y análisis de laboratorio para residuos y patógenos. “Uno puede decir que hace todo bien, pero otra cosa es demostrarlo”, enfatizó Foerster.
Fuente: portalfruticola.com
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