miércoles, 21 de octubre de 2020

Frambuesas Santas: el milagro nacional para la pequeña agricultura


AGRO.- ( camposureño).- Mientras que la producción de frambuesas en el mundo se duplicó en una década (pasó de 310.000 toneladas en 2008 a 590.000 toneladas en 2017), Chile enfrenta un escenario distinto. En 2008, por ejemplo, la producción de frambuesas en el país superaba las 44 mil toneladas, y ya en 2019 esta apenas llegó a las 30 mil toneladas.

“Nuestro país pasó de ser líder indiscutido en producción y exportación de frambuesas en el año 2006 a un humilde sexto lugar en la actualidad. Esto puede seguir bajando si no se trabaja pronto”, precisa Nelson González, ingeniero agrónomo, asesor agrícola y uno de los dueños del Centro Demostrativo Tranahuillín, ubicado en el kilómetro 21 camino Temuco a Chol Chol, y donde en terreno se estudia el rendimiento y potencial de distintas especies frutales y hortícolas en La Araucanía.

González explica que la superficie nacional de frambuesa ha disminuido de 12.000 ha en 2010 (Odepa 2012) a cerca de 3.200 ha (Odepa 2017). “La eliminación de 8.800 hectáreas de frambuesas que producía la agricultura familiar en Chile generó una baja en las exportaciones y un cambio de rubro en el campo. No está claro si será posible recuperar la capacidad que tenían los agricultores de generar ingresos diarios y el liderazgo mundial que nos daba fuerzas para negociar precios y cuotas”, advierte el profesional.

Varias son las razones de este permanente descenso en superficie y producción de este berry, que en su mayoría está en manos de la pequeña agricultura. Se estima que en 2018 alrededor de 5.310 productores manejaban un poco más de 3.000 ha con un promedio de 0,6 ha por productor.

Los bajos precios pagados al productor, el encarecimiento de la mano de obra para la cosecha, la menor productividad de los huertos y el uso de plantas de baja calidad, sumado al arribo de nuevos actores más competitivos al mercado internacional desincentivó el interés por cultivar frambuesas.

LAS SANTAS

La búsqueda de nuevas variedades que se adapten mejor a las necesidades de los productores y a las condiciones climáticas del país motivó la creación en 2005 del Consorcio Tecnológico de la Fruta, formado por Asoex y la Universidad Católica de Chile con apoyo de Corfo. De esta manera, gracias al Programa de Mejoramiento Genético del Frambueso (PMG del Frambueso) se logró la creación de tres nuevas variedades conocidas como “Las Santas”: Santa Catalina, Santa Clara y Santa Teresa, las que surgen como una alternativa de recambio varietal. Hasta ahora un 84,6% de la frambuesa que se cultiva en Chile corresponde a Heritage.

Si bien entre las regiones del Maule, Ñuble y el Bío Bío se concentra la producción de frambuesas; sin embargo, este mejoramiento genético y el cambio climático ha abierto una oportunidad para la productores de la zona sur.

“Estas variedades chilenas han dado un respiro a los productores por sus inigualables características productivas y organolépticas. En el Campo Demostrativo Tranahuillín se realizó la investigación para determinar la adaptabilidad de las tres variedades en el sur de Chile. Los resultados fueron esperanzadores, ya que la producción por hectárea entre los años 2016 y 2019 fue en promedio 18 toneladas”, dice González.

Tan buenos fueron los resultados en el periodo de prueba en La Araucanía que se implementó un programa piloto con el apoyo de Indap, a través del Proyecto de Desarrollo de Inversiones (PDI).

“Bajo financiamiento del Indap y con el apoyo de profesionales especialistas del Consorcio Tecnológico de la Fruta fue posible implementar 21 huertos de frambuesas con variedades Santas en predios mapuche de seis comunas de la Araucanía. Estos huertos de un cuarto de hectárea fueron diseñados para ser manejados profesionalmente por la familia sin necesidad de contratar mano de obra externa”, precisa González.

Al cabo de un año lo mejores huertos lograron ingresos brutos de $6.000.000 y costos de $2.000.000. “Al inicio del tercer año el 43% de los agricultores ya había ampliado sus huertos de Santas y al mismo tiempo desmitificaban la falta mano de obra, ya que los cosecheros se disputaban estos huertos dejando sin cosechar las variedades antiguas”, explica.

PARA CONGELADO

Nelson González explica que estas variedades también tienen potencial para congelado. Estudios recientes realizados con apoyo de la exportadora Simsfruit, la Agrícola y Frutícola Quilhua Ltda, de San Carlos en el Bío Bío, demostraron la aptitud de las variedades Santas para soportar el congelamiento y posterior descongelamiento bajo el sistema Individual Quick Freezing (IQF) Congelación rápida individual.

Al respecto, el profesional asegura que aun sabiendo que la producción para el congelado es una alternativa muy interesante, para los pequeños productores la venta en fresco para superficies de hasta una hectárea, se ve igualmente prometedora.

“Este proyecto demostró lo viable que puede ser producir sin pensar en la exportación, sino que en el mercado interno para dar a la primera gama de alimentos un nuevo status. Nos permite pensar que es posible dejar de comercializar frambuesas a granel y ofrecerlas en atractivos envases o presentaciones. Esto sin duda es una buena alternativa de comercialización”, precisa el profesional, quien advierte que estas tres variedades de frambuesas chilenas han sido un santo remedio al desabastecimiento nacional de plantas de buena calidad.

“El agricultor produce y comercializa donde desea. Esa libertad y las características inmejorables de sabor y calibre, muestran que es posible hacer buenas cosas en Chile y que con buenas intenciones y el trabajo de profesionales de excepción podremos recuperar el sitial que merecemos, en el mundo de los berries”, concluye.

MÁS PRODUCTIVAS

Marina Gambardella, académica de Agronomía UC y directora del PMG del Frambueso del Consorcio Tecnológico de la Fruta de Asoex en la Expo Chile Agrícola del Ministerio de Agricultura, que se realizó a fines de septiembre pasado de modo online, analizó las ventajas de las “Santas” respecto a Heritage, la principal variedad que se cultiva en Chile.

“A pesar que ya hay indicios de recambio varietal, la producción en Chile sigue siendo monovarietal. Heritage es una variedad altamente rústica y tiene una buena adaptación a nuestras condiciones de cultivo, pero es poco productiva fundamentalmente porque tiene una fruta de pequeño calibre que la hace mucho más difícil de cosechar y es mas demandante de mano de obra. Es remontante, lo que significa que tenemos dos producciones de fruta al año, una producción de otoño con el hijuelo y después la producción de primavera”, explicó la investigadora.

En este contexto, las variedades creadas, bajo el alero del programa que dirige, viene a solucionar los problemas que presenta Heritage. “Nuestras variadades nos ha permitido tener unas condiciones y características que podrían mejorar esta baja de rendimiento y competitividad de variedades como Heritage. El cambio climático nos ha permitido visualizar que podemos irnos un poco más al sur y por eso se está viendo la posibilidad de desarrollar la alternativa productiva de las variedades Santas en La Araucanía, esto es porque las condiciones climáticas, temperatura y precipitaciones, ahora son más adecuadas para el cultivo de la frambuesa”.

Entre las ventajas de las Santas destaca el mayor tamaño y que son muy remontantes. Estas dos características hacen que sean más productivas. Su mayor tamaño les da más eficiencia de cosecha, ya que se desprenden fácil del receptáculo.

La investigadora destacó que el mayor tamaño de la fruta no quiere decir que sea apta solo para la comercialización en fresco.

“Se ha visto que frutos con drupeólos muy grandes sí han sufrido desgrane, pero solo en el caso de Santa Teresa. En las otras variedades se ha tenido muy buenos resultados de IQF”, finalizó la investigadora.

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